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martes, 12 de enero de 2016

Mala traducción un poco obligada y una loca recomendación



Hace tiempo que no prestamos atención al jugoso asunto de la traducción de los títulos de las películas (creemos que desde aquí). Y en esto los Globos de Oro nos recuerdan que se aproxima el estreno en España del film originalmente titulado “The Revenant” que aquí ha será “El renacido”.

El protagonista de la película dirigida por Alejandro González Iñarritu es el, en los carteles, poco reconocible Leonardo di Caprio. Y como pueden ver a continuación en el de la versión española se le presenta en un estadio posterior al del original, con la barba más crecida y el golpe de la nariz ya imperceptible. Misterios de la promoción cinematográfica.


Pero íbamos a que renacido es una deficiente traducción de revenant, una palabra utilizada en inglés, cierto que poco, para referirse a quien vuelve de otro mundo, o sea, más bien una aparición. El término es tan inusual en ese idioma que, de hecho, los gestores del diccionario Merriam-Webster la han incluido en su seguimiento de tendencias al detectar un incremento de las consultas de su significado. Interesante explotación de las estadísticas proporcionadas por los diccionarios en línea que bien podría copia nuestra Real Academia.

El título correcto sería, por tanto, “La aparición”, pero concurre la mala fortuna de que no hace ni cuatro años que se estrenó un thriller con ese mismo título (original The Apparition). Y por mucho que no se convirtiera en un gran éxito, parece escaso el tiempo transcurrido para optar por repetirlo. 

Si bien los productores solventaron la papeleta en inglés sacando del baúl de las palabras en desuso el citado galicismo, parece que el distribuidor local no ha encontrado alternativas aceptables en castellano. Y mira que para sonoro e intrigante tenemos estantigua, pero su uso en sentido figurado para referirse a una “persona muy alta y seca, mal vestida” la impide convertirse en palabra idónea. Por mucho que el actor supere el metro ochenta y no vista precisamente galas en la cinta.

Lo cierto es que cuentan que en la película el personaje interpretado por Di Caprio, como suele decirse, volvió a nacer. Tanto que los especialistas dan por seguro que la carrera de premios de esta película no ha hecho más que empezar con los tres Globos de Oro ya conquistados. Un hecho que nos recuerda que llega la temporada alta del horrible palabro nominaciones.

Y hablando de traducciones, aprovechamos para manifestar nuestra sorpresa por la reciente recomendación realizada por Fundéu relativa a utilizar la adaptación Lucas Caminante de los Cielos para el personaje Luke Skywalker. Pues es un nombre perfectamente traducible al español, añaden.

¡Toma!, y los de Catalina Musgo, Nicolás Jaula o Reese [1] Con-su-cuchara. ¡Pues no hay gracietas en la red sobre esto de los apellidos significantes!

enlace a más juegos onomásticos 

En todo caso, en el asunto Skywalker, nos da que los de Fundéu lo llevan crudo. Igual deberían darle una repensadita a su recomendación.







[1] En galés "fogoso", antiguamente nombre de varón que, sin embargo, en la actualidad ha pasado a ser predominantemente femenino. Y ello con el significativo impulso de la popularidad de esta actriz norteamericana que proclama tener ascendencia escocesa.




viernes, 31 de enero de 2014

Un par de anfibologías triples (y algunas dobles mas)

Se llama dilogía al “uso de una palabra con dos significados distintos dentro del mismo enunciado” (aquí la palabra no se repite como ocurre en la antanaclasis), un término que suele hacerse equivalente a la figura retórica conocida como anfibología que ”consiste en emplear adrede voces o cláusulas de doble sentido”. Cierto es que las palabras no son esclavas de su etimología y no es tan cuadriculado el lenguaje como para no admitir alguna vez que donde caben dos quepan tres. Así que podemos aplicar cualquiera de las dos denominaciones, nosotros preferimos la segunda, a una de las variantes mas ingeniosas de esta clase de juegos de palabras que son aquellos en los que se consigue crear equívocos entre mas de dos significados.

Nosotros no conocemos ningún caso en el que se superen los tres, pero un buen ejemplo de triple sentido que, además, contó con un esclarecedor apoyo gráfico se utiliza en la portada del disco del grupo Rush llamado “Moving Pictures” (1981). Ese título es una de las expresiones disponibles en inglés para referirse a las películas de cine, con frecuencia acortado simplemente a movie, pero también sirve para denominar unos cuadros que suscitan emociones (lo que emociona se dice que es moving) o una mudanza de cuadros. Estas dos últimas acepciones se representan en la portada en la que puede verse a unos operarios trasladando cuadros mientras algunos espectadores parecen emocionados por los mismos. El pero que podría ponerse a esa representación gráfica es que resulta tentador interpretar que el llanto está motivado por la marcha de los cuadros y no por el contenido de esas pinturas. Para completar el efecto, en la contraportada se incluye la representación de la filmación de la escena anterior. Podría decirse que es la imagen del rodaje de una “moving picture about the moving of moving pictures” (dicho así, sí que es una antanaclasis).

  
Aunque estamos a triples no nos resistimos a incluir en este apunte la canción que posiblemente es el mas brillante ejemplo de la utilización de un doble sentido para titular un tema musical. Nos referimos a "If I Said You Had a Beautiful Body Would You Hold It Against Me" (1979) de los “Bellamy Brothers” que utiliza como título una cita de Groucho Marx en la que se juega con que “hold against” puede entenderse como recriminar o como apretujar. Así que ese título puede traducirse como “Si te digo que tienes un cuerpo bonito ¿me lo recriminarías?” o “Si te digo que tienes un cuerpo bonito ¿lo apretujarías contra mi?”.

Vamos a completar esta breve incursión en los juegos de palabras de los títulos musicales con la canción de AC/DC incluida en el album “Dirty Deeds Done Dirt Cheap” (Se hacen cosas sucias muy baratas) que se denominó “Big Balls”. Esta expresión puede entenderse como “grandes bailes” o como “grandes testículos”. En el curso de la canción la cosa queda bastante clara (letra en inglés).

La primera acepción de “balls” es pelotas, ya se ve que los distintos idiomas son bastante similares buscando ciertos sentidos figurados. Un divertido juego con su doble significado fue utilizado en un anuncio del desodorante Axe que insertamos a continuación. Aunque está en inglés no es necesario dominar ese idioma para divertirse con la pícara ambigüedad.

El asunto de las pelotas es uno de los mas utilizados en el campo de la anfibología (1). El español, encima, utiliza la expresión "en pelotas", una desvirtuación por etimología popular del original "en pelota" que en realidad procede de pelo (en latín pilus). Así que caben anfibologías mixtas que se apoyan en imagen y texto como la que sigue:

La expresión francesa equivalente a "en pelota" es "a poil", allí se conserva el original "en pelo". La presentadora de Canal + francés Doria Tillier prometió que haría uno de sus pronósticos "a poil" si la selección francesa de fútbol  lograba su billete para Brasil-2014 en el partido de repesca frente a Ucrania.

El caso es que finalmente lo consiguieron tras remontar por 3-0 la derrota por 2-0 de la idaAsí que la buena (otra anfibología) de Doria tuvo que cumplir su promesa y, efectivamente, realizó la siguiente edición de su espacio "a Poil", esta vez con mayúsculas. Ahí la tienen en Poil, aunque no en pelota:

Pero esta decidida francesa no se parapetó detrás de esa oportuna anfibología y, finalmente, realizó su pronostico "a Poil a poil". La crónica completa de esta historia está recogida en el siguiente vídeo que esperemos no sea retirado por Canal + Francia como ha hecho con otros sobre esta cuestión colgados en Youtube:

Volvemos a las tripletas con un ejemplo cinematográfico. “The Boat That Rocked” es una película de 2009 escrita y dirigida por Richard Curtis que fue estrenada en España con el título “Radio Encubierta”. No era una traducción fácil. "To rock the boat" literalmente es "balancear el barco", pero en sentido figurado significa "tentar a la suerte". La película trata sobre las emisoras pirata que en los años 60, cuando la BBC sólo emitía dos horas de rock semanales, emitían desde barcos anclados lejos de las costas para eludir las limitaciones legales en vigor. Así que estamos ante un barco que emitía mientras era mecido por el mar (I), que tentaba la suerte desafiando las regulaciones radiofónicas (II) y que, además, emitía música rock (III) lo que en inglés también puede expresarse como “to rock”. Brillante triplete semántico.

A falta de una alternativa que reprodujera todo eso en la traducción al español se optó por un calambur, otro tipo de juego de palabras basado en la reagrupación silábica. Así que se le dio el título “Radio encubierta”, "encubierta de la jurisdicción británica” y “en cubierta del barco" que se utilizaba para emitir. Brillante forma de replicar a un juego de palabras con otro.


No sabemos si la acumulación de significados del título original se consideraría excesiva para el mercado americano, el caso es que allí se estrenó con el título “Pirate Radio” bastante emparentado conceptualmente con el español pero falto del encanto del calambur. Los franceses, por contra, no encontraron ningún juego verbal así que optaron por una de las curiosas traducciones del inglés al inglés tan características del vecino país. Este asunto merece una entrada específica que desde ahora comprometemos. En este caso optaron por “Good Morning England”. Pero en esta película la utilización de títulos en inglés se convirtió en un fenómeno epidémico porque en Alemania se estrenó como “Radio Rock Revolution” y en Italia fue “I Love Radio Rock”. Ya se ve que el recurso al inglés como idioma de prestigio es un vicio bastante global.





(1) Algunos ejemplos, no de los mejores, en este enlace. En Dublín el barrio Pembroke  es popularmente conocido como Ballsbridge (así aparece incluso referido en los autobuses urbanos) porque el primer puente sobre el canal que lo atraviesa fue construido y explotado por Mr. Ball. Hay diversos chistes que explotan el anfibológico nombre como el que puede leerse en este enlace.

miércoles, 29 de enero de 2014

El reto de traducir juegos de palabras


Los juegos de palabras son uno de los mayores retos a los que se enfrentan los traductores, si no el mayor, y pocas veces es factible resolverlos sin recurrir a una nota explicativa. Una solución que raramente es aceptable cuando se trata de un título, por lo que en estos casos pocas veces se consigue emular la brillantez del original.

Uno de los más veteranos de esos quebraderos de cabeza es el que planteó Oscar Wilde en su obra “The Importance of Being Earnest”. Uno de los protagonistas de la obra se llama Ernest, nombre que se pronuncia igual que earnest, vocablo inglés que significa 'formal' o 'serio'. Se trata, pues, de una homofonía que en su versión escrita cuenta con el refuerzo otorgado por la práctica habitual en el idioma inglés de utilizar mayúsculas en todas las palabras de los títulos. Conviene añadir que ese uso no es ortodoxo en español.

La traducción más utilizada en nuestro idioma es “La importancia de llamarse Ernesto” en la que se prima la conservación del nombre del personaje, oportunamente españolizado, a costa de perder un doble sentido que, sin embargo, se conserva en propuestas como “La importancia de ser Severo” utilizada en la versión del mexicano Alfonso Reyes. La lengua catalana también encontró una solución interesante con “La importància de ser Frank” puesto que en ese idioma el nombre «Frank» y la palabra «franc» (honesto) son homófonos, aunque el precio pagado es que se desvirtúa la virtud aludida porque honesto no es equivalente a earnest.

El italiano, por su parte, aprovechó que en ese idioma la palabra franco, de significado similar al castellano, también se utiliza como nombre de pila y así resultó “L'importanza di essere Franco”. Nuevamente se cambia la cualidad aludida en el original por lo que, ya puestos, en Italia también se han utilizado títulos como “L'importanza di essere Fedele” o “L'importanza di essere Onesto”, por más que en este último caso se recurra a un nombre propio muy inusual. Lo mismo ocurre en español con “La importancia de ser Franco” que, sin embargo, aporta una interesante nueva dimensión a un doble sentido que pasa a ser triple. En un próximo apunte volveremos sobre estas escasas anfibologías triples.

A continuación se ilustra el diferente uso de las mayúsculas en los títulos que hacen el inglés y el español con una versión de la editorial mexicana Conaculta que tira por la calle de en medio al llevar a la traducción del título el nombre original del personaje en inglés. La verdad es que nos ha costado encontrar una edición de la obra de Wilde que no transcribiera el título exclusivamente mayúsculas. Feo vicio de nuestros editores.


Ya nos hemos referido en otras ocasiones a la intraducible dilogía contenida en el título de la serie de televisión “Hill Street Blues”. Los títulos cinematográficos, por la amplitud del público al que se dirigen, posiblemente son el máximo reto. Esto es así hasta el punto de que, en ocasiones, es demasiado tentador buscar juegos de palabras que no está claro que se pretendieran en el original. Este es en nuestra opinión el caso de la película “White Men Can't Jump” (Ron Shelton, 1992) que en Hispanoamérica fue estrenada como “Los blancos no saben saltar” mientras que en España se optó por el anfibológico “Los blancos no la saben meter”, una pena que no remataran la faena con el más correcto (y explícito) meterla

Hay quien defiende la pertinencia de esa traducción porque, efectivamente, jump tiene un no muy extendido significado de tener relaciones sexuales, que es más utilizado en subjuntivo y, en todo caso, como verbo transitivo (I want to jump fulano o fulana). Aunque el título es una burla que forma parte del diálogo en el que se hace mofa de la insuficiencia del salto del blanco para conseguir hacer “mates” (si bien finalmente conseguirá rematar un "alley-oop"), su uso con ese doble sentido no es patente incluso para muchos espectadores angloparlantes. En todo caso el debate sobre si se pretendía o no el juego de palabras nos llevaría a una discusión tan estéril como dilucidar si un hipotético título “El agujero negro” tiene segundas intenciones. Allá cada uno.


Lo habitual ante dobletes intraducibles es decantarse por el significado más evidente como ocurrió, por ejemplo, en la película “Don´t make waves” (1967). El significado de la expresión "to make waves" es "causar problemas" o "poner dificultades". En este caso hace referencia a los enredos que se producen en el triángulo romántico que protagoniza esta película que transcurre en un típico ambiente playero californiano en el que resulta muy oportuna la referencia a las olas.


El español se quedó bastante solo con su traducción literal "No hagan olas" como podemos ver en un breve repaso comparativo de los títulos en francés ("Como triunfar en el amor sin fatigarse"), italiano ("Despacio, despacio, no agitarse") y alemán ("Los hechos desnudos").


Speech sirve en inglés para referirse tanto a un discurso como al habla de una persona. La película “The King's Speech” (Tom Hooper, 2010) narra la relación entre el rey Jorge VI y el logopeda que le ayudó a superar la tartamudez que tanto limitaba su speech. La película termina con la famosa declaración de guerra a Alemania de 1939 que fue retransmitida por radio, el discurso más famoso de este monarca, que es el momento de la película a que hace referencia el título utilizado tanto en español como en la mayor parte de idiomas. “El discurso del rey” se centra, por tanto, en una pequeña porción de la película, bien que medular, mientras que la anfibología inglesa permite integrar todo el hilo argumental que sigue el guión cual son los problemas de dicción de ese monarca británico.

  
La expresión “he’s the man” (es tu hombre) o en primera persona “i’m your man” quiere decir que el indicado es la persona idónea para la función que se pretende cubrir. Cuando se fuerza esta frase hecha para referirse a una candidata se mantiene invariante lo de ”hombre” por lo que pasa a formularse como “She´s the man”. Con ello se crea el paradójico segundo sentido literal “ella es hombre”, una dilogía muy apropiada para titular una trama en la que una joven recurre a travestirse para jugar en un equipo de fútbol. En España se optó por el calco “Ella es el chico” desvelando así la clave argumental, mientras que  para quien desconozca la historia el título original hace prevalecer el sentido figurado sobre el literal. Faltó sutileza en la solución utilizada para titular esta película dirigida en 2006 por Andy Frickman. Algunos otros títulos "revientargumentos" pueden encontrase en nuestro pasado apunte “Picores, comezones, tentaciones y viudos de paja” ).


No es raro que en algunos casos se opte por mantener el título original sin traducir, como ocurrió en Francia en la película anterior, no así en Quebec donde hay una notable aversión a los títulos en inglés y se utilizó el literal “L'homme, c'est elle”. 

En España cada vez es más frecuente dejar títulos sin traducir, pero un caso en el que el motivo claramente es la imposibilidad de reproducir un doble sentido es el documental “Spellbound” (2002). Este es un juego de palabras entre "spell" (deletrear) y "spellbound" (fascinado o maravillado) muy oportuno para una película que se desarrolla en uno de los concurso de deletreo que son tan populares en los países angloparlantes. Una consecuencia de que en su idioma no hay como en español una correspondencia unívoca entre la escritura y la pronunciación de las palabras.

En 1945 ya se estrenó otra película dirigida por Alfred Hitchcock con ese título que no pretendía entonces ningún juego de palabras con los deletreos. No hay ninguna conexión argumental. En España se estrenó como “Recuerda” mientras que en Hispanoamérica se utilizó el título “Cuéntame tu vida”. Referencias en ambos casos a la amnesia que sufre el protagonista que no se puede decir que empeoren el original. Y es que los títulos no eran el punto fuerte del "mago del suspense".


El cine español también produce títulos que no es posible verter a otros idiomas con todo su significado. “Opera Prima” (Fernado Trueba, 1980) fue titulada utilizando un juego entre la locución italiana utilizada por hablantes de muy diversos idiomas para referirse a la primera obra de un autor, ese era el caso de Trueba, y el punto de partida de un argumento que se desarrolla a partir de un encuentro en la madrileña estación de metro de Ópera del protagonista (Oscar Ladoire) con su prima Violeta (Paula Molina). La cinta conservó su título original en la mayor parte de los idiomas en que se estrenó en los que, evidentemente, no se captaba el juego de palabras. Y es que el español es un de los pocos idiomas que se quedó con la segunda parte del latín "consobrinus primus" que casi todas las lenguas romances, con la notable excepción del portugués, redujeron a variantes de la primera claúsula (cousin, cugino,..., nada que ver con nuestro primo).

Otro reciente reto traductorio de origen español es el que plantea la película de Pedro Almodóvar “Los amantes pasajeros” (2013). Su última palabra puede interpretarse como adjetivo, con significado de transitorio, o como el sustantivo que designa al usuario de un medio de transporte. En inglés habría cabido "The passenger lovers" para traducirr la primera acepción y "The fleeting lovers" para la segunda, pero como no había forma de conjugarlas se optó por “I'm So Excited!” (¡Estoy tan emocianad@!). El juego se mantiene incólume, en cambio, en casi todos los idiomas romances como el francés (“Les aimants passagers”), italiano (“Gli amanti passeggeri”) o portugués (“Os Amantes Passageiros”), mientras que en alemán (“Fliegende Liebende”) hubo que recurrir a que los amantes fueran “voladores”.


¿Habrá algún lector que sea tan amable de recordarnos algún otro ejemplo susceptible de integrarse en nuestra colección de títulos anfibológicos?




Adenda 10/02/14: Ha sido nuestro fiel colaborador JAJ el primero que ha asumido la petición de colaboración planteada sugiriéndonos "Road to Perdition" (2002) estrenada en España como "Camino a la perdición". Se perdió así el doble sentido del original puesto que la casa de la playa situada a orillas del lago Michigan a la que huye Tom Hanks con su cinematográfico hijo está ubicada en un ficticio lugar al que se dio el oportuno nombre de Perdition. Lo llamativo es que en este caso el juego era perfectamente traducible con el simple recurso a españolizar el nombre del lugar: "Camino de perdición" (nuestro idioma tiene la desventaja de no utilizar mayúsculas en las iniciales de todas las palabras de los títulos, como ya hemos comentado que es habitual en inglés; pero no es problema en un cartel que, como puede verse, está íntegramente en mayúsculas).

La cuestión es, ¿se consideró inaceptable traducir un nombre propio (que no tiene relevancia en la película salvo para crear el juego de palabras)?, peores cosas se han visto, o ¿sería que el titulador no se había visto la película?

Es curioso lo ocurrido en francés. Mientras que en el vecino país también se perdía el doble sentido con "Les Sentiers de la perdition", en el francófono Quebec se optó por "La Voie de perdition" que aprovecha plenamente la homonimia entre la ficticia localidad y la palabra francesa para perdición.

Otra peculiaridad de la adaptación a nuestro mercado es que se consideró necesario hacer pleno uso del gancho taquillero de Tom Hanks dando visibilidad a su rostro en el póster promocional cuando en el original permanece oculto en la sombra. Se creó así una iluminación imposible porque una mínima coherencia habría requerido hacer lo propio con el niño.




Más complicado es el reto planteado por otro nombre propio en la película "(500) Days of Summer" (2009) que evoca un larguísimo verano, una metáfora de un periodo de gozo, pero que, en realidad, es una referencia a la duración de la historia de amor entre Tom (Joseph Gordon-Levitt) y Summer (Zooey Deschanel). Sin alternativa posible para trasladar ese doble significado en España se optó por "(500) días juntos" y en Hispanoamérica por "(500) días con ella".