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miércoles, 29 de enero de 2020

Sobre el origen de la inmigración a España (con unas pinceladas de humor)


El suplemento Verne de El País publicaba ayer un vistoso artículo titulado Gráficos que muestran cómo ha cambiado la población española en los últimos 20 años. Un análisis que hace uso de los un tanto hipnóticos diagramas dinámicos de barras que, por muy vistosos que resulten, resultan bastante menos informativos que los tradicionales gráficos evolutivos.

Invitamos a los lectores a contrastar el último de los incluidos en ese artículo, el dedicado a Las 10 nacionalidades extranjeras más numerosas, con el mucho menos sofisticado gráfico de líneas que sigue. Un diagrama que abarca todo lo que llevamos de siglo y algo más (puesto que, en propiedad, el XXI empezó el 1 de enero de 2001, mientras que los datos representados arrancan el 1 de enero del 2000).


Resulta destacable:

- el espectacular boom ecuatoriano del primer lustro, tornado después en continuado declive.
  
- la persistente contracción, aunque menos acusada, de la importantísima inmigración rumana que se observa desde el máximo de principios de la última década.

- la también notable caída británica iniciada algo después, pero que lleva tiempo estabilizada.

- el sostenido crecimiento chino y el algo más oscilante  italiano, para casi empatar ambas nacionalidades en el cuarto puesto (una igualdad que rompe el más vigoroso crecimiento de los segundos en el primer semestre de 2019 - enlace nota Ine).

- la reactivación de la inmigración marroquí en el último trienio que, tras declinar mínimamente en la crisis, vuelve a liderar muy destacadamente la clasificación.

- el aún mayor crecimiento reciente de colombianos y venezolanos. Ya supera la población de la provincia de Teruel la llegada a España desde Venezuela en el último trienio, un período en el que se ha convertido en el país desde el que fluyen más inmigrantes a nuestro país.

Esos datos invitan a pensar que lo criticable quizá no sea que por aquí se hable mucho de Venezuela, sino la intención política nacional, más que de ayudar a ese atribulado país, con que suele hacerse. Los 'españoles de Pavlov' a que anteayer hacían lúcida referencia Idígoras y Pachi  [1].

A efectos de una mejor contextualización de los datos anteriores, acompañamos, a modo de colofón, la evolución del total de la población extranjera que, tras caer por debajo del 10% en 2016, ha vuelto a superar en 2019 el 11% del total nacional (el máximo de 2009-2010 fue 12,4%).  Repárese en que la escala vertical es la sexta parte de la del gráfico anterior (enlace a la fuente de los datos en el INe).



[1] Otras visiones del asunto: J. Morgan (Canarias 7), Vergara (eldiario.es) y Mel (Diario de Cádiz)




miércoles, 4 de diciembre de 2019

Sobre la encuesta del CIS catalán


La valoración de la simpatía o antipatía mutua ha centrado casi todas las reseñas realizadas en los medios de comunicación de la primera encuesta del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) que ha preguntado a ciudadanos de toda España. Y resulta llamativo que Álex Grijelmo haya dedicado su último comentario lingüístico en El PaísMejor o peor, cuestión de perspectivaa valorar los matices de esas periodísticas lecturas.

Pero estas son ocasiones en que los gráficos resultan especialmente útiles. Y ello por más que la escala de colores de los mapas de la simpatía/antipatía publicados por el organismo dependiente de la Generalitat no esté demasiado lograda: compárese el leve cambio en el primero de ellos de  Castilla-León a Asturias por +0,51, frente al de esta nuestra comunidad con el País Vasco por +0,44. Así que es justo añadir que los gradientes cromáticos aplicados por La Vanguardia están más conseguidos. Acompañamos ese primer mapa descriptivo de cómo caen los habitantes de cada comunidad en Cataluña con el que refleja el correlativo sentimiento del conjunto del resto de los españoles. Y debajo añadimos otra presentación de los mismos datos en formato de barras.

  

Veraz, en cuanto cierto es que ninguna comunidad "suspende", resulta el subtítulo de Grijelmo "Ninguna autonomía cae mal a las otras, pero la interpretación de un sondeo lo da a entender". Sin embargo, esa afirmación no refleja la existencia de una patente anomalía catalana. Una comunidad cuyos habitantes, cosas del narcisismo nacionalista, es bien visible que conceden peores notas de simpatía que el resto de españoles. Quienes, por cierto, puntúan particularmente bien a los asturianos. Adviértase que salimos retratados como gentes que caen a los no catalanes como los vascos lo hacen a los catalanes: idéntico 7,49. 

También resulta curioso que los, al menos en Twitter, más prototípicamente denostados por el nacionalismo catalán, como son los andaluces, no solo obtienen en la tierra a la que tantos emigraron mejor "nota" que todo tipo de castellanos, sino incluso que los valencianos. Así que no es de extrañar que últimamente se haga tan poco énfasis en ese imperialista concepto de los Països Catalans.

Esa bastante favorable percepción hace más llamativo que sea Andalucía la comunidad que, a ojos de los catalanes, disputa a Madrid el estatus de región más favorecida. Muy por delante del País Vasco, que es para el resto de españoles la que ostenta tal condición después de la propia Cataluña. Enorme discrepancia en la percepción de una realidad que es la que es. Así que la distribución geográfica de los sesgos cognitivos de los españoles parece que da para toda una interesante tesis doctoral.


Un ejemplo de ayer mismo del martilleo contra la Justicia:
Faro en el más bien moderado Diari de Tarragona
Como estos análisis suelen cansar bastante rápido a los no habituados, tan solo un gráfico más para poner de manifiesto la eficacia de la incansable labor nacionalista para demoler el prestigio de instituciones como la Justicia o la Monarquía (española, se añade, cuando no se estima necesario hacer lo propio con tribunales de justicia, universidades o sindicatos). Pero muy llamativa resulta, en cambio, la también escasa valoración que recibe la Iglesia Católica en una comunidad liderada por un nacionalismo eminentemente meapilas. 



Con todo, no perdamos de vista que las encuestas, encuestas son. Con su márgenes de error, que no se puede olvidar que las correspondientes fichas técnicas cifran para aquello que es valorado por toda la muestra, pero aumentan rápidamente cuando se analizan respuestas de partes de la misma. Y luego, sesgos cognitivos aparte, está la delicada cuestión de lo fundamentadas que puedan estar algunas percepciones. ¿Cuanto lo está, por ejemplo, la opinión media de un español sobre la confianza que le merece la Policía Foral Navarra? ¿Qué sabe, por ejemplo vd. lector, sobre ella?

Aunque dado el moderado tamaño de la muestra en Cataluña los márgenes de error quizá resultarían demasiado elevados, es una pena no contar con tablas como la anterior segmentadas por el modelo de estado propugnado (pregunta 17). Porque importante debería ser para el Govern conocer a fondo la disociación de valoraciones que con toda seguridad se produce entre los propios catalanes, porque todos ellos son sus administrados.



P.S.- Si algún lector que tenga a bien analizar más fondo la encuesta viera la forma de concertar las respuestas a las preguntas 17 y 18, ya le agradeceríamos que nos dejara un comentario. De momento nos quedamos con la impresión de que subyace bastante confusión sobre el federalismo (ese que algunos países practican con menor descentralización de la vigente en España).




martes, 30 de julio de 2019

¿Nos creemos que votaron 3.200 afiliados del PSN?


Cómplice opacidad la que mantienen los partidos políticos sobre sus estadísticas de afiliados. En el caso concreto del PSN (Partido Socialista de Navarra) nos ha sido imposible obtener una cifra, aunque fuera antigua. Pero si en 2017, último dato que hemos encontrado, el Psoe publicó que su censo se aproximaba a 190.000 personas, y en Navarra reside cerca del 1,4% de la población española, 2.600 es la primera grosera aproximación sobre el orden de magnitud de la militancia socialista en esa comunidad. 

Vamos ahora con la inaceptable actitud del Psoe Navarro al ocultar el dato de participación en la consulta sobre el pacto de gobierno con nacionalistas y Podemos. Pero en un acto de ignorante incoherencia aritmética, lo que han dado con dos cifras decimales es la distribución de los votos supuestamente emitidos: 89,34 por ciento ha votado SÍ, 10,16 por ciento NO, y un 0,5 por ciento en blanco.

Evidentemente hay infinitas combinaciones de números que producen esa distribución, pero como los votantes pertenecen a la categoría que el álgebra denomina números enteros, se trata de un infinito muy tratable que, además, oferta unas posibilidades bastante limitadas en el orden de magnitud que hemos establecido. 

A continuación mostramos las combinaciones, restringidas hasta la cifra de 6.000 votantes totales, que ofreciendo ese redondo 0,5% de sufragios en blanco, se aproximan a la distribución de voto hecha oficial:


Y ya se ve que la menor participación que se ajusta exactamente a la distribución difundida es la muy redonda cifra de 3.200 votantes. ¿Se negaría vd. a divulgar tan considerable (1) cifra de voto?

La cosa tiene mala pinta.



PS - Adviértase que si se hubieran dado los porcentajes con un solo decimal, la conjetura quedaría mucho más abierta al arrancar en 400 votantes.




(1) Decimos considerable porque si extrapoláramos el 26% de inscritos que participaron en la última consulta de Podemos, obtendríamos una cifra de afiliados superior a 12.000. Más del 6% de todo el Psoe.










miércoles, 24 de julio de 2019

¿Le habrían arrojado ya a Mariano la estadística semestral de violencia de género?


Los lectores habituales ya habrán leído anteriormente en este blog, por ejemplo aquí, alguna advertencia sobe lo desconcertante que puede resultar la distribución temporal de las series de datos que miden sucesos cuya ocurrencia tiene una base aleatoria. Por ello hay que analizar las comparaciones de ese tipo de datos con gran reserva, pero no quita para que produzcan armas arrojadizas tan vistosas, y rigurosamente ciertas, como la que sintetiza el titular que sigue: Las muertas por violencia de género aumentan un 65% en el primer semestre.

Esta es la evolución de las variaciones semestrales y anuales de la cifra de muertes por violencia de género desde que se lleva un registro estadístico normalizado:

Fuente: Boletín estadístico de junio 2019 de la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género

Resulta obvio que el dato del período enero-junio del año pasado es anómalamente bajo, como también lo fue el de 2015. Pero tampoco hay que engañarse, este 2019 no pinta bien.

Corolario: una cosa es predicar y otra dar trigo. Y más de un año llevan ya gobernando quienes pretenden patrimonializar el feminismo.




jueves, 30 de mayo de 2019

El analfabetismo funcional en los tiempos del Twitter


No habíamos echado todavía un vistazo a los datos del último 'Barómetro del CIS'cuando eso que se da en llamar sentido común nos alertó que el adjunto tuit de Alberto Garzón era una majadería (más). Tremendo que tras todos los años que lleva viviendo de la política, que ya va por su cuarta legislatura como diputado, este máster en economía todavía no sepa leer una encuesta.

Y no puede decirse que la última del CIS sea en esto particularmente compleja, porque tan solo requiere mirarse las respuestas a dos preguntas (enlace a la colección completa de tablas de respuestas cruzadas por recuerdo de voto en las últimas elecciones generales):



Extractamos la arte de la tabla con la información referida a los principales partidos de ámbito nacional:


La primera en la frente del malagueño: un 56,2% de quienes recuerdan haber votado al Psoe quieren que gobierne sin formar ningún tipo de coalición.

Seguimos con una pequeña cuenta para que no se pierdan como el diputado Garzón: 45,2% de las 2.985 personas de la muestra (el N de la última línea) = 1.349.

Vamos ahora con la segunda pregunta que, como bien aclara su encabezamiento, solo se formula a  esos 1.349 encuestados que prefieren un gobierno de coalición.




Venga Alberto, que la cuenta no es difícil para un doctor en economía. Si el 16,1% del 36,7% (= 5,9%) de autorrecordados como votantes del Psoe, luego dicen que su forma preferida de "coalición" es un gobierno en solitario con apoyos puntuales, resulta que el total de ese colectivo que quiere un gobierno monocolor sin incrustaciones de otros partidos es el 56,2 + 5,9 = 62,1%. Ya ves que se parece poco a tu 16,1%. Con cuentas similares, que ya solo incluyen el segundo miembro de esa suma, se obtienen las cifras con las que corregimos el ejercicio homolagable a uno del examen para oficial de recepción de albaranes en el que acabas de sacar un cero. 



De nada.





sábado, 30 de marzo de 2019

La masculinización de Meritxell


La masculinización a la que hizo referencia Meritxell Batet en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de ayer, es a la que hace referencia nuestro título. Un fenómeno que la Estrategia Nacional frente al Reto Demográfico identifica como un riesgo, que la ministra citó sin dar ulterior explicación de a qué se estaba refiriendo. Así que ya se encarga Sofi.


Veamos en primer lugar la evolución reciente del % de mujeres en el conjunto de la población española. 

Fuente: Ine - Cifras de población

A la vista del mismo, más de uno se interrogaexclamará ¿¡masculinización!? Sigan leyendo.

El gráfico deja clara la tradicional mayoría femenina de la población española, aunque resulta bastante llamativa la caída registrada en la primera década del siglo. Para explicarla, insertamos un segundo gráfico en el que se acompaña la evolución de los valores absolutos de la brecha entre hombre y mujeres (en rojo) con el dato específico de la población extranjera (en azul). Y ya se ve como durante unos cuantos años se registró un fuerte predominio de la inmigración masculina, que comenzó a corregirse con el reflujo migratorio que se produjo con motivo de la última crisis económica y ha dado paso en los últimos años a un ligero superávit femenino. 


Añadimos la evolución del peso de esa población extranjera como ayuda complementaria para contextualizar el fenómeno.



Una vez que ya se ha reajustado el sesgo que introdujo la inmigración, parece que difícilmente podría hablarse de masculinización de la población española, más bien todo lo contrario. Pero nos falta introducir la perspectiva de la edad. Y antes de hacerlo vamos a ver la información del primer gráfico como suelen hacerlo los demógrafos. Esto es, a través del "índice de masculinidad", o sea, la proporción entre hombre y mujeres. La que, de acuerdo con lo ya visto, se mantiene en toda la serie temporal que estamos utilizando por debajo de la unidad: siempre más mujeres que hombres.


Vamos ya con el meollo de la cuestión que subyace en lo dicho por la ministra, que no es otro que entre los más jóvenes hay un mayor número de hombres, mientras que la abrumadora mayoría femenina en las edades más avanzadas es la que condiciona el resultado global, que es el reflejado por la línea discontinua azul. Una tabla comparativa por países de ese índice pude encontrarse en la Wikipedia (cuyo artículo en inglés tiene datos bastante más recientes que el español).



Añadimos una gráfica que informa el peso de cada edad. En definitiva, una semipirámide de población tumbada (que en la España actual más bien es bulbosa semitorre, afín a las de la moscovita catedral de San Basilio).


Y concluimos con las diferencias absolutas por sexos que presenta cada edad. Somos conscientes del homopatriarcal convencionalismo de los colores, pero estamos convencidos de que así se entiende mejor.



Más allá de que la magnitud de las cifras expuestas permitan cuestionar que en un mundo globalizado, y en una sociedad que ha reformulado, en la forma que lo ha hecho, las relaciones de pareja, estemos ante un problema real, no digamos ya equiparable al envejecimiento o la despoblación rural, nos queda una pregunta final: ¿cómo propone Dª Meritxell abordar esta concreta cuestión?

Porque lo que resulta entre preocupante y escandaloso, es que en los objetivos redactados en afectado lenguaje inclusivo que ha mostrado solo se plantee, por ejemplo, garantizar la libertad de residencia efectiva de las mujeres.


Alguien está perdiendo (¿aún más?) la cabeza.





Nota: no faltará el habitual apunte lingüístico de los sábados, pero hoy llegará un poco demorado. 





miércoles, 13 de febrero de 2019

Trillar


Tras incorporar en la edición de 2001 la aplicada en algunos países caribeños al procesamiento del café, en la actualidad el verbo trillar tiene cuatro acepciones en el DLE:

1. tr. Quebrantar la mies tendida en la era, y separar el grano de la paja.

2. tr. Dejar a alguien maltrecho.

3. tr. coloq. Frecuentar y seguir algo continuamente o de ordinario.

4. tr. Cuba y R. Dom. Descascarar, clasificar y seleccionar los granos de café.

Y la huelga del taxi nos ha descubierto una variante de la tercera. Porque, al margen de que algún conductor de VTC haya sido trillado en segunda, en ese sector del transporte público se denomina trillar a circular en vacío en busca de clientes.

El muy interesante Estudio del Servicio del Taxi, que el Ayuntamiento de Madrid realizó por última vez en el año 2017, concluía que el 44% de los taxis no utilizaba nunca las paradas, sino que optaba por trillar las calles, y que el 60% no utilizaba ninguna aplicación para captar clientes.

Conviene no perder de vista que se trata de un estudio muestral, en que se encuestó a 767 de los 20.691 conductores que estaban dados de alta en 15.723 licencias. Démosle el pertinente margen de error y confiemos en que las cosas hayan mejorado algo desde entonces. Porque esa practica es determinante en que el citado estudio cifrara en 460 millones kilómetros los circulados en vacío, 63 millones más que los realizados prestando servicio. En una ciudad con los problemas de contaminación y saturación del tráfico que tiene Madrid, resulta simplemente escandaloso. Por no hablar del dispendio energético y económico (reducir a la mitad ese gasto ahorraría más de 20 millones de euros). Ya nos gustaría tener la proporción entre ambos tipos de circulaciones en los VTCs.

No hay que olvidar que las características del parque ponían de manifiesto que ahí había mucho vehículo diésel emitiendo esos contaminantes que traen de cabeza a regidores y habitantes de la capital. Nada que ver, por más que haya podido cambiar desde entonces, con los edulcorados relatos que hemos escuchado a ciertos responsables del sector.


Esperamos que compartan con nosotros que estas cuestiones ponen de manifiesto lo desenfocado del debate que se ha visto durante la huelga de los taxis, así como lo inapropiado de la "solución" catalana que ha buscado hacer ineficiente la explotación que ha sabido ser más eficiente.

Lo inexcusable es modernizar el sector, y ello es plenamente compatible con la salvaguarda, e incluso mejora, de las rentas de sus trabajadores (las expectativas de plusvalías ya son otra cosa). En tiempos en que el noventa y muchos por ciento de los usuarios llevan un polivalente dispositivo de comunicación en el bolsillo, eso que tan afectadamente llamamos smartphone, es inexcusable desincentivar severamente ese trillado.

Interesante, en ese sentido, el gráfico en que se muestra el cambio del modo de solicitud de servicio registrado en una década.


Mucho trabajo por delante para esos ayuntamientos que se han pasado los años mirando para otro lado, y ahora tienen el deber de implantar la descarga sistemática de la información de los taxímetros que debería incorporar, además, la geolocalización de orígenes y destinos para permitir la explotación de esa valiosísima información. Porque si tiene la paciencia de llegar al apartado 3.2 del informe que estamos comentado, un fragmento cuyo comienzo reproducimos parcialmente a continuación, observarán un dato que pone de manifiesto el gusto de ese sector por un interesado oscurantismo: tan solo un 15,8% de los 3.820 taxistas contactados para que aportaran la información de una semana de trabajo aceptaron colaborar. Una actitud sencillamente espeluznante para quienes luego se envuelven en su condición de servidores públicos.








Nota etimológica: El étimo de trillar es el verbo latino tribulare, derivado de tribulum, el tablón que, una vez segado el cereal, se arrastraba por un campo para romper los tallos de las espigas y separar estas de la paja. Un instrumento cuya denominación se formó por composición de tri- (raíz del verbo terēre, que es desgastar, frotar, estrujar o machacar) con el sufijo -bulum de indica medio o instrumento .

Con la misma raíz existe en latín triturare que en origen es machacar el grano y ha producido el verbo triturar. De ahí que el principal cereal que se trituraba, fuera denominado en latín triticum, que ha devenido en trigo.





miércoles, 23 de enero de 2019

Si su pareja la hubiera pegado, quizá se hubiera salvado


La pasada semana encontraban muerta en su piso de Oviedo a una mujer de 34 años, que pereció  intoxicada por el monóxido de carbono producido por la mala combustión de una caldera (enlace a la noticia en El Comercio). Una de esas crónicas de sucesos que apenas desborda el ámbito local y tiene mínimo impacto en la opinión pública, no digamos ya en el ámbito político. Pero se trata de un fallecimiento que habría podido evitarse con un simple detector de ese pérfido gas. Un pequeño dispositivo cuyos modelos más sencillos cuestan poco más de 20 euros. 

O sea, que regalar un millón de ellos, alguna rebajilla conseguirían nuestras autoridades para semejante pedido, costaría menos de 20 millones de euros. Un redondo número que serviría para dotar con esa medida de seguridad a un buen número de hogares, particularmente de personas mayores, previsiblemente más renuentes a realizar esa compra por sí mismas. Modesto cheque-regalo de vida.

Y para el resto, una machacona campaña conminando a realizar ese pequeño gasto en un sistema de seguridad que bien podría ser declarado obligatorio.

La invisibilidad de este problema es tal, que ni siquiera es fácil encontrar cifras fiables sobre la mortalidad causada por la inhalación de tan, a fuer de inodoro, traidor gas. Pero parece que estaríamos hablando de más de cien muertes anuales, la principal causa del epígrafe 'otros envenenamientos accidentales' de la estadística de Defunciones por causa de muerte. Y son bastantes más que las debidas a otro omnipresente motivo que está recibiendo ingentes cantidades de dinero, difíciles de computar globalmente por la diversidad de administraciones que aportan los fondos.

No se vea en lo dicho una crítica a la lucha contra la violencia de género, pero parece que se está queriendo tapar con una lluvia de dinero otras insuficiencias en la gestión del problema. Y, como siempre que hay mucha pasta de por medio, no son pocos los oportunismos que se han abierto camino para acceder a tan bien dotada ubre.

En esto pasa un poco como con la homeopatía, que por sí misma es incapaz de hace daño, no deja de ser carísima agua, pero el peligro radica en que provoque el abandono de los tratamientos verdaderamente eficaces. Y cuando las políticas públicas concentran obsesivamente los recursos disponibles en un causa de muerte estadísticamente mínima, aunque cierto es que se trata de un problema con otros muchas preocupantes consecuencias, hay otras causas de muerte, cuya negra estadística parece fácilmente aliviable, que sufren un injustificable abandono. Esperamos que ahora quede claro el deliberadamente provocador título: si se tratara de otra casuística, es posible que sí que habría habido medios para acotar los riesgos.

Otro día tendremos que dedicar un apunte a ese creciente problema, del que tan poco gusta tratar, que es el suicidio. Una causa de muerte que, como muestra el siguiente gráfico, también elaborado con las cifras del INE, deja claro que esa violencia inherente al macho de la especie humana también es muy mortífera para el mismo. ¿Recibe una atención (y $$) acorde con la magnitud del problema?





miércoles, 19 de diciembre de 2018

Homicidio y deslealtad


El pasado fin de semana leíamos el artículo Así se mata en España en el que el diario El País reseñaba el "Informe sobre el homicidio en España 2010-2012". Un estudio realizado a lo largo de tres años por un equipo de medio centenar de investigadores a partir de 632 atestados policiales de 661 de los 1.150 homicidios (dolosos y asesinatos; se excluyen los calificados como imprudentes) cometidos en esos años en el espacio policial analizado (enseguida matizaremos esta expresión).


Si tienen la curiosidad, como nosotros, de consultar el documento original, quizá les llame la atención, como a nosotros, la tabla de la página 20, que reproducimos junto a estas líneas, en la que se muestra la distribución espacio-temporal de esos atestados.

La falta de datos de Extremadura se atribuye a "problemas técnicos" (pág. 16), mientras que la ausencia de información de otras dos comunidades autónomas se justifica con un escueto "Aunque se invitó a las policías autonómicas de Cataluña y País Vasco, declinaron su participación" (pág 17). Así que ahí está la deslealtad de nuestro título. Por más que el objetivo sea tan apolítico como útil para todos (máxime cuando Gerona es la segunda provincia por tasa de homicidios, tras Almería), en un trabajo en el que es significativa la participación de la Universitat de Barcelona.

Sería interesante ir compilando las estadísticas nacionales que carecen de datos de esas dos comunidades, como muy notablemente ocurre con los catalanes en las de prisiones (una competencia que es la única comunidad en la que está transferida). Desde agosto de 2010, según señala el INE. Así de colaborativas son las gentes supuestamente tan dialogantes.

Pero no queremos desviarnos  de los resultados del estudio que, conforme al signo de los tiempos, ha recibido mayoritarias lecturas en términos de género. Junto a estas líneas puede verse el gráfico publicado en El País que muestra como las mujeres son el 39% de las víctimas y el 11% de los autores. O, si se quiere, los hombres son el 61% y 89% respectivamente.

Constatamos, por tanto, que la "feminidad de la autoría" resultante es algo superior a la que calculábamos el pasado mes de abril en el apunte a El sexo del delito (a partir de la Estadística de condenados que el INE elabora con datos del Registro Central de Penados). A continuación, recordamos aquella gráfica.


Lo que no hemos encontrado es una explicación al, para nosotros, sorprendente ratio de 1,32 homicidas por víctima 871/660 (la unidad de diferencia en esta última cifra obedece a un bebé cuyo sexo no quedó reflejado en el atestado). Seguiremos indagando.

Y lo que más nos ha sorprendido es la afirmación del criminólogo Jorge Santos, recogida en el artículo de El País, sobre el elevado porcentaje de homicidas extranjeros. Un 35%, que roza el 47% en el caso de los asesinatos relacionados con actividades criminales y, especialmente, los vinculados a bandas (59%) y crimen organizado (95%). Eso cuando el porcentaje de población extranjera era en 2012 del orden del 12% (ahora esta ligeramente por debajo del 10%[1]). Lo que dice Santos es: “Si desgranas la pirámide de población en España, hay un mayor porcentaje de extranjeros entre los jóvenes, que son los que más cometen homicidios. No tiene nada que ver con que los extranjeros sean más violentos”.

Es cierto que los jóvenes cometen más homicidios, si nos consideramos tales hasta rondar los cuarenta, porque en la distribución por edades resultante, casi el 35% de los homicidas se sitúa en un intervalo de edades de 13 años (18 a 30), mientras que el 26% del siguiente tramo (31 a 40) tan solo abarca 10 años, con lo que resulta una tasa por cohorte anual muy similar, que ya resulta sensiblemente menor en el tramo de 24 años posterior (41 a 64).


Pero lo que deja claro el adjunto gráfico, que es de nuestra cosecha (realizado con datos del INE), y que no cabe comparar con el anterior, pese a su semejanzaes que el porcentaje de población extranjera en las "franjas de edad más homicidas" dista de acercarse a ese llamativo 35%. No tergiversemos los datos sr. Santos. La vida dista de "valer" lo mismo en todas las culturas del mundo. Y cuando se tiene la costumbre de llevar una navaja en el bolsillo, es más fácil que las cosas acaben mal. Un hecho que nos invita a insertar la gráfica de distribución de armas utilizadas, en la que puede verse como las blancas son claramente mayoritarias.


Hay muchos otros datos interesantes en el estudio, pero no queremos extendernos demasiado. Así que tan solo añadiremos la sorpresa que nos ha causado descubrir que hay más víctimas por violencia doméstica que de género. Y, ojo, que un 40% de las primeras también son mujeres, aunque parecen muertas de segunda para ciertos feminismos. Luego llegan tragedias como la de Laura Luelmo, ni doméstica ni de género (según la legal definición), y todos a intentar ponerse en primera fila (verbigracia; ¿habrá que esperar a que el violentado sea un niño para que se legisle par todos?) de la lucha contra problemas a los que anteriormente no se ha prestado atención. ¿Debe ser vigilado el proceso de puesta en libertad de quien fríamente ya asesinó con anterioridad?

Y ahí seguimos con el empecinamiento en la selectiva difusión de estadísticas, que claramente oculta a la opinión pública el problema de la violencia doméstica. Una cuestión sobre la que lamentamos no se facilite información desglosada sobre la relación entre homicidas y víctimas. ¿Quien mata a quien en el hogar?, ¿como está la cuestión entre padres e hijos?

En todo caso, congratulémos por la baja tasa de homicidios que registra España, ¡cuán llamativo el curioso sesgo en dirección nordeste del mapa con que finalizamos!, a la par que, una vez leído este nuevo informe, nos reafirmamos en las conclusiones del apunte El sexo del delito.





[1] la evolución de la población extranjera desde 1998




miércoles, 12 de diciembre de 2018

Leer encuestas, por ejemplo EDADES


EDADES es el acrónimo, más bien poco afortunado (por cuanto despista sobre su contenido), por el que son conocidas las Encuestas Domiciliarias sobre Alcohol y Drogas en España que, desde 1995, viene realizando bienalmente el Plan Nacional sobre Drogas.

Con motivo de la presentación de los datos de la última edición, casi todos los medios han destacado el repunte del número de fumadores. Este era el titular de anteayer en El País:



Pero es curioso compararlo con lo que ese mismo diario titulaba el pasado mes de junio, con motivo de la presentación de la Encuesta Nacional de Salud de 2017 realizada por el Ministerio de Sanidad (enlace a la noticia):



Pasamos a ver por medio del gráfico publicado en El País el sorprendente repunte del nº de personas que fuman a diario, detectado en el último estudio publicado:



El propio encabezado pone de manifiesto una sustancial diferencia metodológica, puesto que EDADES tan solo encuesta a personas de entre 15 y 64 años, mientras que el otro estudio analiza el conjunto de la población. En todo caso, es una diferencia que difícilmente explicaría la dispar tendencia.

Y es que más bien procede achacarla a un error muestral, que no es más que el fruto de las limitaciones que tiene estimar el comportamiento de una extensa población a partir del análisis de los datos de una pequeña fracción de la misma. Compuesta, en el caso que nos ocupa, por 21.249 entrevistados, lo que ofrece un nivel de confianza del 95% para un error de ± 0,7%. Esto quiere decir que hay una probabilidad del 95% de que el resultado "real" esté comprendido entre el 34,0 ± 0,7%, o sea, entre el 33,8% y el 34,2%. Ahora bien, ¿y si la encuesta realizada fuera una de esas cinco de cada cien en que se comete un error superior? Así es el incierto mundo de la probabilidad.

Nos traemos desde el diario asturiano La Nueva España una gráfica [1] más completa del análisis del tabaquismo. Y en esta se pone de manifiesto otra anomalía, que convierte a este diagrama en un magnífico ejemplo para ilustrar las limitaciones que presentan los análisis muestrales.



Obsérvese como en la edición de 2009 se produjo un brusco crecimiento del porcentaje de población que reconocía haber fumado alguna vez en la vida. Pero resulta que ni en el caso de que la totalidad de quienes abandonan ese rango de edades, ya fuera por edad, emigración o fallecimiento fueran no fumadores, y sí lo fueran todos los ingresados (cerca de medio millón de jóvenes anuales más un número algo menor de inmigrantes) sí lo fueran, se justificaría ese crecimiento bienal de más de dos millones (6,5% de 32,5 millones de personas con edad entre 15 y 64 = 2,1 millones).

Parece que, claramente, estamos ante otra jugarreta de la incertidumbre asociada a las estimaciones muestrales. Corroborada, además, por la igualmente difícil de explicar brusca caída posterior.

Hay unos pocos conceptos estadísticos que el sistema educativo debería asegurar que son bien comprendidos por los educandos. Si no se consigue, se les condena a no entender nada. Pero es notorio que cuando se elaboran nuevas leyes educativas, se debate demasiado poco sobre los contenidos. Y así nos va.


En todo caso, el Ministerio tiene la obligación de explicar los contradictorios mensajes que envían las citadas encuestas. Las que bien justificarían que se adelantese un año la próxima edición de EDADES, para ver si estamos ante una alerta por "falso positivo", como parece probable. ¡Hay que "gestionar" la información que se da, sra. Ministra de Sanidad!






[1] el Powerpoint del Ministerio tiene muy poco visibles algunos datos y, en particular, el que es objeto de nuestro análisis.





martes, 4 de septiembre de 2018

Esas máquinas de marketing que son algunas oenegés


Viñeta, ya antigua, de Oguz Gurel. La extraemos de la
impactante veintena que tenemos recopiladas sobre Aylan 
El domingo pasado se cumplieron tres años de la muerte de Aylan Kurdi, el niño sirio cuyo cuerpo fue hallado en una playa de las costas de Turquía. Una desgracia que testimoniaron unas fotos que dieron la vuelta al mundo. Con motivo de ese triste aniversario, una ong cuya actividad está enfocada a la protección infantil, preparó una nota de prensa que llenó los medios de comunicación de titulares que hacían énfasis en que, desde 2014, al menos 640 niños han perdido la vida en el Mediterráneo cuando intentaban cruzarlo con destino a Europa.

Tenemos que reconocer que no nos ha gustado esa forma de presentar una tragedia en la que parece obvio que lo relevante es el número total de víctimas, un dato que ni se da para el período tratado (aunque cierto es que en el texto de esa nota de prensa se explica que en lo que llevamos de 2018, 1.549 personas han muerto tratando de llegar a Europa, de las cuales 64 eran niños y niñas). Añadiremos nosotros que la última estimación total de muertes en ese período ascendía nada menos que a 16.896 [1]

Por mucho que se trabaje para la infancia, ¿es adecuado hacer ese fragmentario uso de los datos en busca de captar adhe$ione$? Y, aparte de para aflorar $en$ibililidade$, ¿por qué deberían ser más relevantes los niños que los adultos muertos en la tragedia del Mediterráneo?

Este emotivo enfoque infantil, que sentimos no poder dejar de ver como una clara maniobra de marketing (ocuparse de los niños no justifica utilizarlos como material de propaganda), nos ha llevado a echar un vistazo a las cuentas de esa organización. No hemos podido descargar las de 2017, pero sí las del año anterior (enlace). Y tenemos que reconocer que son bastante detalladas, aunque no estén sometidas a la aconsejable supervisión de la Fundación Lealtad.

Resulta verdaderamente inusual encontrar cuadros tan explicativos [2] como la identificación de ingresos y gastos por proyectos que reproducimos a continuación:


Obsérvese que la administración general de esa organización (epígrafes 1, 2, 4 y 6) requiere la muy notable suma de 2,3 millones de euros (para gestionar una "cifra de negocio operaciones" de 30,5 M€). Pero lo que realmente nos ha sorprendido es el epígrafe de marketing, en el que se informa que la recaudación de 17,1 M€ requiere unos gastos de 7,4 M€ para obtener un neto de 9,7 M€: ¡un coste de 43 céntimos por cada euro recaudado! 

Un ratio que no se ve en las actividades más intensivas en mercadotecnia presentes en el mercado y que pone de manifiesto lo ineficiente de la competencia por los fondos que la sociedad asigna al tercer sector (aunque el marketing sí puede estimular su cuantía global, difícilmente lo hará en proporción a esos niveles de gasto).

Quizá ahora entiendan mejor por qué la madrileña IE University ha decidido contratar a una ejecutiva de una empresa de marketing para poner en marcha el que han dado en llamar IE Africa Center, 'un centro que impulsará la innovación, el liderazgo ejecutivo, el emprendimiento y el desarrollo de proyectos de acción social en el continente africano'. Desgraciadamente, hemos llegado a un punto en que una parte sustancial del llamado Tercer Sector es pura mercadotecnia. Otro día hablaremos de sus bien pagados ejecutivos.





[1] Aunque la ong no cita sus fuentes, fea costumbre, entendemos que las cifras deben estar tomadas del Missing Migrants Project de la Organización Internacional para las Migraciones. De ahí tomamos nosotros la cifra de 16.896  muertos en el Mediterráneo desde 2014, pero no hemos encontrado desglose de cifras infantiles. 


[2] Resulta inquietante pensar que si este artículo alcanza difusión y llega a conocimiento de los gestores de esa ong, ese cuadro desaparecerá de futuras versiones de las cuentas. Un triste corolario de lo que Manuel Conthe plantea en su muy interesante artículo Los peligros de medir.




PS - Al poco de publicar esta entrada, reparamos en algunas cuestiones conexas que apunta Lorenzo Silva en su columna de El Mundo Fotos con negritos para Instagram.