miércoles, 29 de enero de 2020

Sobre el origen de la inmigración a España (con unas pinceladas de humor)


El suplemento Verne de El País publicaba ayer un vistoso artículo titulado Gráficos que muestran cómo ha cambiado la población española en los últimos 20 años. Un análisis que hace uso de los un tanto hipnóticos diagramas dinámicos de barras que, por muy vistosos que resulten, resultan bastante menos informativos que los tradicionales gráficos evolutivos.

Invitamos a los lectores a contrastar el último de los incluidos en ese artículo, el dedicado a Las 10 nacionalidades extranjeras más numerosas, con el mucho menos sofisticado gráfico de líneas que sigue. Un diagrama que abarca todo lo que llevamos de siglo y algo más (puesto que, en propiedad, el XXI empezó el 1 de enero de 2001, mientras que los datos representados arrancan el 1 de enero del 2000).


Resulta destacable:

- el espectacular boom ecuatoriano del primer lustro, tornado después en continuado declive.
  
- la persistente contracción, aunque menos acusada, de la importantísima inmigración rumana que se observa desde el máximo de principios de la última década.

- la también notable caída británica iniciada algo después, pero que lleva tiempo estabilizada.

- el sostenido crecimiento chino y el algo más oscilante  italiano, para casi empatar ambas nacionalidades en el cuarto puesto (una igualdad que rompe el más vigoroso crecimiento de los segundos en el primer semestre de 2019 - enlace nota Ine).

- la reactivación de la inmigración marroquí en el último trienio que, tras declinar mínimamente en la crisis, vuelve a liderar muy destacadamente la clasificación.

- el aún mayor crecimiento reciente de colombianos y venezolanos. Ya supera la población de la provincia de Teruel la llegada a España desde Venezuela en el último trienio, un período en el que se ha convertido en el país desde el que fluyen más inmigrantes a nuestro país.

Esos datos invitan a pensar que lo criticable quizá no sea que por aquí se hable mucho de Venezuela, sino la intención política nacional, más que de ayudar a ese atribulado país, con que suele hacerse. Los 'españoles de Pavlov' a que anteayer hacían lúcida referencia Idígoras y Pachi  [1].

A efectos de una mejor contextualización de los datos anteriores, acompañamos, a modo de colofón, la evolución del total de la población extranjera que, tras caer por debajo del 10% en 2016, ha vuelto a superar en 2019 el 11% del total nacional (el máximo de 2009-2010 fue 12,4%).  Repárese en que la escala vertical es la sexta parte de la del gráfico anterior (enlace a la fuente de los datos en el INe).



[1] Otras visiones del asunto: J. Morgan (Canarias 7), Vergara (eldiario.es) y Mel (Diario de Cádiz)




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