El pasado sábado nos dejamos sin reseñar el artículo de Lola Pons Pinche faceto que alberga bajo tan mexicano título una crítica de la proliferación en el discurso público de juegos de palabras vacíos que, en la fácil de compartir opinión de la autora, ponen de manifiesto una subyacente falta de conceptos.
M. Isabel Santamaría Pérez dedicó el Martes Neológico a la palabra preembrión que, según el Diccionario Alvar, es el «conjunto de células resultantes de la división del óvulo tras la fecundación y hasta 14 días después». Un artificioso concepto creado para delimitar [más que para dar solución, como dice la autora] el debate bioético asociado a la medicina reproductiva mediante la diferenciación de la primera etapa de desarrollo del embrión humano en la que nuestro sistema legal admite tanto la manipulación como la destrucción.
Reconoce Dª M. Isabel que el término preembrión tiene actualmente un uso residual porque ha sido sustituido en la literatura médica por otros como blastocisto [que no es estrictamente equivalente por restrigirse este concepto hasta los 5-6 días de desarrollo celular], cigoto [que en sentido estricto es una sola célula], embrión preimplantatorio o embrión temprano. Así que el uso de preembrión está asociado a que es el término empleado (nada menos que 64 veces) en la Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida. Un texto que en su artículo 1º establece que "A los efectos de esta Ley se entiende por preembrión el embrión in vitro constituido por el grupo de células resultantes de la división progresiva del ovocito [en nuestra opinión debería decir cigoto] desde que es fecundado hasta 14 días más tarde".
Vamos con el debut de Ana Isabel Sánchez en la sección El Trujamán con A vueltas con las almas de Heathcliff y Catherine. Un detallado análisis de su traducción de un popular fragmento de la novela Cumbres Borrascosas de Emily Brontë: «Whatever our souls are made of, his and mine are the same».
Proseguimos con un enlace al recomendable Rinconete Releer un libro y reconstruir una ciudad: ¡la releche! que David Serrano-Dolader dedica a repasar aplicaciones del prefijo -re.
Volvemos a El Pais con Álex Grijelmo, que trata en “Aviador”, qué sorpresa la repentina revitalización del sustantivo llegado al Diccionario académico en 1914 que en segunda acepción, añadida en 1947, es “Individuo que presta servicio en la Aviación militar”.
En el artículo, que incluye una mención de la adjunta viñeta de El Roto, apunta que el corpus de la Academia documenta el primer uso de la palabra aviador el 27 de diciembre de 1910, en dos noticias publicadas en el diario El Universal. Sin embargo, no es difícil encontar registros anteriores. El diario La Vanguardia [1] explicaba el 24/10/1906 en el artículo Ave de rapiña que "El aviador es el piloto de la aeronave como el aeronauta lo es del dirigible" y que que Santos Dumont se había convertido de aeronauta en aviador con el aeroplano precisamente denominado Ave de rapiña.En cuanto al diario Abc, la primera mención de aviador es poco posterior, está en un artículo del 17/11/1906.
Fernando A. Navarro publicó en el Diario Médico Síndromes seudoclínicos con nombre de mujer (I). Un artículo que detalla diez de los más de cincuenta síndromes femeninos bautizados con el nombre propio de alguna mujer que ha recopilado la catedrática Susana Guerrero. Nos permitimos apostillar a lo explicado que el síndrome de Doña Florinda, que leemos que fue acuñado el escritor Rafael Ton, toma su nombre del personaje interpretado por la actriz Florinda Meza en la serie de televisión mexicana El Chavo del 8.
En reación con el humor de inspiración literaria, el belga Vadot y el navarro Oroz coincidieron en asociar al derrotado Viktor Orbán con sendos caballos de Troya, mientras que el dibujante estadounidense Sean Delonas convirtió al presidente de su país en Don Trumpote y a Netanyahu en su escudero.
Sigue una flaubertiana tira de la serie Macanudo de Liniers que nos invita a recordar un bastante citado pasaje de Madame Bovary (1856): «Cada sonrisa ocultaba un bostezo de hastío, cada alegría una maldición, todo placer su saciedad, y los mejores besos no dejaban en los labios más que el irrealizable anhelo de una más sofisticada voluptuosidad.»
Proseguimos con la tira de Idígoras del diario Sur de ayer que incluye una cita del célebre poema Españolito (1912) de Antonio Machado. Completamos la sección gráfica de hoy con la tira de Max que anticipa la celebración del Día del libro del jueves y concluimos con una generosa dosis de Cachitos.Cachitos
- Cuando en cualquier organización humana alguien se salta las normas, hace alarde de ello y no pasa nada, hay que mirar hacia la planta alta. Si el de arriba castiga o amenaza con castigar a todo aquel que proteste, pregunte o discrepe, el de abajo tiende a protegerse autoconvenciéndose de que lo mejor será callar, involucrarse lo menos posible y echar a lavar la camisa cuando el barro le salpique. Leyre Iglesias en ¿Cómo pudo pasar lo de Ábalos? Asesores, funcionarios, altos cargos...: el fallo fue multiorgánico
- Se nos insiste sobre el valor de lo público, mientras asistimos a una privatización de la Administración por parte de partidos políticos y de núcleos de poder en esos partidos. Daniel Gascón en La caricatura es la realidad
- Orbán acabó representando lo contrario de lo que defendía. El liberal se volvió autoritario y promotor de la democracia iliberal. Daniel Gascón en El soberanismo vasallo
- Los gurús de la Moncloa siguen creyendo que la amenaza de la ultraderecha refuerza sus posibilidades, y nada agita más a ese electorado que el rechazo a los inmigrantes. Ignacio Camacho en Escribir torcido en renglones derechos
- Es imprescindible: ordenar la inmigración y cerrar las vías que hoy hacen posible la irregularidad, para no encontrarnos dentro de cinco años en el mismo punto. Bianca Thoilliez en El coste de hacer lo correcto
- Al nacionalismo no le gusta la Cataluña real del postprocés porque es mestiza, gamberra y multilingue, y porque ya no puede controlarla con sus viejas estructuras de poder. Iñaki Ellakuría en Eduardo Mendoza y los ayatolás de Sant Jordi
- Veo que el begoñismo ilustrado se ha convertido de pronto en el criterio ideológico definitivo para situarse en el lado correcto de la historia. Pío García en Begoñismo ilustrado
- La atención es el nuevo petróleo. Las grandes tecnológicas compiten con fiereza por ella. Y nosotros somos los dueños del nuevo tesoro del siglo XXI y, a veces, lo malbaratamos tontamente, cambiándonos al lado de la oferta de discursos. Enrique García-Máiquez en Marcarse un Montaigne
- La religión es la gramática oculta, inconsciente como toda gramática, de la mayor parte de lo pensado y dicho, y el examen de esta circunstancia debería estar en el centro de las ciencias humanas y del pensamiento. Antonio Valdecantos en Conocer la religión para poder conocernos
- La era de la IA no va a arruinar la educación. Pero va a dejar en evidencia a todas las instituciones que confundieron producir resultados aceptables con formar mentes. Santiago Schnell en La IA no ha roto la educación, la ha dejado en evidencia
[1] La palabra aviador aparece previamente en un artículo del 30/10/1890 que incluye L'Aviador en una extensa relación de apodos. Posteriormente lo hace en diversas noticias, por primera vez en una información del 23/9/1900, formando parte del sintagma aparato aviador.












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