sábado, 24 de octubre de 2026

Lenguaje de la semana 43/2026

 

No desvelaremos quién es la referida por Francisco Ríos Álvarez  como Una hija del tiempo en el artículo publicado en La Voz de Galicia del pasado domingo, con una jornada de retraso sobre lo que es habitual.

Hoy sí que se publica con sabatina puntualidad la semanal colaboración que en esta ocasión lleva por título Los falsos amigos.  Los tratados son preservativo, con el sentido de conservante, dobles figuras y severo, este con el significado de grave.

La punta de la lengua de Álex Grijelmo ha entrado en campaña con Ser “valientes” con los pensionistas. Un artículo que analiza con minuciosidad unas declaraciones de Ester Muñoz, para acabar por tratar de asustar a algún desprevenido lector con la falaz pretensión de que la intención del PP es privatizar las pensiones (cuestión distinta es el fomento de los planes complementarios a la pensión pública). No es este el tipo de aportaciones que necesita el indispensable debate sobre el futuro de las pensiones.

La web del Centro Virtual Cervantes lleva toda la semana inaccesible sin que haya mediado explicación alguna del motivo. Lo único que podemos avanzar, porque así lo han adelantado en la red X, es que el Martes Neológico ha tratado el anglicismo woke que, con el sentido de exhibidor de conciencia crítica ante la desigualdad,  nosotros hemos localizado por primera vez en La Vanguardia el 28/9/19 y en Abc el 21/10/19.

Fundéu anticipaba ayer con unas claves de redacción que hoy se celebra el Día de las Bibliotecas cuya fecha fue escogida para conmemorar la destrucción de la Biblioteca de Sarajevo tras ser incendiada en 1992 durante la guerra de los Balcanes. Adjuntamos el cartel de la edición de este año que ha sido realizado por la ilustradora  Carmen Segovia.

Pasamos al lenguaje del humor con el calamburesco juego de Pablo García y Rogelio Román en La Nueva España de ayer. Sigue el equívoco de Tris en el diario La Rioja.

En el ámbito literario contamos, en primer lugar, con una preelectoral adaptación de JL Martín del fragmento más conocido del poema Españolito incluido por Antonio Machado en su poemario Campos de Castilla (1907-1917). Sigue la viñeta de Álvaro basada en el cuento de Rapunzel y la de Javi Salado que da un arrendaticio giro al de Los tres Cerditos.

Completamos la sección gráfica con una viñeta de Mingote que ilustra a la perfección la popularidad que llegó a tener el escritor cuyo desapercibido centenario trata Jorge Bustos en El encanto (demasiado) discreto de Alfonso Paso. Dado que el acceso al enlace que hemos insertado requiere el uso de una VPN, adjuntamos como Anexo 1 el texto completo del artículo publicado ayer en El Mundo y como Anexo 2 el artículo Los gamberros de la bondad (Abc,  17/12/1961) que, como bien apunta Bustos, anticipa la cultura de la cancelación.


Cachitos

- ¿Por qué los ciudadanos seguimos votando por medidas que sabemos que son imposibles? Manuel Alejandro Hidalgo en El precio del realismo mágico en las urnas

- Por más que los trucos contables estén a la vista, hay nueve millones de votos en juego y ningún líder político va a suicidarse señalando la verdad de las pensiones. Manuel Arias Maldonado en Fábula del elefante en la habitación

- Sin embargo, no fue “era de la crueldad” la época indudablemente amorosa de los escraches. Turbas de enfurecidos rodeaban a mujeres ante la presencia de sus propios hijos, y eso no tenía nada de despiadado, toda vez que El País no hizo un editorial señalándolo. Alberto Olmos en La curiosa era de la crueldad que nos hemos inventado

- Parece que Francia ha dejado de ser un paraíso poblado por gente que cree vivir en un infierno. Parece que esta vez hay gente decidida a convertir Francia en un infierno de verdad. Jorge Bustos en Odiar a Francia 

- Con las derechas en el poder y unas municipales y autonómicas en primavera parece bastante verosímil que la ‘alarma antifascista’ desemboque es una sucesión de huelgas, escraches y algaradas, un desafío callejero disfrazado de democrática revuelta ciudadana. Ignacio Camacho en Francia, espejo roto

- El problema ya no parece ser la supuesta motosierra, sino asumir que “más gente dependiente del Estado no es más Estado del bienestar”—a sabiendas que hoy miles de ciudadanos no tirarían sin ayudas públicas–, o incluso, preguntarnos si nuestro modelo es justo con las generaciones que suben.  Estefanía Molina en No es por la motosierra

- Preservar las políticas progresistas no exige la continuidad de Sánchez. Lo que no se entiende es por qué están dispuestos a sacrificar todos sus principios menos uno: que Pedro Sánchez siga en el poder. Me cuesta no ver en esta renuncia a la lógica una forma de claudicación moral. David Mejía en Melancolías del sanchismo



Anexo 1


El encanto (demasiado) discreto de Alfonso Paso


El centenario del nacimiento del gran Rafael Azcona, que se cumple este octubre, se está celebrando como merece el mejor guionista que ha dado el cine español. Pero el mes pasado se cumplió también un siglo del nacimiento de Alfonso Paso, y la efeméride no levantó siquiera tenues murmullos en la prensa cultural. Lo fascinante es que el propio Paso sabía que esto ocurriría. Su caso ilustra la paradójica amargura del éxito.
Hablamos del autor teatral más prolífico del siglo XX, una suerte de Lope de nuestro tiempo con idéntica devoción por el favor del vulgo, que le correspondía puntualmente: escribió 179 obras y estrenó 167 en vida. Su amigo Camba le afeaba que fuera tan trabajador. Fue el primer dramaturgo español en debutar en Broadway, y cuando lo hizo (con El canto de la cigarra), Thornton Wilder quiso acompañarle. En 1968 marcó el hito no igualado de mantener siete obras en cartelera en siete teatros de Madrid, agotando localidades durante meses. Hasta 37 películas y 10 series de televisión se inspiraron en sus comedias, y giró de Los Ángeles a Hong Kong para presentarlas. Y logró todo esto en un tiempo récord: murió a los 52 años en el año simbólico de 1978.
La Transición iba a excluir de sus vientos de cambio al gran dominador de la escena española durante décadas, capaz de contar sus estrenos por taquillazos indefectibles. Pero él ya sospechaba que la crítica que lo martirizaba vivo enterraría su nombre una vez muerto. Tampoco en esto su fino olfato sociológico se equivocó. "Ser popular es algo que no perdonan los doctos y sabihondos de turno. La popularidad se paga con lágrimas de sangre", dejó escrito en su columna de El Alcázar en 1969. No era ciertamente el mejor periódico desde el que conquistar la indulgencia de la posteridad (escribió también en ABC, en Pueblo o en Madrid), y eso que algunos de sus chistes tampoco se libraron de la tijera del censor. Pero uno no descubre en esos artículos nada que justifique la persistente condena. Más bien al contrario: tanto su estilo como sus temas reivindican una vigencia desatendida.
Alfonso Paso Gil era hijo del comediógrafo granadino Antonio Paso, compañero de Arniches, de Benavente y de Muñoz Seca, que lo acunaron de niño. Su sensibilidad se crio con el humor de esa otra generación del 27 que prefería temblar después de haber reído. Es cierto que el teatro de Paso no alcanza la irreverencia vanguardista de Mihura ni la brillante originalidad de Jardiel. Pero sus tramas divierten siempre, su penetración psicológica es notable y su fraseo atesora el don del ritmo, la naturalidad no necesitada aparentemente de corrección, la facilidad sostenida. En ocasiones recuerda a Carandell, aunque sin su acidez liberal. Brilla en el artículo costumbrista con el temperamento conservador de Pemán, aunque sin su vuelo poético.
Pero si el Paso articulista ha envejecido bien es por la transparencia de su prosa, decididamente antirretórica pero también anticastiza. Elegante sin barroquismo, ingenioso sin empalagar, Paso cumple con el canon del articulista de idea y de mirada: tiene algo que decir y lo dice sin ofender. Por momentos enternece su tono machadianamente bueno, como de mártir democristiano en un circo de fieras, pero jamás incurre en el moralismo, como tampoco cede al sarcasmo. Y suena extrañamente basado (como dice la chavalería zeta) cuando hace el elogio de las mujeres que no se quejan, de los hombres que no se deprimen, de los trabajadores que basan su autoestima en la fuerza de voluntad. Incluso se anticipa a la denuncia de la cultura de la cancelación cuando arremete contra el "gamberro de la bondad que quiere imponer su criterio extremoso acudiendo al escándalo".
Paso, burlándose de Brecht, se preciaba de escribir para burgueses. El suyo es el encanto quizá demasiado discreto del burgués equilibrado, transversal. Hoy se publicita la excepcionalidad a todas horas, raudales de llanto en cada serie, un orgasmo por hamburguesa de Uber Eats. Lo que nadie explica es que el talento común es mucho más valioso y más difícil de encontrar que la genialidad permanente. Por citar a nuestro autor: "El truco para destacar consiste en no hacer el menor esfuerzo para conseguirlo".
Jorge Bustos



Anexo 2 


Humor 24/10/26












España es el país de toda UE que más inmigrantes
ha recibido en el siglo XXI











Sobre el llamamiento del gobierno británico
a que la población se abastezca de provisiones
para 3 días ante posibles emergencias



viernes, 23 de octubre de 2026

Coinciñetas 2026 (VI)

 


Luis Davila y Alberto Calvo (17/9/26)


Tomás Serrano (17/9/26), Puebla (id) y JL Martín (19/9/26)



Asier y Javier y Padylla (26/9/26)


Idígoras y Pachi (29/9/26), García Morán (id) y Álvaro (30/9/26)


Miki y Duarte (28/10/25) y Oroz (3/10/26)



Malagón (6/10/26) y J. Morgan (8/10/26)



El Roto (29/9/26) y Álvaro (8/10/26)



Puebla (29/9/26), Asier y Javier (4/10/26) y Kap (12/10/26)



JM Nieto (4/10/26) y Javi Salado (15/10/26)



Ermengol (12/10/26) y Steve Sack (15/10/26)



Idígoras (12/10/26) y Pinto & Chinto (17/10/26)



Napi (10/10/26) y Álvaro (18/10/26)



Ricardo (29/10/23) y Tomás Serrano (17/10/26)



Christian Adams (18/10/26) y Nicola Jennings (19/10/26)



Lisa Benson (19/10/26) y Antón (20/10/26)