Debe ser el hipotético caso extremo imaginado para justificar lo
del peluquero contratado 24x7 a precio de media cesantía de Durao Barroso por
ese descerebrado que ha resultado ser Hollande: repásame los claros que tengo gabinete
de crisis nocturno. C´est pour la Patrie.
Pero vamos a lo que vamos. Ayer fue Niza, antes París,
Madrid (sin confirmación oficial, faltaba mas), Londres, Nueva York, un abonimable
goteo diario en Siria, media África de la que apenas nos enteramos/queremos enterarnos,… Y el común denominador de no saber con certeza quien es el enemigo. En todas sus categorías: el que ataca, el que apoya y el tibio que mira para otro lado. El nacionalismo vasco nos enseñó muy bien de qué va esto.
Viven entre nosotros. Son peones, repartidores, comerciantes, menos veces
profesionales cualificados,... Diversos pero unidos en una fe. La que un día les
ordena defenderla. Un mandato inoponible: Dios lo quiere.
Y ojo, que nosotros
también fuimos así, pero los mas hace ya bastante tiempo. Ahora tenemos
enfrente a quienes se les ha negado el derecho a evolucionar. Dios lo quiere.
Mañana volveremos a ver montones de gentes timoratas
lanzarse a la calle proclamando que el Islam es un religión de paz. Cierto y falso,
porque el debate no es ese. La
cuestión es quienes de ellos son capaces de oponerse al
mandato asesino de algún iluminado líder espiritual. Capaces, en definitiva, de negarse al Dios lo quiere.
Así que no sabemos bien quien es el enemigo, no son todos, pero no son pocos, y ello nos condena a
que caigan muchos justos por pecadores. En ambos lados. ¡Vaya reto!
P.S.– Y, entretanto, los mas bobos agotando sus energías con los toros. ¡Cuanto
daño han hecho en algunas mentes los antropomórficos personajes de Disney!
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