lunes, 11 de mayo de 2015

En campaña (III)

Seguimos con The New Yorker y con su ilustrador John Saxon, un auténtico especialista en portadas de temática electoral. 

Pocos comentarios mas que hacer sobre estas expectantes escenas de la espera a que hagan su aparición los líderes. Amado candidato, acuérdate que yo estaba allí aplaudiéndote a rabiar.

Si al menos en estos actos se dedicara unos minutos a realizar un poco de pedagogía sobre esas cosas que no se estudian en el cole. Por ejemplo los sesgos cognitivos. Especialmente oportunas serían en estas ocasiones unas palabritas sobre los peligros que acarrea el llamado de confirmación (por si quieren saber mas).

domingo, 10 de mayo de 2015

En campaña (II)


Continuamos la prometida serie electoral con la representación del típico reparto de papeles dentro de los partidos: los líderes de acto en acto con sus apretadas agendas y, quizá, excediéndose en ocasiones del plan previsto, mientras que los llamados militantes de base se entregan a otras tareas propias de la "maquinaria electoral".

No debe incomodar poco a los responsables del semanario neoyorquino tan asiduamente presente en las entradas de este blog que a John Saxon no se le ocurriera poner mas que mujeres en su hoy muy políticamente incorrecta ilustración. Pero lo cierto es que seguramente representó la realidad que veía.


A nosotros esta segunda portada mas bien nos suscita otra reflexión: menudo precio el que el conjunto de los ciudadanos pagan a cuenta de los cobros en especie por cada sobre, cartel pegado,...

Tiempos de mucho altruismo nominal y mas bien poco real.


sábado, 9 de mayo de 2015

En campaña (I)


Ya estamos en campaña. Un periodo que vamos a tratar de ir acompañando con una pareja diaria de nuestras portadas favoritas que contengan referencias a estos bastante vacuos, bien que necesarios, episodios electorales. Comenzamos con dos obras de Constantin Alajalov, la primera corresponde al número del semanario The New Yorker fechado el 19 de octubre de 1946 y destaca por la espléndida representación de de las típicas promesas que proliferan en estas ocasiones: apelación a los valores nacionales, la historia común, las tradiciones, el inevitable compromiso de arrimar el hombro,...
La secuencia gráfica de ese acertado ideograma de un típico discurso electoral comienza con una imagen a la que algún esperamos dedicar un apunte de la serie sobre "apropiacionismos" que publicamos los lunes. Se trata de una referencia a un cuadro muy popular en los Estados Unidos, "El espíritu del 76" inicialmente conocido como Yankee Doodle del que Archibald Willard (1836-1918) hizo varias versiones tras el éxito de la presentada en la Exposición Universal de Filadelfia de 1876.

Completa la pareja de hoy una humorística visión de la "participación del pueblo" en este previo electoral que el citado ilustrador nacido en Rusia y emigrado a Estados Unidos con 22 años situó en los momentos posteriores a la finalización de un mitin.


Si quieren ver otras portadas realizadas por este artista para "The Saturday Evening Post" no tienen mas que seguir el siguiente enlace.

jueves, 7 de mayo de 2015

Ciudades que tienen tela (II)


Volvemos con más nombres de ciudades relacionadas con denominaciones textiles (enlace al apunte previo). Hoy vamos a comenzar analizando algunos casos en los que las transformaciones del nombre de las villas originarias complica un poco la búsqueda del origen.

El Drae define la organza como un “tejido ligero de seda o algodón, transparente y semirrígido, más fino que la muselina, empleado especialmente para la confección de ropa femenina”, a la par que aclara que el homónimo italiano del que procede deriva de Urgenc, una ciudad de Uzbekistán. Apuntemos que, sin embargo, el diccionario Merriam Webster afirma sobre la misma palabra utilizada en inglés que podría ser una alteración de la marca Lorganza. No lo vemos muy documentado. En todo caso el término propiamente equivalente en ese idioma a nuestra organza es organdí, una denominación que también acoge nuestro diccionario, aunque curiosamente con una definición algo diferente a la anterior (tela blanca de algodón muy fina y transparente). En lo que coinciden ambos idiomas es en haberla tomado prestada del francés, donde habría adquirido esa forma evolucionando a partir de organzi.


No es Urgenc la única ciudad de Uzbekistán que contribuye a nuestro idioma. Aunque no está recogido en el Drae, también se utiliza el término bucarán para denominar el material de refuerzo que se utiliza en las cortinas y también para entelar libros. Este palabra está tomada de la francesa bougran, que es una evolución de bougheran,  cuyo origen hay que buscar en la ciudad de Bujará, en francés Boukhara, que está situada en la conocida como Ruta de la Seda. Para denominar ese material nuestro el diccionario académico nos ofrece bocací (del turco boǧasi): "tela de hilo, de color, más gorda y basta que la holandilla".




Algo más al norte y al occidente, próxima a la desembocadura del Volga, está la ciudad rusa de Astracán, que da nombre tanto a la "piel de cordero nonato o recién nacido, muy fina y con el pelo rizado", de raza caracul añadimos nosotros  a los dicho por el Drae, como al "tejido de lana o de pelo de cabra, de mucho cuerpo y que forma rizos en la superficie exterior", que es la acepción que hoy nos interesa. La invención de este tejido de aspecto parecido a la citada piel se atribuye al fabricante de Nimes llamado Antonio Fesanet.

La cretona es “en tapicería, tela fuerte comúnmente de algodón, blanca o estampada” que el diccionario académico aclara que procede del francés cretonne, cuyo origen establece en “Creton, donde se fabrica esta tela” (no es fácil que encuentren la villa buscándola por ese nombre porque desde su fusión en 1972 con otras dos comunidades vecinas se llama Buis-sur-Danville). Sin embargo, el diccionario francés nuevamente discrepa y se inclina por fijar el origen de la palabra en una manufactura llamada Courtonne que habría estado establecida en Alençon, aunque también admite la posible procedencia de alguna de las localidades con ese nombre de la región de Calvados. Por contra, ese repertorio léxico considera poco creíble la escasamente documentada derivación del nombre de la comunidad del departamento del Eure llamada Creton (1). Asímismo considera improbable que sea una derivación del nombre del fabricante P. Creton (2).

La palabra muselina procede, según el drae, del francés  mousseline, así que tenemos que ir al diccionario normativo galo (enlace) para encontrar que ese vocablo se formó a partir del nombre de la ciudad de Mosul (en francés Mossoul). La definición oficial es “tela de algodón, seda, lana, etc., fina y poco tupida”.

En el caso del tul el diccionario español se limita a informar sobre la etimología de este “tejido delgado y transparente de seda, algodón o hilo, que forma malla, generalmente en octógonos” que procede del término francés tulle. Así que nuevamente tenemos que acudir al diccionario del vecino país (enlace) para descubrir que ese vocablo procede de la villa de ese mismo nombre situada en el departamento de Corrèze.

Otro delicado tejido de seda es el shandung o chantung, que no está acogido en nuestro diccionario por más que sea uno de los favoritos de las novias con posibles para sus vestidos de boda. Una palabra que, por tanto, no es difícil escuchar en los festejos matrimoniales, que tiene su origen en la provincia china cuyo nombre quiere decir “este de las montañas”, en referencia a su localización al oriente de las denominadas Taihang.

La ciudad china de Tsö-Thung está en el origen de aceituní, la "tela rica traída de Oriente y muy usada en la Edad Media" cuyo nombre nos llegó a través del árabe azzaytūnī, que es el gentilicio de zaytūn.
Entre la lanas es muy apreciada la conocida como angora, que es la obtenida a partir del pelo del "conejo de Angora". Este toma su nombre del que antiguamente recibía la capital turca, la que hoy es conocida como Ankara.

El Diccionario académico del español solo reconoce a jersey el significado de "prenda de vestir de punto, cerrada y con mangas, que cubre desde el cuello hasta la cintura aproximadamente", pero en su inglés de origen esta isla del Canal de la Mancha también da nombre al tejido de punto con el que se confeccionan. La nomenclatura de esas prendas tiene cierta complejidad, especialmente por las diferencias entre el inglés británico y americano que se explican en el artículo sweater de la Wikipedia. Ahí encontraran otro epónimo personal, el cardigan, sobre el que no tenemos tiempo de extendernos hoy. Sin embargo, no se hace referencia a la prenda que en español cabe denominar con la etimológicamente absurda expresión "jersey shetland". Y es que las Islas Shetland son un archipiélago también de soberanía británica, cuyas afamadas productoras de una característica lana muy gruesa pastan a bastante distancia del paraíso fiscal del Canal. 

La lona procede, siempre siguiendo al Diccionario académico, de Olonne, una “población marítima de Francia, donde se tejía esta clase de lienzo” que se define como “tela fuerte de algodón o cáñamo, para velas de navío, toldos, tiendas de campaña y otros usos”. Por extensión también da nombre al “suelo sobre el que se realizan competiciones de boxeo, de lucha libre y grecorromana”. Un sustantivo que, con frecuencia, se utiliza como predicado del verbo besar.

También resistente, aunque no tanto, es el vichy, definido como un "tejido fuerte de algodón, de rayas o cuadros" que toma su nombre de la ciudad balnearia francesa" cuyas prestigiosas aguas llevaron al médico Modest Furest i Roca a comercializar las de Caldas de Malavella con el nombre de Vichy Catalán.

Etiqueta de Levi Strauss&Co. de 
los años 20 con la denominación
"Indigo Dyed Denim"
Denim es otro término no acogido en el diccionario normativo del español, porque ciertamente en nuestro idioma es más frecuente decir “tela vaquera”. Pero cada vez es más usual ver utilizada la denominación inglesa de la robusta “sarga de Nîmes” que fue escogida por Levy Strauss para confeccionar los pantalones de trabajo que le harían famoso. Es notable que la palabra inglesa "jean" que algunos afectados hispanohablantes también utilizan para denominar esa prenda tiene, en cambio, su origen en el nombre de la ciudad de Génova (en inglés Genoa pronunciada con el sonido de la jota inglesa de jeans). Así que ya se ve que hay cierta disputa lingüística sobre el origen de la robusta tela.

Como resistente a la vez que fresco es el mahón, la tela de algodón que los barcos británicos que la traían desde el puerto chino de Nanquín transbordaban en el puerto menorquín.

A modo de balance final, vamos a recordar que hemos recorrido una veintena de ciudades, siete de ellas francesas y solo una española (nos han parecido demasiado desusadas las denominaciones coruñas, santiagos o bierzos, mientras que era demasiado tramposo colar cordobán en una lista textil), que están en el origen de un número algo superior de términos textiles (la uzbeka Urgenc está detrás de dos, organza y organdí, Calcuta de calicó y el desusado calicud, mientras que hay varias denominaciones multiformes como popelín/popelina, cachemir/cachemira o chevió/cheviot). Pues todavía nos hemos dejado casi una treintena de textiles más derivados de ciudades.

Cinco de los vocablos de origen urbano que hemos repasado no están incluídos en el Drae (oxford, bucarán, denim, jean y paisley) y dos más no tienen recogida una acepción en esta concreta materia (chantilly y jersey). También hemos pasado por tres países (India, Panamá y Holanda que, asímismo, aporta su diminutivo), un imperio (el otomano), una disputada región (Cachemira), una provincia china (Shandong), un condado irlandés (Donegal), un río (Tweed) y unas montañas (Cheviot) que, unidos al nombre propio de persona (Baptiste), dan lugar a la treintena de epónimos utilizados para denominar tejidos que hemos repasado. Por el medio se nos han colado otras tantas palabras, 12 de ellas nombres de elementos químicos,  también vinculadas a ciudades pero relacionadas con temáticas diferentes a la que nos ha servido de guía en esta doble entrada.

Pues aún hay a quien le parecen pocos, y no es raro ver por ahí como hay quien quiere encontrar en la región palestina de Gaza el origen del término gasa sin contar para ello con ningún tipo de argumento de una mínima solidez frente a la etimología árabe propuesta por nuestro Diccionario que, sin embargo, sí que le concede ese origen eponímico al poco usado nombre del lienzo llamado caza.




P.S.- Aparte de las entradas ya enlazadas en el texto también tenemos otra titulada Un "falso amigo" escondido en el Diccionario dedicada a un famoso epónimo deportivo, aunque, de momento, no ha servido para que se corrija el error del Drae allí denunciado. No piensen que somos tan vanidosos como para creer que algún académico podría leernos, así que vamos a dejar claro que lo fiamos a que también hemos enviado nuestra observación en el formulario que tiene dispuesto al efecto la web de la docta casa.

  


(1) L'hypothèse d'une dérivation de Creton, nom d'une commune de l'Eure dont les toiles auraient été renommées (FEW t. 2, p. 1332 a; BL.-W.1-5) ne repose que sur une addition du XVIe s. au Débat des hérauts d'armes (XVe s., éd. L. Pannier, p. 43 et 147), l'existence d'une industrie textile dans cette commune n'étant attestée par aucun document des Archives de l'Eure)

(2) Celle [hypotesis] d'une dérivation du nom du fabricant P. Creton dans Larrouse encyclopedie ne semble pas davantage documentée




martes, 5 de mayo de 2015

¡No te dejes, Rafa!


Rafael Nadal es sin duda uno de los españoles que genera mayor consenso admirativo entre sus compatriotas, así como en muchos que no lo son (quizá con la excepción de los franceses). Por ello es particularmente lamentable ver intentos de sacar partido de su imagen tan burdos como el que montó Rajoy el Día del Trabajo. Demasiado tentador hasta para el bueno de Rafa.

Curiosos tiempos estos en que la inflación de premios que vivimos apenas consigue que aumente el número de premiados. Por muchos que haya siempre son para los mismos. ¡Qué aburrido! Así que nuestros gobernantes deberían evitar tentaciones tan populistas como conceder la Medallas de Oro al Mérito en el Trabajo a famosos deportistas, por muy esforzados que sean. ¡Ellos ya tienen bastantes reconocimientos!

Más sensato es que los destinatarios de esas medallas sean empresarios, especialmente cuando se trata de algunos de los que muy meritoriamente han construido sus negocios desde la nada. Pues resulta que entre algunos de esos alguien se ha empeñado  en colar este año a Dª Esther Koplowitz Romero de Juseu, quien no negamos sea muy trabajadora, pero es empresaria por herencia y no nos parece que se ajuste al modelo que propugnamos. Sobre el resto de galardonados opinen ustedes mismos (enlace a la lista de medallas de 2014; no deja de ser simpático que cuando se premia a un bodeguero haya que hacerlo emparejando uno de la Rioja con otro de la Ribera de Duero, ¡esos celillos!).

Demasiadas muestras de pérdida de sensatez las que exhiben cada poco nuestros gobernantes.

Claro que la cosa no va mucho mejor en el sector privado universitario. Hoy mismo nos encontramos a la Universidad Europea intentando capitalizar también la imagen de Nadal con un doctorado honoris causa, esos que antiguamente se daban para reconocer las contribuciones extraordinarias al conocimiento o la cultura. Cierto que esto de los doctorados a los famosos es una práctica a la que también se han adherido algunas prestigiosas universidades extranjeras, un tema del que ya nos hemos ocupado hace algo más de un año en un apunte suscitado por una anterior polémica en tono a otro, en ese caso fallido, intento de doctorar a Nadal. 

No debe ser fácil resistirse a tantos honores, pero no debería perder de vista el mallorquín que la mayoría no son sino descarados intentos de capitalizar su muy merecido prestigio. ¡No te dejes Rafa!

Imágenes de diversas agresiones recientes a Rafa Nadal





PS - Y ya es malhadada casualidad que ayer que publicamos un apunte sobre recreaciones del famoso "Triple autorretrato" de Norman Rockwell se arme la marimorena en un acto anunciado con una para los musulmanes muy ofensiva versión del mismo. Difícil conflicto este de los límites de la representación de Mahoma.




lunes, 4 de mayo de 2015

Cuando la inspiración procede del arte LI: triple autorretrato (1ª parte)



Vamos a cerrar el repaso de los homenajes (y algunos que no son tales) de la obra de Norman Rockwell con el llamado "Triple autorretrato" que fue portada del Saturday Evening Post del 13 de febrero de 1960, un número en el que se publicaban las primeras páginas de la autobiografía del artista. Cabe destacar que era la segunda vez que esa revista publicaba un autorretrato, y nuevamente de espalda, de su gran portadista, puesto que en octubre de 1938 la cubierta había sido el cuadro titulado "Lienzo en blanco". Lo mostramos emparejado con el homenaje protagonizado por el pato Donald obra de Tony Fernández, un colaborador español de Disney.

 

El uso de un espejo para la realización de autorretratos ya aparece narrado por Plinio el Viejo en su Naturalis Historia (77 d. C.), obra en la que da cuenta de la utilización del procedimiento, en el siglo I a. C., por Iaia de Cízico, una de las seis mujeres artistas de la antigüedad mencionadas por el escritor romano: “Iaia de Cízico, virgen toda su vida, trabajó en Roma durante su juventud en tiempos de Varro [Marco Terencio Varrón], pintó cuadros a pincel y grabó figuras de marfil, la mayoría retratos de mujeres y la imagen de una anciana de Nápoles en un gran cuadro, también hizo su propio retrato con un espejo”.

Giovanni Boccaccio recuperó esa historia en ‘De claris mulieribus’ (‘Acerca de las mujeres ilustres’), una colección de biografías de mujeres históricas y míticas escrita entre 1361 y 1362 en la que cambió el nombre de Iaia por el de Marcia. Reproducimos un fragmento de primera versión traducida al castellano, impresa en Zaragoza en 1494: “De Marcia, fija de Varrón, virgen romana, la qual, allende desta maravillosa abstinencia de la carne, alcançó una excellente alabança en pintar, ca dízese haver sobrado a los más sobidos pintores de su tiempo […] Hovo della en aquella arte grandes y insignes cosas, y entre las otras su misma ymagen, la qual ella mirándose en un spejo tan enteramente sacó, pusiendo todos los tercios, líneas y colores y torno de cara en una tabla que quantos en su tiempo vieron la figura conocieron ser ella, y ninguno la tomó por otra”

Y es en las ediciones de esa obra donde se encuentra las primeras representaciones gráficas del concepto del triple autorretrato (enlace a una colección). La más antigua, con las reservas que cabe mantener sobre las dataciones de las diferentes ediciones, sería la de realizada en 1403 por un artista anónimo para una traducción al francés que se conserva en la Biblioteca Nacional de Francia (ficha; enlace a la versión digital).


Saltamos casi tres siglos para ver el concepto, además por duplicado, en la obra del pintor austriaco Johannes Gumpp Roberto (1626 – 1728).

Autorretratos (1646) de Johannes Gumpp, el circular en los Uffizi de Florencia y el rectangular en una colección privada


La idea también sedujo a otros artistas como Honoré Daumier que la utilizó en una litografía fechada en 1848. Una versión particularmente singular es el autorretatro de Alfred Le Petit fechado en 1893 que incluye cuatro representaciones de su autor.

El uso como portada realizado con la versión de Rockwell tampoco es novedoso, puesto que ya se había visto en 1938 en la alemana Simplicissimus de la mano del ilustrador Karl Arnold. Posteriormente Rea Irvin lo llevaría al semanario "The New Yorker" en la tapa fechada el 14 de abril de 1951. Eso ciñéndonos a las versiones con espejo, porque también caben aplicaciones recursivas como la que llevó Coles Philips a la portada de Life en agosto de 1909. Pero esa ya es otra línea creativa que tendremos que abordar en otro momento.

La popularidad de las portadas de Rockwell en el Post lanzó al estrellato su versión que se ha convertido en un cliché enormemente recreado. Añadamos que, según era habitual en el artista americano, utilizó como boceto fotografías de la composición como la que puede verse debajo.

 

Comenzamos el repaso de las recreaciones del triple autorretrato con la versión publicada el 26 de noviembre de 2007 por la prestigiosa Time, que tan solo introdujo la modificación de sustituir el retrato del lienzo por un mapa de Estados Unidos. A su lado hemos colocado una de nuestras favoritas, la realizada por Mark Stuzman para el número de 24 junio de 2010 de la revista Billboard. Una fantástica referencia al cambiante físico de Michael Jackson.

 

La revista del la institución Smithsonian también recurrió a este cliché en el número de octubre de 2013 de su revista, mientras que no podía faltar una versión de la revista MAD. La adjunta fue utilizada en la portada del libro conmemorativo del 50 aniversario de esa publicación titulado "Mad Art: A Visual Celebration of the Art of Mad Magazine and the Idiots Who Create It" (por Mark Evanier, 2002). Ya se ve que el resultado equivale al que resultaría de utilizar un espejo de los que, como hemos documentado en un pasado apunte de esta serie, gustaba representar René Magritte.


Es en el mundo del comic donde los ejemplos son numerosísimos, por lo que es imposible pretender toda exhaustividad. Un primer ejemplo que nos gusta particularmente es el homenaje a su patrón creado por el ilustrador de la factoría Disney Charles Boyer. Pero la versión mas intensamente comercializada por esa compañía de entretenimiento es la recíproca que puede verse junto a estas líneas en versión figurita y debajo en la litografía que la inspira.



Para concluir esta primera parte del repaso de las reproducciones del "Triple autorretrato" vamos a recurrir a la versión protagonizada por el gato Garfield que el Post encargó a Jack Davis para su número de noviembre de 1984.





Adenda: Con motivo de las elecciones presidenciales de 2016 de Estados Unidos, Richard Turley creó para la revista Esquire una serie de falsas portadas de la desaparecida publicación Spy. Una de ellas, ilustrada por David Parkins, recreó el triple autorretrato.


George W. Bush a los pinceles en la portada de Kagan McLeod para el número de enero de 2018 de Literary Review of Canada.


Chris Riddell recreó en la portada de marzo 2021 de Literary Review la escena de la pintora Marcia [hija de Marco Terencio Varrón] entregada a la creación de un autorretrato con que una artista anónimo ilustró el ejemplar de la traducción al francés de la obra de Giovanni Boccaccio ‘De claris mulieribus’ fechada hacia 1403 que se conserva en la Biblioteca Nacional de Francia  (ficha; enlace a la versión digital).

 



sábado, 2 de mayo de 2015

Clichés femeninos en portada (II): la torpeza

Veíamos en la entrega inicial de esta serie un ejemplo de los peligros que el dibujante Constantin Alajalov veía cernirse cuando se dejaba a una mujer a cargo de una caña de pescar, pero aun ha habido mucho mayor consenso entre los ilustradores en que lo verdaderamente peligroso, especialmente para las propias interesadas, es dejarles lanzar el aparejo. Compruébenlo ustedes mismos.


En la preparación del anzuelo el problema parece que mas que en la torpeza estaría en los remilgos para coger el cebo, algo que hemos visto hacer desde con guantes hasta con ayuda de una ramita.


Tampoco la maniobra de embarque es muy propicia para las protagonistas femeninas de las portadas como podemos ver en los dos ejemplos que siguen.


Otro deporte bastante habitual en las portadas es el golf en el que aunque no es tan raro que el representado cometiendo alguna pifia sea un caballero, hay que constatar que en proporción a su presencia en esas portadas, también aquí las féminas han recibido un claro sesgo negativo.


Quede claro que también es posible encontrar algunos caballeros armándola:


Qué decir de las caídas del caballo, un cliché en el que las que se caen casi siempre son ellas. Solo hemos encontrado un ejemplo masculino que contraponer al siguiente ramillete femenino.



Norman Rockwell también hizo en 1934 su propia versión del cliché de la caída del caballo que también ha tenido alguna interpretación con esas otras mas modernas monturas que son las bicicletas. Cierra la serie el anteriormente anunciado solitario ejemplo masculino.


Curiosamente hay un deporte en el que con gran frecuencia se invierten los papeles, se trata del patinaje sobre hielo en el que casi siempre el torpe es el, pero de eso hablaremos en una próxima entrega.