sábado, 28 de septiembre de 2024

Lenguaje de la semana 39/2024 (2ª parte)

 

Abordamos hoy la segunda parte del apunte que iniciamos el miércoles a la vista de la acumulación de materia que entonces ya advertíamos.

Álex Grijelmo ha dedicado la última edición de su semanal La punta de la lengua a la popular expresión Pues ya estaría cuya eclosión sitúa, apoyado en un artículo de Mireia Mullor publicado en Esquire, en un programa de Operación Triunfo de la temporada 2017. Una moderna forma de cortesía, estaría si a usted le pareciese bien, cuyo tratamiento encontrarán íntegro en el anexo de hoy.

En la sección Rinconete del CVC ha tocado artículo cinematográfico: Diccionario del cine español, 1950-1990 (25). La escopeta nacional (1978), de Luis García Berlanga por Carlos Losilla. Oportuna ocasión para recordar la viñeta de Tomás Serrano del 11/11/20 basada en una escena (enlace a un largo fragmento que la incluye) protagonizada por José Sazatornil, intérprete del papel de Jaume Canivell, l'industrial, Mónica Randall, su querida, y Rafael Alonso que encarna al conseguidor  Cerrillo. En Un apunte berlanguiano encontrarán alguna pieza más sobre ese film. 


El uso a la inglesa que ayer hacía JJ Aós del concepto de Oriente Medio, una vez que así lo requería su más que demediadora propuesta humorística, ofrece una buena ocasión de recordar con ayuda de una mapa de la web El Orden Mundial los países que en español son Oriente Próximo. Adicionalmente enlazamos un artículo que comenta el uso recomendado por la RAE y el de los libros de estilo de algunos destacados medios de comunicación.


La ofensiva bélica israelí inspira el paronímico acrónimo "diplomaza" que hoy dibuja Pablo García en La Nueva España.


Proseguimos con la ironía de Superantipático en el diario 20 minutos sobre el eufemístico lenguaje que llamamos políticamente correcto. Patente cobijo de mucha práctica del proverbial ni una mala palabra, ni una buena obra.

Juan Pablo Compaired aporta una irónica viñeta con perspectiva de género. Un juego que cabe llamar una dílogía visual, emparentado con el magrittiano Ceci n'est pas un pipe, que contraponemos con otra viñeta con perspectiva de género, esta en sentido propio, aportada por Flavita Banana. Sigue un retruécano de Miki y Duarte.


El dibujante francés Man (¿Damocles se dedica ahora a la forja?; RN es el partido de extrema derecha liderado por Marine Le Pen) incrementa con un pesado yunque nuestra colección de alternativas a la espada de Damocles albergada en el monográfico sobre la famosa espada que no para de crecer. En el mismo encontrarán desde misiles y corbatas a urnas y maletas.

Padylla aporta un nuevo recurso de lenguaje visual a nuestra colección de Juegos con globos de texto: sacar brillo a unas pasadas declaraciones como hace Fernando Clavijo en la viñeta que publica hoy.


La paráfrasis de Puebla del famoso "La fiscalía, ¿de quién depende?" (videorrecordatorio) nos lleva al apartado de citas. Complementamos la pesadilla con la viñeta de Miki y Duarte que apuntaba algunos de los hits de la campaña electoral de noviembre de 2019 y con la explicación de Ferran Aguiló en lenguaje rajoyesco. 


García Morán aporta una literaria desde la Gaceta de Salamanca del jueves: "Del tirano que se come a los que tiene bajo su mano nadie espere otro favor sino ser comido el último".  Una frase que dejó escrita Quevedo en La Fortuna con seso y la hora de todos (1645). Enlazamos la versión modernizada del texto íntegro de esa "fantasía moral" albergada en Wikisource así como la reproducción digital de la página 288 del tomo primero de la edición de las Obras de Francisco de Quevedo Villegas ... publicada en Amberes en 1699 por Henrico y Cornelio Verdussen.

Transcribimos el párrafo que alberga la cita a efectos de que puedan  ponerla en contexto:

Ejemplo de los tiranos fue Polifemo, en Homero: favoreció a Ulises con hablar con él solo, y con preguntarle supo sus méritos, oyó sus ruegos, vio su necesidad, y el premio que le ofreció fue que, después de haberse comido a sus compañeros, le comería el postrero. Del tirano que se come los que tiene debajo de su mano, no espere nadie otro favor sino ser comido el último. Y adviértase que, si bien el tirano lo concede por merced, el que ha de ser comido no lo juzga en la dilación sino por aumento de crueldad. Quien te ha de comer después de todos, te empieza a comer en todos los que come antes; más tiempo te lamentas vianda del tirano cuanto más tarda en comerte. Ulises duraba en su poder manjar y no huésped. Detenerle en la cueva para pasarle al estómago, más era sepoltura que hospedaje. Ulises con el vino le adormeció: su veneno es el sueño. Pueblos, dadles sueño, tostad las hastas, sacadles los ojos, que después ninguno hizo lo que todos desearon que se hiciese. Ninguno decía el tirano Polifemo que le había cegado, porque Ulises, con admirable astucia, le dijo que se llamaba Ninguno. Nombrábale para su venganza y defendíale con la equivocación del nombre: ellos disculpan a quien los da muerte, a quien los ciega. Libróse Ulises disimulado entre las ovejas que guardaba. Lo que más guarda el tirano, guarda contra él a quien le derriba.

Ángel Idígoras llevó ayer a su sección del diario Sur una caricatura de los Hermanos Grimm, Jacob Grimm (1785 - 1863) y Wilhelm Grimm (1786 - 1859), basada en un daguerrotipo tomado hacia 1847. 

Pero el cuento que hemos encontrado escenificado esta semana no es uno de los recopilados por los famosos hermanos alemanes porque la historia de Los Tres Cerditos transmitida orlamente fue registrada por primera vez por escrito en 1890 en el libro Nursery rhymes and tales del escritor inglés James Orchard Halliwell-Phillipps. En 1893 fue el escritor Joseph Jacobs quien publicó en su libro English fairy tales la versión más popular en la actualidad que incluye detalles como el lobo que intenta entrar en la casa de los cerditos disfrazado de vendedor y la fpopular frase I'll huff and I'll puff and I'll blow your house down! (¡Soplaré y soplaré y la casa derribaré!).

El pajizamente representado por David Parkins en la adjunta viñeta sobre la fallida moción de censura presentada contra el primer ministro Justin Trudeau (más detalles) es el Parlamento Federal de Canadá situado en Ottawa. En el CLIPDA DCLXVIII: Humor al arte de la semana 5/2024 (2ª parte) encontrarán otros dibujos de ese edificio neogótico realizado por el magnífico dibujante del diario The Globe an Mail.

PX Molina publicó ayer una versión del cuento de Caperucita con lobo MAGA suscitada por el compromiso adquirido por Trump en un mitin de convertirse en el "protector de las mujeres" que con el serán felices y ya no tendrá que preocuparse por el aborto, asunto que le priva de una considerable cuota de voto femenino (más detalles).


Concluimos con los invernales preparativos de la lectora ardilla que hoy protagoniza la viñeta de Tom Gauld en The Guardian.





Anexo

Pues ya estaría

Álex Grijelmo (El País, 25/9/24)

La locución viene a dejar un espacio a la discrepancia, porque evita la afirmación invasiva y firme: ya estaría si estuviera


El cliente paga con un billete de 50 euros y le dan el cambio: “Veinte, diez, y cinco. Pues ya estaría”. La dependienta entrega medio kilo de ternera, 400 gramos de carne de cerdo y 130 gramos de jamón ibérico, y concluye. “Así ya estaría”. Los compradores de un piso firman el contrato en el banco, y oyen al empleado: “Entonces ya estaría”.

La locución se ha extendido con rapidez por todos los mercados. Y a lo mejor hasta en el mercado negro.

Incluso se han fabricado camisetas con esa frase estampada en la zona del pecho, blanco sobre negro; y tazas que la reproducen, negro sobre blanco. La monologuista sevillana Nayra Pérez titula uno de sus espectáculos así: “Por mí, ya estaría”.

El hecho de que el latiguillo circule con profusión en el sector hostelero ha provocado que una empresa de gestión de establecimientos y de suministros alimentarios se denomine Pues ya Estaría SL. Fue fundada en 2022 y tiene su sede en Sant Joan Despí (Barcelona). Les alabamos su sentido del humor.

El uso de “ya estaría” para todo tipo de situaciones en las cuales se llega a una conclusión empezó a extenderse hace unos seis o siete años. La revista Squire explicaba en enero de 2018, con la firma de Mireia Mullor, que una de las claves de su expansión se halla en el programa Operación Triunfo, cuando en una clase impartida por los Javis el concursante Cepeda tenía que hacerse el muerto. Los demás debían interpretar tristeza por tan lamentable pérdida, pero el participante Roi soltó ante esa situación: “Pues ya estaría”. Lo que desató las risas.

Tan cómica respuesta se repitió en otras emisiones y ante todo tipo de sucedidos, lo que ayudó a que la repitieran cientos de miles de seguidores de ese programa, entre los que sin duda habrían de contarse muchos empleados de la hostelería y de los servicios.

La locución se ha hecho simpática, y unos la repiten como guiño de complicidad mientras que otros la pronuncian como fórmula establecida para concluir un acto comunicativo, ya sirva de remate a una compraventa o para acordar una cita después de rebuscar un hueco en la agenda. El jueves, pues ya estaría.

La frase podría enmarcarse gramaticalmente entre los verbos de atenuación, modestia o cortesía, en la línea de “me gustaría hablar con su jefe” (a fin de atemperar el atrevimiento de puentear al empleado), “yo no lo diría tan seguro” (cuando en verdad estoy convencido de que el otro se equivoca), ¿me haría usted el favor de…? (a pesar de que es su obligación) o “deberíamos irnos” (con objeto de expresar educadamente que ya estoy harto de seguir en ese karaoke).

Por tanto, la locución “pues ya estaría” viene a dejar un espacio a la discrepancia, porque evita la afirmación invasiva y firme. O sea: ya estaría si estuviera; si a usted le pareciese bien; yo creo que ya está, pero no lo afirmo tajante porque soy una persona respetuosa y le dejo a usted la última palabra, por si acaso me he equivocado al entregarle el cambio, o al contabilizar los gramos de la cecina; o por si se me ha olvidado un papel o he dejado en blanco el hueco destinado a una de las veinte firmas que debo plasmar; en fin, ya estaría salvo si a usted le pareciera que no está; por lo cual entonces aún deberíamos ponernos de acuerdo, a lo que me muestro dispuesto porque ya ha visto usted lo amable que soy.

Y con todo esto que acabo de escribir y describir, esta columna ya estaría.





viernes, 27 de septiembre de 2024

El revistero de septiembre 2024


Nos gusta comenzar estos mensuales revisteros con recreaciones de famosas obras de arte, pero, a falta de piezas destacables de esa tipología, este mes lo hacemos con la primera tapa de septiembre de TLS (Times Literary Suplement) que luce uno de los nueve grabados, el titulado Cul-de-lampe, realizados en 1890 por Odilon Redon para ilustrar Las flores del mal de
Baudelaire.

Proseguimos con la edición mexicana de Letras Libres  que presenta una siniestra imagen del "Ángel de la Independencia" (que en realidad es una Niké, una victoria alada) para ilustrar  Las horas negras de la transición que menudo prólogo ha tenido con la reforma judicial que no cabe considerar sino un intento de realizar una auténtica demolición de la separación de poderes.

Siniestra es también la ilustración que Justin Metz ha creado para el número de la revista The Atlantic fechado ya en octubre. Una imagen que su autor declara inspirada en la novela de Ray Bradbury Something Wicked This Way Comes (1962; titulada en español La feria de las tinieblas) que esta publicación de centro izquierda ha decido que no necesita el complemento de ningún titular.

Trump asimismo es el protagonista de la última portada de Time, una cabecera que previamente dedicó su cubierta a presentar una relación de las 100 personas más influyentes en la Inteligencia Artificial  con una pieza que está encabezada por Jensen Huang, el CEO del fabricante de chips Nvidia. Sin embargo, todo un mercadotécnico  despropósito nos parece la preeminente posición que se da en la misma a Scarlett Johanson cuya relación con el asunto meramente es que ha demandado a la compañía Open AI por el uso de su voz. Sigue una muestra del abuso de los dedos robóticos que se advierte en las tapas sobre la inteligencia artificial y materias conexas. Complementamos las tres recientes con la de un especial de la revista Time de 2017 que permitiría señalar un retroceso creativo.

 
 

Morten Morland es el autor de la primera tapa que vimos sobre el debate entre Donald Trump Kamala Harris, que fue la de la cabecera británica The Spectator. La acompañamos con la que dedicó al asunto la también conservadora publicación, esta estadounidense,  Washington Examiner. Sigue las que han dedicado a la candidata demócrata Bloomberg Businessweek y National Review.

 
 

La cabecera satírica MAD ha llenado de políticos la montaña rusa de la portada del nº 40 recién puesto a la venta pero que, conforme a los usos estadounidenses de apuntar la presencia en los expositores, está fechado en diciembre. Añadida ha quedado a El oteador de portadas (87): montañas rusas.

Proseguimos con Trump a imagen de 'El Gran Dictador' (1940) de Chaplin en la tapa de octubre de  Letras Libres y el montaje de Internazionale con la característica imagen descamisada de Putin que ilustra un reportaje sobre los intereses que impulsan la creciente presencia rusa en África.

  

El semanario The New European ha reeditado, al hilo de las virales manifestaciones de Trump sobre inmigrantes que devorarían las mascotas de sus vecinos, la famosa portada de enero de 1973 de la revista National Lampoon que mostramos acompañada del boceto del director creativo Michael Gross (más sobre su gestación). En El revistero de octubre 2020 encontrarán algunas otras versiones de esa pieza, como la aplicación de una réplica a uno de los creadores de la revista satírica en la portada del libro 'A Futile and Stupid Gesture: How Doug Kenney and National Lampoon Changed Comedy Forever' (2006) escrito por Joseph Karp.


Unos bichitos más. De Nature nos hemos traído la imagen de una mosca de la fruta haciendo pareja con una avispa que la parasita con sus huevos (más detalles) y de Science una atenta rata.

 

La revista Hola festeja su 80º aniversario con una colección de recreaciones de antiguas portadas y la encargada de reeditar la primera de todas, publicada el 8 de septiembre de 1944, ha sido Victoria Federica de Marichalar. Enlazamos la entera colección de la que nos hemos traído la reedición de un santo de trampolín que nos ha llamado la atención por lo falso que se ve, así como la llamativa versión de Shaila Dúrcal de la protagonizada por su madre en el mes de enero de 1963.


Vamos ya con la habitual sección final dedicada a las portadas de la revista The New Yorker. “The Last Rays of Summer” es la 11ª del artista francés afincado en California Pascal Campion. La colección completa de sus contribuciones puede verse en el apunte Pascal Campion en The New Yorker.

La segunda portada del mes ha sido “A Mother’s Work” de R. Kikuo Johnson, una pieza de tintes raciales sobre las nanis neoyorquinas. El propio ilustrador hawaiano también es el autor de la portada del mes de la revista The Nation [1]


La publicación de “Childless Cat Lady Inexplicably Enjoying Life” de Mark Ulriksen casi coincidió con la presencia en portada de otra significada cat lady, aunque la francesa Marine Le Pen es madre de tres hijos, en  la también felina de Charlie Hebdo. Una ilustracion de Félix en la que el recién nombrado primer ministro de Francia Michel Bernier aparece convertido en un gato más al cuidado de la dirigente de extrema derecha. Y es que, aunque no haya ningún representante de su partido RN en el gobierno recién constituido, la formación de extrema derecha tiene los escaños determinantes para la supervivencia de ese gabinete.

La cuarta del semanario neoyorquino ha sido “Smoke and Mirrors” de Christoph Niemann para la Style special issueEn Pareo de portadas de la revista The New Yorker (54ª septena) pueden verse otras ilustraciones con las icónicas chimenas utilizadas para dar salida a las fugas de la red de distribución de vapor que recorre buena parte de Manhattan. Más apropiado título, habría sido, por tanto, “Steam and Mirrors”.


Concluimos con Pierre-Emmanuel Lyet, que ha debutado en la muy cotizada portada de la revista con “Shadow Story”, una pieza con dos personajes que el autor apunta que bien podrían ser el mismo en dos momentos de su vida.



PS - Habíamos olvidado dar cuenta de la conversión en semanario, con la cabecera The London Standard, del vespertino londinense  Evening Standard. Una imagen de Keir Starmer generada con inteligencia artificial ocupa la primera portada, fechada el 26/9/24.





[1] The Nation septiembre 2024