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miércoles, 6 de septiembre de 2017

Unos microrrelatos


3 mes y una m…

- Me enamoré
- Me presentó a su madre/padre (esto a gusto del lector)
- Me desenamoré
- ¡Mierda de conseja paterna/materna (e.a.g.d.l.)!



Microrrelato policiaco

Tras un concienzudo análisis del imponente despacho, el perspicaz inspector sentenció:

- Todo en caja. Todo encaja. 

Y se llevaron al diputado esposado.



Ambigüedades bélicas

El fuego cruzado era muy intenso.

- ¡Adelante!, ¡cubridme! – gritó el suboficial al mando del pelotón.

Y hasta tres miembros de aquella unidad se dice que lo hicieron.


Lo que es, en sí, la guerra, parece que se perdió.




Guasap

Estaba, como tantas veces, 'hablando' con mi hija por Whatsapp, cuando se me coló un mensaje un poco maternalista. Gazmoño, si se quiere.

- ¡Mamá, eres una borde! - se escuchó a través de la pared.

Creo que hacía todo un entero día que no hablábamos en modalidad acústica.



Cuando los padres se sobran

- ¿Es de día? – preguntó el niño mientras esperaba el postre.

- No hijo, gírate y mira por la ventana – repuso, displicente, el padre, mientras cerraba la nevera.

Precoz sensatez mostró el pequeño al renunciar a polemizar con su progenitor. Porque el yogur era de Día.



P.S.- ¿Sabrán si esa cadena tendrá pensado convocar algún concurso de cosas de estas?


P.S.2.- Hasta hemos encontrado ilustración para el primero (Mingote en Abc, 19/1/54)







jueves, 25 de febrero de 2016

Cuando la realidad machaca la ficción


Tenemos por algún cajón el borrador de un un relato corto protagonizado por un personaje llamado Nombre Apellido. Le adjudicamos como animales de compañía un gato que respondía, cierto que las menos de las veces, al nombre de gato, así como un pajarillo al que se refería como canario. También le hicimos lector habitual de "El Periódico" y en sus momentos de mayor reposo incluso del libro “Volverás a Región” del ingeniero Benet. Incluso sopesamos la idea de hacerle feliz propietario de un barco llamado "Velero I", pero se nos hacía cansino seguir desarrollando el truco. 

Y date que hoy hemos descubierto que la tele también fabrica este tipo de personajes, con lo que nos ha machacado la supuesta originalidad de la idea.

Seguramente nos han hecho un favor. A ver si hay suerte y era el cajón de la cómoda que se llevó el trapero.


sábado, 22 de noviembre de 2014

Microrrelato, pelín erótico, inflacionado


Pasó la "parte del cuerpo humano unida a la extremidad del antebrazo y que comprende desde la muñeca inclusive hasta la punta de los dedos" por la "almohadilla adiposa que descansa sobre la cara anterior de la sínfisis púbica de la mujer" mientras la "tocaba u oprimía con un movimiento de labios, a impulso del amor o del deseo o en señal de amistad o reverencia", para "hacer o decir alguna expresión de afecto o cortesía para separarse de alguien".

O sea, que pasó la mano por el monte de venus de su pareja mientras la besaba para despedirse. A fin de cuentas también hay a quien se consideró necesario identificar como 
María del Rosario Cayetana Paloma Alfonsa Victoria Eugenia Fernanda Teresa Francisca de Paula Lourdes Antonia Josefa Fausta Rita Castor Dorotea Santa Esperanza Fitz-James Stuart y de Silva Falcó y Gurtubay.

Aprovechamos para hacerles partícipes de que las costas también se despiden ( 7ª acepción:. tr. dicho de una costa, de un cabo o de una punta: extender hacia el mar algún arrecife u otro obstáculo)

martes, 1 de octubre de 2013

La jequeca


Menuda bronca nos ha metido nuestro Director de Márketing. Que cómo se nos ocurre lanzar una palabra sin equiparla con la necesaria dote de alguna prestigiadora referencia escrita. Eso es peor que anunciar un concierto de fado con la cantante sonriendo en la cartelería (1), nos ha soltado bastante malencarado.

Así que no hemos tenido más remedio que ponernos  a tratar de remediar el desaguisado a toda prisa. Ni del Gobierno vamos a poder hablar hoy. Ni tiempo para alabar el sentido común muy superior al de sus jefes que ha mostrado la sra. o srta. de Guindos. Ni de que no se puede repartir lo que no se tiene, como algunos peligrosos demagogos pretenden con las pensiones. Ni de que hay personajes como Berlusconi que invitan a meditar sobre las bases morales del magnicidio, ¿hay mucha diferencia con Bin Laden en el daño que puede hacer este hombre? Mírenlo en términos de los suicidios que inducen las crisis económicas. Pero no teman. Ya saben que lo nuestro son los microrrelatos.

- ¿Te apetece una copa? - le susurró con su habitual aplomo a la atractiva desconocida .

- Es que tengo un poco de jaqueca, ¿sabes? - replicó mohína la bella, sin darse tiempo siquiera a valorar los méritos visibles del proponente (que también eran visibles méritos, todo marcazas).


Este extrajo con movimiento pausado una cartera de esas que te pueden causar un disgusto con un aduanero quisquilloso en asuntos de protección ecológica y tomó de la misma una tarjeta cuyo color dorado invitaba a dudar si era de visita. La extendió prendida con descuido entre los dedos señalador y ofensor e hizo la entrega acompañándola de una sonrisa que a las madres de antes no les gustaba ver dirigidas a sus hijas.

- Siento lo de tu momentánea indisposición, pero supongo que sabes que las chicas listas lo que tienen son jequecas. Son mucho más llevaderas. Para comprobarlo solo tienes que llamarme.



Por favor lectores, asumimos que es rebuscadón, un punto redicho, incluso dos, y muy machista, pero necesitamos imperiosamente que lo copypasten, linken, twiteen, lo que se les ocurra, es indispensable que Google coloque sin demora esta referencia de jequeca por delante del enlace a un homónimo usuario de Softonic que se nos ha colado.




(1) Somos pura transparencia, les adjuntamos la fuente inspiradora de esta comparación.




(2) Somos pura trasparencia, esta se la debemos a unas declaraciones del director deportivo de McLaren, Jonathan Neal: "Están ofreciendo salarios con cifras de números de teléfono".

viernes, 23 de agosto de 2013

La Rejojoya (*)


Érase una vez un rey que apenado por los muchos de sus amados súbditos que habían tenido que marcharse a territorios extranjeros para ganarse la vida, propuso un plan para repatriar a los cien emigrados considerados más sabios. A tal efecto, discurrió ofrecer a esa selecta centuria un contrato que garantizaba un muy digno sueldo durante una década a cambio de que esa élite aportara sus conocimientos a la mejora del Reino. Como las reales arcas estaban exhaustas y no podían permitirse el desembolso que el plan requería, decidió crear  el “impuesto para repatriar a los cien sabios”, el IPR100 (todo buen impuesto debe tener una codificación algo abstrusa). Una cantidad equivalente a lo que hoy serían poco más de dos euros por habitante al año. A pesar de lo reducido de ese importe, la mala situación económica que causaba numerosas situaciones de necesidad provocó un levantamiento de los ciudadanos para rechazar el incremento de los impuestos, que finalmente desembocó en la deposición del monarca.

En la posterior confusión, se hizo con el poder un astuto personaje llamado Floridrid que había medrado a la sombra del depuesto régimen. Para alegrar a sus entristecidos súbditos decidió que una buena solución sería conseguir hacerse con un prodigio conocido como “La Rejojoya”, cuya simple contemplación estaba seguro de que llenaría de contento al pueblo y le haría olvidarse de sus cotidianas miserias. A tal efecto, dictó una enrevesada norma que disponía la creación de un hermoso palacio destinado a exhibir los Tesoros del Reino. Para financiar su construcción y la compra de "La Rejojoya" que allí sería expuesta se estableció  una tasa sobre los carteles de las panaderías que el preámbulo de la norma presentaba como “una oportunidad para que el gremio que alimentaba al pueblo también pudiera contribuir a enriquecer su espíritu”.  Los panaderos, tras valorar que carecían de la capacidad de movilización necesaria para conseguir cambiar esa norma, la aceptaron con resignación y acordaron encarecer las barras de pan para hacer frente a la nueva exacción. Dadas las comentadas penurias que pasaban los ciudadanos, la subida del precio del pan no fue bien acogida, pero lo cierto es que al cabo de un mes ya nadie hablaba del asunto. A fin de cuentas apenas suponía tres céntimos diarios por familia (apuntemos que la media de hijos era en aquel entonces superior a dos; este cuento tien cuadre contable).

Y así es como el pueblo de aquel legendario Reino pudo al fin disfrutar de la contemplación de “La Rejojoya”, hecho que incrementó sobremanera la popularidad de Floridrid.

Las estadísticas no detectaron, en cambio, aumento alguno del ISFAPF, Indicador Sintético de la Felicidad del Amado Pueblo de Floridrid, pero sí un recrudecimiento de la emigración.




Nota sobe la historicidad del relato: la primera parte es pura ficción, coincidirán con nosotros en que no hay rey que se juegue el trono con tan peregrino plan, pero la segunda está basada en los pergaminos encontrados en las excavaciones arqueológicas de la ciudad de Gianatos Beuberna en los que se narra como consiguió Floridrid llevar a su Reino “La Rejojoya”.


Pregunta interpretativa: ¿ vd. en qué panadería suele ver los partidos de fútbol?



(*) Agradecemos a los humoristas de Martes y Trece el préstamo del palabro, tomado de su película “El robo de la Jojoya” (1991), que inspira el nombre del prodigio que da nombre al relato.



miércoles, 12 de junio de 2013

Cosas he visto (versión para no especialmente adolescentes)


Nota introductoria: recomendamos la lectura previa de la primera entrega de "Cosas he visto" a quienes no la conozcan. Aquí el orden sí que altera el producto.

Se creía el abuelo sólo en la cocina mientras preparaba el fumet para la dominical paellita cuando localizó hacia las cinco, viento netamente de aleta, la emisión de una pregunta con una cierta entonación de requisitoria.

- Oye papá. ¿Qué historia es esa que cuentan las niñas que les dices que has visto cosas raras como ranas en calzoncillos y no se cuántos otros disparates?

- De disparates nada, hija. A tí puedo contarte cosas que a ellas no, y verás que van mucho más allá de procaces posados en calzoncillos. Así que te confesaré que también he visto cerdos, de los de la primera acepción del diccionario, en posturas semejantes y, además, desprovistos de toda prenda de vestir, como en ellos es, por otra parte, habitual. También he tenido ocasión de contemplar tortugas enseñando sus partes blandas e incluso manteniendo relaciones sexuales con hipopótamos, no sabría especificar de qué sexo. En el caso de los humanos he visto la carnal relación simultaneada con la práctica del surf, y tengo para mí que debe ser casi tan difícil como hacerlo contando chistes, así que bien comprenderás que mucho menos me ha impactado topar alguna avestruz con liguero.

- Papá, ¿qué me estás contando?

Pues que no es menos cierto que he podido contemplar mujeres que tenían las patas de gallo en los pies, maniquís  para ensayos de esos que llaman dummies explorándose los pechos, muñecas hinchables con claros síntomas del Sarcoma de Kaposi y otros juguetes sexuales inflables creados específicamente para disfrute de los perros. Y es que no deben ser pocos los canes que viven mejor que bastantes niños, que a un puñado de estos tengo visto mamando de una cerda de la misma especie anterior.

Y también sé de niños nacidos con tatuajes, como otros vienen al mundo con las adicciones de sus progenitores, pero es que yo los he contemplado mientras apretaban la goma con la boca jeringa en mano cuando apenas sabían andar. Otros bebés he visto caer muertos a garrotazos víctimas de iracundas focas, por lo que no te extrañará  que te hable de una madre que paseaba un cochecito-ataúd, quien sabe si con alguno de las criaturas que se han roto como figuras de porcelana a edades en que algunos de sus amigos jugaban con lombrices de no menos de cinco kilos.

-Mira papá - cortó la atónita hija con tono severo - no se qué bromita es esta, pero me estás entre asustando e irritando.


- Pues más debería irritarte saber que hay quien come hamburguesas de colillas, que eso sí que es comida basura, sin embargo, luego hay quien lo que vomita son camisetas, y hasta por las orejas he visto aliviarse el circuito digestivo. Y si de animales hablamos hasta lo que tus sobrinos llamarían potar el propio esqueleto he podido contemplar. Así que cuidadito con la educación de las niñas que luego se ve a quienes esnifan hasta vestidos y hay quien ha llegado a meterse un pantalón casi entero. Otros se ponen la música en vena, que ya no me preocupa tanto, pero mucho peor es que después de alguna burrada de esas que ven en la MTV (n. del acomo esta) tengamos que ir a buscarles un brazo, eso si no es la cabeza, a la oficina de miembros perdidos. Y antes de abrir  la boca otra vez vete al revistero del salón y comprueba que no estoy inventando absolutamente nada.




jueves, 30 de mayo de 2013

Cosas he visto (cuento ilustrable)


- ¡Abuelooo!, ¿nos cuentas cosas raras de esas que dices que has visto?

- Buenooo. Vaaale. Y con voz truculenta, a la par que solemne, se arrancaba sin pausas para respirar: con estos mismos ojos que os miran tengo visto ranas en calzoncillos, cangrejos con peinado punk, cerdos con pata de palo y tortugas con manos humanas. También perros con doble culo y hasta ardillas invertidas, que en mis tiempos se habría entendido que eran gays, y no es el caso.


Y si de personajes hablamos, debo confesaros que he podido contemplar a Blancanieves haciendo auto-stop, al Capitán Garfio sentado en el váter, a Peter Pan fumando, ¡qué pésimo ejemplo es!, Cenicienta arrastrando un gotero, Supermán con un ojo morado e incluso al Increíble Hulk, que llegó a España con el nombre de "La Masa", aparatosamente escayolado. Y puedo añadir que hasta a la Hormiga de Troya tengo vista.

La pausa para coger aire fue inmediatamente interrumpida con un sonoro ¡máaaas!

Sólo unos pocos, que me parece que hay algún un suspensillo en las notas. Si los corregís pronto comprometo un par de docenitas para la próxima. Veamos - dijo alargando la ese. Hoy también voy a contaros que he visto armarios en bikini, bonsáis abrigados con jerséis, un piano hecho con beicon, espantapeces, que son una suerte de espantapájaros submarinos, y hasta bolsos elaborados con barrigas que conservaban incluso el ombligo.

- Unos poquitos más abu. Los últimos de hoy. Te prometemos que vamos a sacar muy buenas notas. ¡De verdad! Palabra, palabrita.

- Bueeeno. Última e improrrogable entrega antes de un beso y a dormir - añadió sentencioso mientras blandía un estirado indice a modo de bastón de mando.


Quizá os cueste creerlo, pero también tengo visto ducharse con lana, que tiene pinta de ser muy calentito, un asesinato cometido con un zapato, reanimar muñecos de nieve, sillas que se han suicidado, gente pescando cerdos con caña y hasta ovejas que contaban coches para que les entrara el sueño, lo que seguro que vosotras no vais a necesitar hacer en cuanto apague la luz.


¡Buenas noches! - concluyó cortante mientras accionaba el interruptor, sin dar opción a ninguna reclamación adicional.


Y el abuelo no mentía. Es más, nunca necesitó moverse de su sillón para contemplar semejantes rarezas en la publicidad de las revistas que entretenían su ocio.








jueves, 23 de mayo de 2013

Compango (cuento no especialmente digestivo)


Para una mejor metabolización de este compango se recomienda acompañar la lectura con un vasito de vino.

- Mi más sentido pésame.
- No sabes cuanto lo hemos sentido.
- Te acompaño en el sentimiento.
- Os acompañamos en el sentimiento, ya sabes cuanto queríamos ...
- Jo tío, ahora sí que vas a echar en falta las broncas de tu viejo.

Y reparando en lo difícil que es acompañar en lo que se desconoce, soltó su primera lágrima del día.

jueves, 16 de mayo de 2013

Amoresware (cuento corto con corolario político)

En uno de esos chispazos que surgen en la segunda copa de una boda que tiraba al aburrimiento fue Isto, de Evaristo, a quien se le ocurrió sobre aquella pareja lo de "qué buen software para tan poderoso hardware".

Cuando llegó la crisis uno de ellos tuvo que recurrir, como tantos trabajadores, a un poco glamouroso pero efectivo tupperware para no tener que saltarse comidas.


Lo cierto es que si no le das mucha caña en el microondas un buen taper te da servicio sin problemas durante bastante mas tiempo que el mejor de los ordenadores.


La de parejas que han roto nuestros malhadados gobiernos.




Ejercicio: contraste con sus adllegados el sexo que le han puesto a cada -ware en sus respectivas recreaciones mentales.

Nota: hemos cambiado el título original de Variadoware a la vista de las dificultades de interpretación que hemos encontrado en algunos de los seguidores mas adllegados. A ver si así queda mas claro que el taper es el/la típic@ tercer@ en liza.

martes, 30 de abril de 2013

Envidia sana

Como la entrada anterior nos la han regalado, hoy hacemos doblete para que no se nos acuse de aprovechados.

No se engañen, no existe la envidia sana, porque lo que el Drae define en primera acepción como "tristeza o pesar del bien ajeno" no puede ser sano. Pero si nuestros políticos no son coherentes por qué vamos a tener que serlo los ciudadanos, así que proclamamos nuestra sana envidia de Augusto Monterroso, si no el inventor, el más insigne creador de microcuentos. Les recordamos que el texto completo de su obra "El dinosaurio" (1959) es "Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí". Sin embargo el que generalmente es acreditado como microcuento mas corto es "El emigrante" (2005), una obra del escritor méxicano Luis Felipe Lomelí cuyo texto íntegro es " ¿Olvida usted algo? -¡Ojalá! ".

Aquí pasa un poco como en aquella historia del que se quejó a un abogado por el importe de la minuta si a fin de cuentas no había hecho mas que leerle un artículo del Código Civil, a lo que el interpelado respondió que la lectura era gratuita, pero que la factura era por saber por qué página había que abrir el código y, entregándoselo, le retó a que lo hiciera él. Análogamente, para competir en esta especie de concurso del microcuento mas corto también hay que tener, no conocimiento, sino reconocimiento, porque a nosotros ya se nos ha ocurrido alguno de menos de cuatro palabras, como el titulado "El político" cuyo texto íntegro es  "¿Quieres? -Sí."

Descartado el asunto del microcuento, con su permiso vamos a realizar una incursión en el mas accesible territorio del minicuento.

"El hombre que olvidó su palabra de paso"

Se levantó y, como todas las mañanas, se dirigió al ordenador para echar un vistazo a la prensa.

Una, dos y tres veces introdujo su palabra de paso, la última tecleando con sumo cuidado. Como su enlace con el mundo se había quedado bloqueado decidió volverse a la cama.

Tardaron 26 días en encontrar su cadáver.