viernes, 18 de julio de 2014

Lo del Retiro


Hacíamos mención en un pie de foto del apunte anterior a la asociación mental que nos había producido  la portada de la revista Life en la que un bogavante ofrecía un collar de perlas a una sirena con un monumento del Retiro madrileño. Se lo aclaramos hoy a quienes no sepan a qué nos referíamos utilizando unas imágenes del Flickr de Fancisco Javier Guerra Hernando:


Como puede verse es una langosta la que en el estanque del Retiro sirve de vehículo a una … nereida obra del escultor Antonio Parera Saurina. Sus extremidades inferiores rematadas en cola de pez están claramente separadas a diferencia de lo que es  habitual en la sirenas. Un detalle que se aprecia a un mejor en la foto que sigue en la que se ve otra de esas criaturas marinas que monta sobre un tritón, una creación en este caso del escultor Antonio Coll.


Aun hay otras dos ninfas marinas más en la ornamentación del monumento a Alfonso XII, una de ellas realizada por Antonio Alsina monta sobre una tortuga mientras toca una lira mientras que la cuarta, colocada a lomos de un pez, se debe al genio de Rafael Arteche. Es curioso que las cuatro son creaciones de artistas catalanes que parece no eran tan mal recibidos en Madrid como algunos se empeñan en hacernos creer (añadamos que los leones del monumento son obra de Agapito Vallmitjana y Pedro Estány, suponemos que huelga explicar el origen de esos apellidos). Pueden encontrar más información sobre el monumento en este enlace en el que se cuentan detalles tan curiosos como que cada uno de estos bronces costó 15.000 pesetas.


Finalizamos con una precisión  lingüística. Las figuras que les hemos mostrado son generalmente conocidas como las sirenas del Retiro a pesar de que, como hemos visto, no lucen la cola con la que habitualmente se representa a esas criaturas. Nereida es la palabra que reserva nuestro diccionario académico  para las “ninfas que residían en el mar, y eran jóvenes hermosas de medio cuerpo arriba, y peces en lo restante”, pero, para mayor confusión, es muy bastante que aparezcan representadas con piernas humanas como puede comprobarse fácilmente buscando imágenes de algunas de las más famosas de las cincuenta hijas de Nereo y Doris como pueden ser Tetis, Anfítrite o Galatea.


jueves, 17 de julio de 2014

Tenemos más sirenas y una observación para la Real Academia


En el pasado apunte “Una sirena con taconazos” nos centramos en dos cabeceras de revistas para ilustrar ese mito. Vamos a completar hoy la serie de la “Vie Parisienne”con otros dos ejemplares y todavía nos dejamos alguno más del que no hemos encontrado una reproducción con una mínima calidad visual.

En el número de la izquierda (agosto de 1916) la dama parisina está mostrando a la sirena cuales son sus armas de seducción: las piernas (este vez la cosa no va de zapatos)

Antes de seguir con imágenes de tan seductoras criaturas tenemos que dejar constancia de lo ridículamente puristas que pueden resultar en ocasiones nuestros académicos de la lengua. Y es que en esto de las sirenas resulta muy llamativa la precisión que hace la definición del Drae en el sentido de que “algunos” artistas representan impropiamente estos seres con torso de mujer y parte inferior de pez. Así nos lo dice la docta casa:


Sin entrar en mayores disquisiciones sobre lo que es propio o impropio, lo que resulta innegable es que la imagen de las sirenas ha sufrido por influjo de la confusión medieval con las nereidas un fuerte cambio desde las iniciales descripciones de la mitología griega como híbrido de mujer y ave. Y así es que hay idiomas como el inglés o el alemán que distinguen los mitos originales de los seres representados con cola de pez (siren frente a mermaid y sirene frente a meerjungfrau). Pero a los hispanoablantes, o nos habilitan una denominación para estos últimos, o tienen la amabilidad de quitar el impropiamente de la definición.

Una de las sirenas aladas más famosas es la representada en una pieza de cerámica ática del siglo V a. C. que se exhibe en el Museo Británico, pero en España también tenemos en el Museo Arqueológico Nacional la interesante “Sirena de Canosa” que en una observación somera, sin fijarse en sus piernas, bien podría confundirse con un ángel. Esta es una de las diversas figuras funerarias que se conservan que fueron utilizadas en la antigüedad para desempeñar un papel de acompañamiento en el tránsito al mundo de los muertos que hay quien considera incluía alguna connotación sexual.


Sin embargo, lo de reducir al grado de “algunos” la cuantificación de los artistas que se han pasado a la versión moderna del mito parece bastante fuera de la realidad. Más bien habría que decir que hace siglos que es sumamente raro ver sirenas representadas con su caracterización clásica. Si se quiere son palabras a las que la ignorancia y confusión ha expropiado su significado, pero si el Diccionario presume de ser notario del habla real no queda sino admitir cual es el uso casi exclusivo hoy en día.

De hecho, nosotros que, modestamente, atesoramos una considerable colección de portadas de revistas, no conocemos ninguna representación que se desmarque de la simbología marina. Pasamos a documentarlo. [1]

Empezamos con una portada de agosto de 1897 de la revista alemana Jugend (la que dió nombre al jugendstil, la denominación alemana del Art Nouveau) en la que es una nereida, observen la doble cola separada, la que surge de las aguas a lomos de un monstruo. El autor de esta maravilla es Hans Christiansen.


Seguimos con la primera época de la revista Life que ya en 1905 llevó una sirena a su portada, un concepto que repetiría con cierta frecuencia como se muestra en los ejemplos que se rematan con una cubierta que ya les habíamos enseñado en el anterior apunte sobre la materia.

La primera cubierta ilustrada por Henry Hutt es de 1905 y la que sigue es de julio de 1912 (una imagen emparentada, por cierto, con un detalle monumental del Retiro madrileño). No hemos conseguido encontrar un ejemplar de la portada de julio de 1919 con unas marcas de agua menos aparatosas (1)

La primera sirena publicada en plena Guerra Mundial (abril 1917) pide al marino que tenga cuidado con lo submarinos mientras que la siguiente, ya en la posguerra (julio de 1921), luce como pie el lema "Join the Navy".


Seguimos con un trío de portadas de la revista Puck (años 1910, 11 y 12)


Y terminamos por hoy con una pareja de ejemplos de la revista Judge donde encontramos el único ejemplar masculino de hoy. Están fechadas en los años veinte y ya se ve como incluyen una escenificación de la tristeza por no poder bailar como la “flapper” de turno.


No damos el asunto por terminado.





(1) Ha costado un poco de trabajo pero finalmente la hemos conseguido


Y aun hemos encontrado otra portada de Life de 1913 que no teníamos registrada.





[1] Adenda 7/2015: llegó el contraejemplo de la mano de la revista humorística austriaca "Die Muskete" (el mosquete) en su número del 25 de marzo de 1915. La ilustración se debe a Rudolf Herrmann, artista de quien pueden ver más trabajos aquí.


Aprvechamos para añadir también la portada de Giad para el número de junio-julio de 1953 de la revista Lilliput.




miércoles, 16 de julio de 2014

El manifiesto de Cayetana Faes


No está de mas que personas con una reconocida trayectoria intelectual se posicionen públicamente sobre los movimientos secesionistas que se desarrollan en el solar hispano. Ahora andamos liados con el catalán, quizá porque los vascos han echado cuentas y llegado a la muy prudente conclusión de que no les corre prisa. Año que pasa, año que engorda la vaca gracias a la tan temerosa como negligente negociación del cupo por parte de los sucesivos gobiernos centrales. ¡Y todavía hay quien sostiene que Eta no ha conseguido nada! (sí, nos repetimos un poco).Con lo bien que lo explicó Arzallus con aquello del árbol y las nueces.

El caso es que acaba de darse a conocer el “Manifiesto de los libres e iguales” que, aunque inequívoco en sus peticiones, resulta bastante sosito en cuanto a la argumentación, por mucho relumbrón que le preste la presencia de Vargas Llosa como “abajofirmante” (nosotros, a diferencia del texto enlazado, lo entrecomillamos porque 
así, todo junto, no está en el Drae).

Lo malo es que en estos casos casi siempre aparece un ego que se encarga de fastidiar las cosas, porque el hecho de que la primera firmante, y por ello suponemos que inspiradora, sea la diputada del PP y Directora del Área Internacional de FAES Cayetana Álvarez de Toledo se carga de un plumazo la deseable independencia del poder político que tanto valor añade a declaraciones así. Y casi es peor que firme como historiadora, por mucho que sea doctora por la Universidad de Oxford, torpe confusión entre historiadora y doctora en historia, porque es evidente que esa es su formación pero no su profesión que antes del ejercicio como diputada mas bien ha sido el periodismo. Como tampoco ha firmado como Marquesa de Casa Fuerte, y cierto que lo es.

Sirva como ejemplo adicional de lo absurdo del criterio identificador aplicado que Jose María Fidalgo suscribe como médico y, por mucho que le apreciemos, dios nos libre de caer en sus manos en caso de enfermedad. Qué le habrá visto de inapropiado a ser etiquetado como colaborador radiofónico o agente social en la reserva. Bien podía tomar ejemplo de Eloy Sánchez Rosillo que firma como poeta y no como licenciado en filología románica, título que consiguió, además, con premio extraordinario.

Aunque como ya saben nuestros lectores mas veteranos no somos muy proclives a los melindres de la llamada corrección política, es muy llamativo el exiguo 14% de mujeres entre los primeros cincuenta firmantes publicados. Hay que cuidar esos detalles sra. promotora.

No vamos a liarnos con un análisis de lo manifestado por mas que lo merezca alguna afirmación tan sorprendente como que “el secesionismo catalán se hermana con el populismo antieuropeo” cuando parece claro que sin adhesión a Europa el proceso independentista pierde toda viabilidad.

Sí queremos señalar, ya para finalizar, lo poco apropiado que resulta el uso de un término como tacticismo (“España es hoy un Estado a la defensiva y en sus élites prevalecen el tacticismo y la resignación”) que, no solo no está recogido en el Diccionario Académico, sino que tiene un significado bastante ambiguo a fuer de ser una palabra poco consolidada. El “Diccionario del español actual” de Manuel Seco, Olimpia Andrés y Gabino Ramos indica que es despectiva y la define como el “uso de maniobras tácticas”, peros la táctica no es, a fin de cuentas, sino el “arte que enseña a poner en orden las cosas”.


Recuerden los redactores: el lenguaje en los manifiestos debe estar al servicio de la transmisión inequívoca de las ideas y de facilitar su comprensión. Esto no es ars poética, cuando a setas, a setas, y cuando a Rolex, a Rolex.

martes, 15 de julio de 2014

Esa nueva prohibición de cada día


Andan un poco revueltos los vendedores de mascotas con los detalles que se han filtrado de la nueva "Ley de comercio y tenencia de mascotas". Parece que entre las inevitables prohibiciones que debe incluir toda normativa come il faut se incluye la de exhibir en los escaparates algunas especies, de momento se dice que solo los perros y los gatos, que presentan mayores problemas de abandono. Se trataría, por tanto, de evitar la compra compulsiva de estos animales. Muy loable el intento de reducir el citado abandono, pero ¿será posible que no se nos ocurra ningún otro medio para conseguirlo? Con los chips de identificación no debería ser tan difícil averiguar quien abandona y pedir las consecuentes responsabilidades.

Pero como tenemos una amiga que trabaja en un gabinete de reconocimientos médicos para conductores nosotros vamos a proponer interesadamente la implantación de una prueba psicotécnica que habilite para la tenencia de mascotas. Empleo para el país y otro carnet que gestionar para mayor solaz de algún funcionario.

Lo que resulta verdaderamente preocupante es comprobar cómo vamos construyendo una sociedad sumida en una especie de minoría de edad permanente, incapaz de soportar ciertos estímulos emocionales. No puede ser expuesta a la publicidad del tabaco porque va y fuma, idem con el alcohol aunque sin que medie una prohibición tan amplia y, aún así, hay que ver como se sopla, no digamos el segmento mas joven que decididamente es “la generación mas emborrachada de la historia”. No sería malo considerar la posibilidad de que lo estemos fiando todo a medidas facilonas de implantar y no estemos atacando los problemas en su verdadera raíz.


Volviendo al tema de las mascotas, una vez abierta la senda de impedir las emociones mas “pecaminosas”, no se sacude una tradición judeocristiana así como así, también habrá que prohibir esas películas con animalito que tanto fomentan el presuntamente irresponsable deseo de traerse a casa uno parecido. Así que los seguidores de Rin-Tin-Tin ya pueden ir guardando copias de sus aventuras porque cualquier día prohíben su emisión. En fin, seguro que a ustedes se les ocurre alguna otra prohibición que sin duda coadyuvará a la reducción del abandono de mascotas, aunque, ya puestos, la solución realmente infalible es que se impida toda tenencia de las mismas. Muerto el perro se acabó la rabia acuñaron nuestros antepasados.


Como andamos metidos en prohibiciones vamos a aprovechar para llamar su atención sobre una que probablemente les haya pasado inadvertida. Hemos observado que cada vez hay mas escaleras mecánicas que lucen la señal que les mostramos en la adjunta imagen. Como nosotros no acabamos de ver claros los peligros de utilizar esos dispositivos con zuecos de goma, ya agradeceríamos que algún lector con mas conocimientos sobre el particular nos facilitara alguna explicación. Y es que, así a bote pronto, nosotros vemos mas peligrosas las chanclas. En todo caso no es mal ejemplo para reflexionar sobre la importancia de motivar las prohibiciones que con tanta generosidad nos imponen hasta los instaladores de escaleras mecánicas.

Una última duda, ¿saben vds. por qué solo se prohíbe 
a los curas meter el pie en las ranuras lateral
es ?

lunes, 14 de julio de 2014

Cuando la inspiración procede del arte IX: otra portada con referencias múltiples

Enlace a la imagen en una resolución de 1.170 x 1.590
Finalizábamos el apunte precedente de esta serie con una portada de Edward Sorel titulada "Descanso en el Met" en la que catorce personajes de diez obras exhibidas en ese museo neoyorquino se solazaban en la puerta del museo aprovechando algunos de ellos para consumir unos helados. Anticipábamos entonces que una de las figuras ya ha había sido tratada en un apunte anterior, precisamente el que daba inicio a este hilo repasando la presencia de Picasso en las portadas del semanario neoyorquino que nos sirve de guía. Recordemos que se trataba del “Retrato de Madame X” de John Singer Sargent que aparecía dispuesto en visión especular dado que la obra se presentaba reflejada en el espejo de la figura cubista de la ilsutración de Russell Connor. Con todo, hay que dejar constancia de que en esta segunda ocasión el ilustrador se cebó bastante con la nariz de su compatriota.


Esta norteamericana llamada Virginie Amélie Avegno Gautreau alcanzó notoriedad social en París por su matrimonio con el banquero Pierre Gautreau. En la portada que hoy nos ocupa aparece haciéndose cargo del pequeño Don Manuel Osorio de Zuñiga tal y como fue retratado en 1788 por Francisco de Goya, aunque evidentemente sin el bombón helado que luce en la veraniega ilustración.


Quienes se toman un respiro a la derecha de esta peculiar pareja son nada menos que la Virgen María y el Niño Jesús en la muy atípica representación realizada por Paul Gaugain en 1891 en "Ia Orana Maria" (Ave María en tahitiano). Este cuadro pintado durante su primera estancia en Tahití es el fruto de su interés en plasmar el sincretismo entre la religión tradicional local y el entonces ya dominante cristianismo. Tampoco estuvo aquí muy fino Sorel con el rostro de la madre.



Erasmo de Rotterdam aparece adquiriendo un helado, luciendo la abrigada imagen con que fue representado hacia 1530 por Hans Holbein “el joven”. El del Met es uno de los diversos retratos que realizó el pintor alemán de su admirado filósofo, en este caso cuando el humanista rondaba los sesenta años. Añadamos que el heladero, aun con el rostro tan solo visible muy parcialmente, tiene los rasgos del ilustrador de esta portada.

Ya en la parte superior de la escalinata encontramos a Mezzetin, el personaje de la comedia del arte pintado por Watteau alrededor de 1719 en plena interpretación de una composición musical acompañándose con la guitarra.



Continuando el recorrido en el sentido contrario a las agujas del reloj sigue la pareja de campesinos representada en “El vagón de tercera clase” pintado por Honoré Daumier en el año 1862. La versión que se conserva en el Met es fácilmente reconocible tanto por su condición inacabada como por la cuadrícula con la que estaba preparada para su transferencia a otro soporte.

Un tanto sumida en la penumbra se vislumbra la imagen de la “Mujer con loro” pintada en 1866 por Edouard Manet. La modelo es Victorine Louise Meurent que también desarrolló una notable carrera como pintora. Ya la hemos visto anteriormente en “Le Déjeuner sur l'Herbe”, pero protagonizó numerosas obras del pintor francés como es el caso de la famosa “Olympia”.



Prosigue la secuencia con la “Mujer con una jarra de agua” (ca. 1662) de Johannes Vermeer que está emparejada con el “Cardenal Fernando Niño de Guevara” tal y como fuera pintado por El Greco en los primeros años del siglo XVII. Ya dábamos como pista que había una obra de un pintor muy de moda en España este año que se ha celebrado el quinto centenario de la muerte del pintor que vivió a partir de los 36 años en la ciudad de Toledo.



Este noble que fuera nombrado Inquisidor General en 1599 y arzobispo de Sevilla dos años más tarde ya se había asomado, aunque muy discretamente, a otra portada de la revista neoyorquina, en concreto la del 21 de noviembre de 1970.


Más visibilidad tienen en esa cubierta otros dos retratos colocados en el paño que ocupa el primer plano, el superior es sin duda el “Retrato de una joven” (ca. 1460) del pintor flamenco Petrus Christus, mientras que no hemos sido capaces de identificar el inferior por más que guarde notable parecido con el “Retrato de una dama” (1635) de la pintora holandesa Judith Leyster. Se agradecería alguna ayudita.


Para finalizar el repaso del "Descanso en el Met" hay que constatar la presencia de la familia Rubens recién salida del cuadro titulado “Pedro Pablo Rubens, su esposa Helena Fourment y su hijo Frans” (1639). El niño representado a la edad de tres años era el segundo de los cinco hijos que tuvo el pintor holandés con su segunda esposa que ejerció de modelo para diversas obras del artista entre las que se encuentra las “Tres Gracias” que se conserva en el Museo del Prado.

No es el retrato de la familia Rubens un cuadro muy versionado, pero forma parte de los incluidos en "El Museo de Arte de Babar" y, además, con honores de portada.


Como ha podido verse, la propuesta de Sorel es toda una lección de historia del arte condensada en una portada. Brillante.



sábado, 12 de julio de 2014

El Collar de la Justicia


Una de las dependencias más interesantes que podía visitarse en la Jornada de Puertas Abiertas del Tribunal Supremo a la que ya hemos hecho referencia en un pasado apunte es el antedespacho del Presidente que habitualmente es conocido como “La Rotonda”. La cúpula que le sirve como techo está decorada con un imponente fresco titulado “El Collar de la Justicia” que fue pintado en 1924 por José Garnelo como parte de los trabajos de reconstrucción del Palacio de Justicia de Madrid tras el incendio que lo redujo a escombros en 1915. La magna obra que vamos a comentar hoy es una auténtica sobredosis alegórica para cuya explicación vamos a seguir básicamente el artículo de Miguel C. Clémentson Lope que puede leerse íntegro en el número 1 de la revista del Museo Garnelo de Montilla, un documento del que también hemos tomado prestadas las imágenes de algunos detalles.

A modo de inicio les mostramos una vista desde la entrada de la que fuera capilla-oratorio en el convento original. Hemos colocado una flecha sobre el lucernario central de los cinco existentes como referencia que ayude a orientar la imagen del conjunto del fresco que se incluye más abajo.


La lectura de esta alegoría debe comenzarse por el extremo opuesto a esa flecha, el punto en el que arranca el Árbol de la Justicia, una simbólica encina a cuyo tronco se sobrepone una insignia con el monograma del Tribunal Supremo. A sus costados están las representaciones de los Derechos Natural y Romano, las dos ramas más clásicas entre las ocho representadas.


El Derecho Natural, la fórmula jurídica más ancestral, se representa por medio de un anciano vestido con pieles que tiende la mano a la joven con un bebé que simboliza el derecho positivo que madura asistido por el veterano. El fundamento natural se refuerza con la presencia de un leopardo mientras que la clava que el anciano porta en la mano izquierda enfatiza la imposición cohercitiva de la protección jurídica.

Al otro lado del tronco está el Derecho Romano representado por un cónsul, el magistrado de mayor autoridad, que ciñe una corona de laurel mientras sustenta en sus manos las bases de su acción cuales son la propia ley representada en un pliego y el haz de fasces representativo del poder (la unión, de muchas varillas, hace la fuerza del conjunto). Este último es un elemento que pervive en numerosos simbolismos modernos como el escudo de la Guardia Civil (relación de más ejemplos) y, en particular, en muchos de los presentes en nuestro Tribunal Supremo.
Es el llamativo caso de la alfombra de esta sala, pero más adelante también lo veremos en un detalle del “collar de la justicia” (el ornamento que porta el Presidente del Supremo, no el cuadro). Asímismo es llamativa en esta iconografía del Derecho Romano la presencia de un águila que representa el poder imperial. Aparece posada sobre un orbe que indica de la universalidad del imperio de esa ley.

Prosiguiendo en el sentido de las agujas del reloj encontramos el Derecho Civil (ver detalles más abajo)en donde el juez aparece representado de espaldas en el momento de manifestar su dictamen contrario a las pretensiones de la figura representativa de la falsedad que, avergonzada, oculta su rostro mientras que la verdad eleva su mirada al cielo con gesto agradecido.


En el caso del Derecho Político es una mujer representativa de la Constitución la que ampara y da protección a un joven que simboliza el trabajo y a una figura madura que encarna a los sectores dirigentes. En primer plano aparece un niño alado, la frágil democracia, que sostiene una urna con votos. 


El Derecho Canónico está simbolizado por un cardenal  que dirige su vista haca las tablas de la Ley con las que establece enlace visual a través de una custodia representativa del papel de Cristo como mediador. La pieza del ajuar eclesiástico destinada a exponer la hostia consagrada aparece colocada sobre el escudo papal bajo el cual un incensario representa la capacidad purificadora de la Iglesia.


Sigue el Derecho Internacional con dos embajadores que firman un tratado en presencia de Atenea, diosa de la sabiduría y también de la victoria. Preside el conjunto una personificación de la paz que porta en su mano una rama de olivo situada al frente de las banderas representativas de diversos países. En primer plano dos niños de diferentes razas estrechan fraternalmente sus manos rodeados de flores y frutos que representan la abundancia propia de la prosperidad que se sigue de la concordia.

En penúltimo lugar encontramos el Derecho Mercantil representado por una figura del dios del comercio Hermes, el Mercurio romano, con su característica simbología alada que se extiende a la rueda dentada expresiva del progreso. Cierra el ciclo el Derecho Penal donde nuevamente es la diosa Atenea la encargada de representar la sabiduría que aparece en actitud de contener al verdugo mostrando así su papel moderador de la venganza ancestralmente aplicada bajo la Ley del Talión.


Para concluir el repaso del fresco nos movemos hacia el centro de la escena donde una matrona que representa a España hace solemne imposición del “collar de la justicia” a un togado Presidente del Tribunal Supremo. La escena está rodeada por una representación a gran escala del citado collar que es sostenido por diversas figuras representativas de conceptos como la Memoria, el Entendimiento, la Voluntad, la Meditación, la Gloria (con su característica trompeta), la Asiduidad (con túnica roja), la Vigilancia (con túnica azul) o la desnuda Verdad. Nuevamente encontramos en la Casa de la Justicia esa femenina representación cuya icónica desnudez parece haber ofendido a ciertas magistradas.


A continuación dos detalles de la escena central obtenidos con la utilidad zoomify disponible en el siguiente enlace. Una pena el pobre cromatismo con el que se reproduce la obra. Hemos tratado de arreglarlo un poco.


Finalizamos con un detalle del auténtico “Collar de la Justicia” que se encontraba expuesto. Este distintivo del Presidente del Tribunal Supremo fue fabricado en 1844 por el joyero Félix Samper dando cumplimiento a la orden de la Reina Isabel II que quiso crear así un símbolo del respeto que se debe a la magistratura (y quizá les llame la atención, como a nosotros, el poco presentable estado del lienzo sobre el que se presentaba).



Execrables actos de incitación a la violencia



Una declaración y su contexto:


Encima cursi.