sábado, 17 de marzo de 2018

Cosas de la lengua (11/2018)


Un campo de nabos tituló Grijelmo su 'La punta de la lengua' del pasado fin de semana. Un recordatorio de ciertas obviedades sobre los códigos de comunicación verbal que nos mantienen a salvo de un lenguaje imposible por interminablemente prolijo. Como bien cita, La comunicación leal se basa en que el emisor y el receptor desean cooperar para entenderse, y eso permite que existan las implicaturas (Herbert Paul Grice, 1975).

Todo esto a cuenta de que la hábil surfera de la ola feminista que es Letizia Dolera, se sintiera obligada a pedir perdón por su famoso “Os está quedando un campo de nabos feminista precioso” porque las pieles más finas no soportaron que “invisibilizara a las mujeres que tienen pene”. Jodido territorio el de los ofendidos (y ofendidas) ex ante.

El Martes Neológico escogió el término animalista cuya explicación corrió a cargo de Elisabet Llopart-Saumell de la Universitat Pompeu Fabra. Un centro en el que no sabemos si se habla tanto español como enseñan en el Cervantes (es, con diferencia, el que más firmas aporta a esta sección). Explica la autora que, de acuerdo con el Oxford English Dictionary (OED), la palabra inglesa  animalist se documenta por primera vez en 1985 para referirse a la ‘persona que aboga por los derechos de los animales’.

Añade, y ahora citamos textualmente porque aquí hay posible polémica, 'Por otro lado, es importante recordar que todos los animales tienen unos derechos oficialmente establecidos recogidos en la Declaración Universal de los Derechos del Animal, proclamada en 1978 por la UNESCO y aprobada también por la ONU con el fin de promover el respeto.'


Si usted lee esa declaración, que no hemos encontrado en la web de la Unesco, por ejemplo aquí, verá que se apostilla con un The Universal Declaration of Animal Rights was solemnly proclaimed in Paris on 15 October 1978 at the UNESCO headquarters. The text, revised by the international League of Animal Rights in 1989, was submitted to the UNESCO Director General in 1990 and made public the same year.

Como at significa en y no por, nos hemos ido a ver que reseñó la prensa en aquel entonces, y leemos en Abc las contradictorias afirmaciones "se ha proclamado oficialmente esa declaración""Este documento ha sido entregado al director general de la organización internacional, que lo someterá a las instancias de la Unesco y más tarde a las de la ONU para su adopción final antes de finales de siglo". Parece que en este asunto hay interesada confusión.

En todo caso, la interpretación del concepto de bienestar animal es cuestión de prioridades y alcance. Cuando se exacerba, o mismamente equipara a la condición humana, no es difícil caer en lo que nosotros hemos llamado en otra ocasión Neojainismo tocacojones.

La neología es todo un vicio,y algunos deben creerla dotada de poderes taumatúrgicos. Pero dudamos que el término basuraleza que tiene, además, una inapropiada apariencia amable, aporte algo a la mejora de las malas prácticas medioambientales.

Pasamos a Fundéu que arrancó su ciclo semanal con la recomendación de utilizar acosar con preferencia al afectado neologismo bullear derivado del inglés to bully. Típico apunte antipijerío.

El siguiente artículo estuvo dedicado a ofrecer unas claves de redacción para el Foro Económico Mundial sobre América Latina que ese día se inauguraba en São Paulo. Particularmente interesante nos ha parecido el recordatorio de las diferencias, que nosotros preferimos concretar en países, entre Hispanoamérica (formada por los oficialmente hablantes de español), Iberoamérica (la anterior más Brasil) y Latinoamérica (la anterior más la Guayana francesa, Haití y, según criterios, el Canadá francófono).

Cabe añadir que entre los doce estados de la Sudamérica continental hay dos que no están encuadrados en ninguna de las categorías anteriores: Guyana (anglófona; antigua Guyana británica, independiente desde 1966) y Surinam (antigua Guyana Neerlandesa, independiente desde 1975, cuyo idioma oficial es el neerlandés).

El miércoles fue 14/3, que hay quien da en llamar pi porque en notación norteamericana se escribe 3/14. Una jornada en la que es habitual ver publicados artículos sobre sobre los números trascendentes (como este, o estotro). Pero este año la muerte de Stephen Hawking dio pie a que Fundéu difundiera unas apresuradas claves de redacción sobre el científico. En las mismas se repasa desde la ELA que marcó su vida, al Premio Príncipe de Asturias que el eminente cosmólogo recibió en 1989, curiosamente, en la categoría de la Concordia. Esos galardones son así.

Adjuntamos la viñeta que más nos ha gustado entre los muchos obituarios gráficos que se han publicado, la de Santy Gutiérrez.

En el siguiente apunte, los urgentes nos recordaron que el término siévert, con el que se denomina una medida de la radiación absorbida (o sea, energía por unidad de masa), se escribe con tilde. Con la habitual asepsia ortográfica que suelen aplicar en estos casos, no estimaron procedente hacer referencia alguna a su epónimo, el físico sueco Rolf Sievert. Y cabe añadir que la también citada unidad gray se denomina así en honor del inglés Louis Harold Grayun físico que ni siquiera tiene artículo en español en la Wikipedia.

Como colofón semanal, una advertencia de que 'llevar a cabo' se escribe con tres palabras. Un error, ese de 'llevar acabo', que se nos hace muy marginal. De hecho, hemos pedido a Google que nos ayude a buscar los pecadores de los ejemplos de mal uso aportados y tan solo ha encontrado uno de ellos: una noticia de la prensa mexicana ¡fechada en 2009! No es fácil escribir todos los días, bien lo sabemos nosotros, pero conviene intentar evitar caer en la pedagogía de la rareza.

En el Laboratorio del lenguaje del Diario Médico, Fernando A. Navarro solventó en un solo apunte la explicación de los catorce mexicanismo médicos adelantados la semana pasada. Se nos ha hecho particularmente simpático ese correquetealcanza aplicado a la diarrea. Cliquen, cliquen.

El mismo autor recorre en el apunte Juegos de palabras en inglés (I) algunos de los creados en el concurso humorístico «The Style Invitational» del diario The Washington Post. Esta primera entrega se centra en el juego en que se pide a los concursantes que modifiquen, añadan o supriman una letra de una palabra ya existente para dotarla de un nuevo significado. Entre las 16 reseñadas, que en algún caso requieren un muy buen dominio del inglés para su comprensión (ahí podía ayudar un poco más el autor), nos ha gustado la capa de bozone que a tantos rodea hoy en día. Y cruda resulta esa cashtration que te deja financieramente impotente. Algo tenemos escrito en el primer apunte del año de esta serie sobre una versión española del mismo juego.

José Ignacio de Arana se ocupó en el siguiente artículo del poco usado vocablo ‘sansirolé’ que deriva de San Ciruelo. Un ficticio santo que carga con la desdicha lingüística que persigue a la ciruela. Lo ilustra con un puñado de ejemplos, entre los cuales nos parece oportuno ampliar uno de ellos. La referencia al no explícitamente citado Góngora, autor de quien se incluyen dos versos de la  parodia de un romance morisco titulada «Ensíllenme el asno rucio»:

45        «Teresa de mis entrañas,
            no te gazmies ni ajaqueques,
            que no faltarán zarazas
            para los perros que muerden;
            aunque es largo mi negocio,
50        mi vuelta será muy breve,
            el día de san Ciruelo
            o la semana sin viernes.

El siguiente apunte, Valproato y ácido valproico, es la respuesta a la un punto sorprendente consulta sobre si se trata de sustancias distintas que, evidentemente, son. Poca química demuestra haber estudiado el médico que lo pregunta.

Y, ayer mismo, Nuria Monsó dio inicio en Galicia a una serie de artículos dedicados a valorar los requisitos de conocimiento de los idiomas cooficiales exigidos para el ejercicio de la medicina en la sanidad pública. Nos habríamos conformado con una escueta tabla comparativa.

Una bajadilla de pantalones nos ha parecido lo de la Rae con la sustitución de mujeres por personas en la quinta acepción de fácil. Y no tanto por el 'huevo' de esa cada vez menos utilizada calificación, como por el 'fuero' de la función notarial del Diccionario. Cuando encuentren ese adjetivo aplicado, con tal sentido, a una persona-hombre (dícese también persono), nos avisan.

En el marco de la misma feminimarea actual, y pasamos de comentar las gilipolleces publicadas en la web de CC.OO. por dos enfermas, se encuadra la polémica de la que da cuenta Tereixa Constenla en el artículo Manual de instrucciones para leer ‘Lolita’. Hay ciertos libros que, efectivamente, no debe caer en manos de cualquiera.

Buena medida el cambio de la portada, ahora ilustrada por Henn Kim, pero poco podrá hacer frente las actitudes más obtusas. Este libro está demasiado suelyonizado.

Complementamos la documentación gráfica que aporta El País, con la tapa de la primera edición española (Anagrama, 1986) cuyo autor lamentamos desconocer. En el siguiente enlace encontrarán una extensa colección de portadas de ese libro.

En el muy recomendable artículo España ya no es país para pactos, publicado por Francisco Rosell en El Mundo, hemos encontrado dos palabras interesantes. Por un lado, la «emocracia» acuñada por Bertrand Russell en 1933 para advertir sobre lo que estaba ocurriendo entonces en Alemania. Ya se sabe lo que pasó luego. Y por otro, el «asenso común» que utilizó Azaña  cuando aún no había aparecido en el argot político el término consenso. Una buena muestra de lo lampedusiano que resulta ese lenguaje.


poco más de 3 meses separan estos dos tuits
Quienes leyeran el apunte del pasado sábado quizá recuerden la 'doctrina Bengoechea': “Ahora queremos una sociedad más justa, y llegaremos siendo incoherentes e inconsistentes”. Y esta semana tenemos un buen ejemplo llegado desde un muy mediático vacío intelectual.

Para finalizar, queremos plantear que, después de lo visto en el fútbol de esta semana, lo justo sería que la próxima tuneladora que se ponga en servicio en España lleve el nombre de Messi ¡Maadre mía!






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