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martes, 30 de enero de 2018

Revista de portadas de enero 2018 (III): arte recreado, The New Yorker y un poco de glam



Este mes ha venido más bien escaso de portadas basadas en recreaciones artísticas, el habitual asunto inicial de estos apuntes. Pero alguna cosita siempre hay. Por ejemplo, el suplemento La Luna de Metrópoli ha creado para su último número del mes, que está dedicado al arte pop, su propia versión del bote de sopa lanzado a la fama por Andy Warhol. Unas cuantas variantes más que certifican que, efectivamente, la plástica de Warhol se conserva bastante bien, pueden verse en el CLIPDA XXXIV.

En la francesa Courrier International hemos encontrado el enésimo 'grito de Munch' visto en una portada. Este a cuenta del primer año de Trump en la presidencia. Hay que moderar el recurso a este manido cliché que este blog repasa en los CLIPDAs XXXVIII XXXIX.


 

Der Spiegel publicó, por su parte, una nueva versión, esta en formato de trío, del cartel de propaganda soviético con un trabajador urbano y otro rural que ya hemos visto recreado en la portada de National Review (10/9/12) en el apunte CLIPDA LXXXIII: cartelería propagandística.


Y en la suiza Die Weltwoche hemos visto una recreación, con Trump como nuevo protagonista, de la portada de la satírica MAD de octubre de 1960 realizada por Frank Kelly Freas.

 

Pasamos a The New Yorker que comenzó el año con una tapa del nonagenario George Booth, un ilustrador que publicó su primera viñeta en esa revista en el año 1969. Recordemos que el elefante, aparte de ser el símbolo del partido Republicano, es el sujeto de la expresión inglesa "elephant in the room" con la que se hace referencia a una cuestión evidente que pasa inadvertida o es ignorada. Y que también se aplica a los problemas obvios que se evita deliberadamente discutir.

Pasamos a la portada de Jorge Colombo titulada "Ferried Across" que muestra a una commuter naval entregada a la lectura. Sobre el skyline de Manhattan que aparece  representado destaca el edificio de la Onu, aunque no muy reconocible a primera vista al no lucir el característico color verdoso de sus ventanas.

Sin embargo, el que resulta inconfundible es el tejado inclinado del Citigroup Center situado detrás. A la derecha la oscura Trump World Tower y, a la izquierda, el rascacielos residencial más alto del mundo que, además, posee la azotea más elevada de Manhattan: el 432 Park Ave. que fue concluido a finales del año 2015.


De hecho, en la foto que adjuntamos debajo todavía estaba en obras. Los 426 m de esa accesible, aunque no al público en general, coronación, superan los 417 de la equivalente terraza del One World Trade Center a la que se dio la la misma cota que tenía la torre 1 del World Trade Center original. En el sustitutivo rascacielos inaugurado en 2014 es la antena la que eleva su altura total hasta los simbólicos 541 m equivalentes a 1.776 pies. Una referencia al año de la 'Declaración de Independencia' de los Estados Unidos firmada el 4 de julio de 1776.


Mark Ulriksen tituló su ilustración para el tercer número del mes “In Creative Battle”. Una referencia  al discurso de aceptación del premio Nobel de 1964 pronunciado por Martin Luther King, Jr. que comenzó con las siguientes palabras: I accept the Nobel Prize for Peace at a moment when 22 million Negroes of the United States of America are engaged in a creative battle to end the long night of racial injustice (22 millones de negros de Estados Unidos están comprometidos en una batalla creativa para poner fin la larga noche de la injusticia racial).
En la portada conmemorativa del nacimiento del famoso activista el 15 de enero de 1929, aparece flanqueado por los jugadores de la NFL Michael Bennett y Colin Kaepernick, compartiendo el gesto de protesta conocido como 'Kaepernick protest' consistente en arrodillarse para escuchar el himno nacional como allí es preceptivo antes de iniciar los partidos. Se trata de una forma de criticar el trato recibido por la población de raza negra, particularmente por parte de la policía. Y ello dio pie a una considerable polémica, sobre todo cuando Trump  acusó a quienes la practicaban de falta de patriotismo.

Resulta destacable que la revista neoyorquina ha dedicado portadas conmemorativas a King tres de los cuatro últimos años, cuando anteriormente venía haciéndolo con mucha menor continuidad. En 2017 el encargado del homenaje fue Kadir Nelson que lo tituló “After Dr. King”, mientras que en 2015 Barry Blitt se basó en una imagen de la Marcha de Selma a Montgomery de 1965, en la que incluyó a varias víctimas recientes, para hacer referencia a la concatenación de episodios de mortal violencia policial que también se cobraron víctimas entre los agentes en algún episodio de brutal venganza.

 

Tenemos que remontarnos hasta el año 2000 para encontrar  el anterior homenaje a King en portada. Como se comenta en el apunte El rebrote de la cuestión racial en USA, el líder negro aparece representado, nuevamente por Barry Blitt, en la aparentemente trivial acción de llamar un taxi. Pero se trataba de una alusión al incidente denunciado por el actor Danny Glover (el compañero de Mel Gibson en "Arma Letal") cuando varios taxistas de Nueva York se negaron a recogerle.

El año anterior también hubo portada de King, en este caso a cargo de Edward Sorel que hizo una tan apretada como espléndida biografía del activista por medio de seis viñetas representativas de otros tanto hitos de su vida.

Y llegamos a la primera que le dedicó la revista neoyorquina, que fue la tercera portada de enero de 1995, una creación de Mark Ulriksen titulada con el famoso “I Had a Dream”. Aunque no está de más recordar en este punto que, como recoge la ilustración de Sorel, King fue asesinado en 1968.

 

Casi inevitable la referencia a Trump en la tapa más próxima al primer aniversario del inicio de su mandato presidencial, pero eleva nada menos que a diecisiete las que le llevan dedicadas. Recordemos que, como analizamos en el apunte 'Las portadas de Obama (1ª parte): The New Yorker', el anterior inquilino de la Casa Blanca cerró con dieciséis sus ocho años de mandato. La que hoy comentamos se titula “In the Hole” y es obra de Anthony Russo

La última cubierta de enero es una obra de Roz Chast titulada “Cruellest Month” en la que transmite su desafección por el primer mes del año. Muy neoyorquino, y aún lo habría sido más si la cita con el dentista señalada para hoy hubiera sido con el psicoanalista.

 

Nos vamos a Francia para ver la portada del diario Libération dedicada al Festival de Angouleme. Una ilustración de Chris Ware que bien podría haber encajado en la cabecera neoyorquina que acabamos de repasar, una publicación de la que este artista es un habitual colaborador.

Y como la digresión sobre el Dr. King nos han hecho enrollarnos un tanto, les emplazamos a un cuarto apunte. Como hemos optado por prescindir del apunte específico que veníamos dedicando a las cabeceras del glamour (1), finalizamos por hoy con un resumen de las portadas fechadas en enero presentadas en nuestro país por ese segmento editorial que ya tiene en los quioscos sus números de febrero


 
   
  




(1) nota lingüística: utilizamos el calco del francés, en primer lugar, porque está admitido en el Drae, pero, sobre todo, porque nos parece que la palabra glamur está falta de glamour. Y bien está que grande no sea una palabra grande, pero cuando cabe la autorrefencia, lo consideramos un deber.






P.S.- Habíamos pasado por alto el número de N°79 de Les Inrockuptibles aparecido a final de mes que está dedicado al cómic americano de autor. La ilustración de portada de Charles Burns recrea un cartel creado por Hergé en 1946 para promocionar los álbumes publicados en la editorial Casterman. Pero ese dibujo, que también fue recreado en la portada realizada por Stanislas Barthélémy para el libro 'Tintin. Bibliographie dún Mythe' (2014) de Olivier Roche y Dominique Cerbelaud, estaba a su vez inspirado en un anuncio creado en 1899 por Firmin Bouisset para los chocolates belgas Meyers [con nuestro reconocimiento al blog de Mr. Thanagra por la valiosa información que allí hemos encontrado sobre este asunto].






jueves, 13 de agosto de 2015

Campeones precoces

Tenemos que comenzar este apunte anunciado el pasado domingo reconociendo que no está claro quien ha sido el medallista olímpico mas joven. Ello es debido a que no se conoce con certeza la edad que tenía el timonel francés que embarcó la pareja de remeros neerlandeses François Brandt  y Roelof Klein en una final de remo de la Olimpiada de París de 1900. Con el sustituyeron en esa prueba a su mas pesado compañero habitual Hermanus Brockmann, para ganar, con una acción legal pero no especialmente limpia, el dos con timonel. Y curiosamente lo hicieron imponiéndose al equipo francés, quizá por ello no ha quedado registro de la identidad del mozalbete. Tan solo se le conoce por una foto que induce a suponer que seguramente era mas joven que las campeonas que vamos a ver a continuación.
Lo que sí está registrado con precisión es que la gimnasta italiana Luigina Giavotti tenía 11 años cuando junto a sus compañeras de 12 Ines Vercesi y Carla Marangoni ganó la plata en la competición de gimnasia por equipos de la Olimpiada de Amsterdam de 1928.

Pero la medallista olímpica individual mas joven ha sido la nadadora danesa Inge Sørensen que hacía 24 días que había cumplido los 12 años cuando ganó el bronce en los 200m braza de los Juegos de Berlín de 1936. Ahí la tienen en el podio aguantando con tan corta edad el tirón del imperante saludo a la romana.

La imagen guarda un curioso paralelismo con la de la entrega de medallas del salto de longitud. Respetuoso el oro (en este caso Jesse Owens), sin alternativa para el participante local de la plata (Luz Long) y la indiferencia del bronce (el japonés Jajima)
Si quieren seguir leyendo, en inglés Ana, mas curiosidades sobre los campeones olímpicos de mayor y menor edad pueden hacerlo en el siguiente enlace que hemos utilizado como fuente de algunos datos.

Nosotros vamos a concluir permitiéndonos sugerir que en el próximo campeonato de importancia que se celebre en esta envejecida España lo propio sería que, aunque no venda tanto como una niña de 10 años, los publicistas le den la oportunidad a algún abuelito. Así tendremos ocasión de hablarles del tirador sueco Oscar Swahn que en 1920 ganó una medalla de plata en los Juegos de Amberes cuando tenía 72 años.



miércoles, 23 de enero de 2013

Los ¿falsos? "récords Guinness" asturianos


Una de las grandezas de navegar por la red es lo inesperado de los destinos en los que se puede aterrizar. Quien sabe por medio de qué cadena de enlaces dimos hace unos días con una noticia que daba cuenta de la consecución, el pasado 2 de noviembre, del Récord Guiness del himno cantado al unísono por personas del mayor número de nacionalidades. Este logro se habría llevado a cabo en la ovetense Calle Gascona por ciudadanos de cincuenta países distintos, congregados en una concentración de estudiantes promovida por la asociación Erasmus Student Network, que entonaron, como no, el "Asturias, patria querida".

 "Faltaba un país para batir la marca mundial y, cuando parecía que no iba a ser posible, un estudiante holandés completó el «Guinness» de Babel" nos relataba el cronista aportando ese toque de dramatismo que agiganta a la par que humaniza cualquier gesta.


Con la mejor de las intenciones no se nos ocurrió otra cosa que indagar en la página web del famoso acreditador de récords, qué otras marcas habían sido batidas en nuestra ciudad. Y ello para toparnos con que el único registro relacionado con Oviedo es el referente a la concesión a Rosa María Valdes Díaz y Antonio Fontela Blanco del récord a la mayor colección de corchos. Ello merced a los 744 ejemplares correspondientes a 284 marcas de sidra natural que integraban su colección el 6 de Marzo de 2002.

Un error de registro lo comete cualquiera, así que decidimos interrogar al sistema sobre los récords que involucran mayor número de nacionalidades. El resultado obtenido es el que se muestra a continuación:


No hace falta saber mucho inglés para comprobar que se han contado las nacionalidades de las personas que se han lavado las manos simultáneamente (72), jugado un partido de la Premier League (22), compartido sala de chat (88), piscina (82) y hasta sauna (88). Pero nada sobre cantar himnos.

Aprovechamos para poner de manifiesto que se detecta una cierta falta de rigor en los procedimientos del Guinness, porque en el asunto del chat no computan a un ciudadano taiwanés por no ser su país miembro de las Naciones Unidas. Sin embargo, en el partido de la liga inglesa cuentan como nacionalidades diferentes los cuatro territorios del Reino Unido (Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte). Ello cuando únicamente gozan del histórico privilegio de presentar selecciones independientes en los campeonatos internacionales, pero compuestas todas ellas por jugadores que poseen  pasaportes expedidos por el Gobierno de Su Majestad.

Con objeto de poner en claro si cabe un error de registro, atribuible quizá al escaso tiempo transcurrido, ya estábamos escribiendo un correo a la dirección de contacto de los cerveceros irlandeses cuando reparamos en una nota que advierte explícitamente de que no se contestan mensajes que no procedan de periodistas acreditados. Así que no nos quedó otra opción que introducir unos signos de interrogación en el titular y esperar a que alguien suficientemente cualificado a criterio de los selectivos sres. Guinness nos aclare este asunto. Si un improbable lector lo fuera, no dude que su eventual aportación a este modesto cuaderno será sumamente agradecida.

Nos queda el consuelo de que, aparentemente, no se recurrió a la siempre prestigiadora presencia de un notario, con lo que no se habría incurrido en el gasto al que según la prensa habría hecho frente Gijón para certificar el "presunto" récord de escanciado simultáneo de sidra que el pasado verano quedó fijado en 7.883 "echadores". Lo de presunto viene a que, con todas las cautelas que requiere evitar cualquier posible difamación de nuestros vecinos, el resultado que se obtiene al interrogar la base de datos Guinness sobre Gijón es el que cierra este apunte.