jueves, 4 de febrero de 2016

Antecedentes y últimas tendencias del shhh


La utilización publicitaria de imágenes con el gesto típicamente utilizado para pedir silencio se remonta a la Primera Guerra Mundial, una época dorada del espionaje en la que la propaganda hacia mucho hincapié en la importancia de la discreción para evitar que informaciones claves pudieran llegar al enemigo.  “El éxito de las operaciones y la vida de tus compañeros depende de tu silencio” concluía un cartel de 1916 ilustrado con una representación de Britannia imponiendo silencio.


En la Segunda Guerra Mundial todos los bandos retomaron la propaganda con ese mensaje en piezas en algunos casos tan señaladas como la realizada en Rusia por los artistas Nina Nikolaevna Vatolina y Nikolai Viktorovich Denisov que incluía un verso de Samuil Marshak que mas o menos viene a decir “Manten tus ojos abiertos/ en estos tiempos / hasta las pardes oyen / parloteo y cotilleo / van de la mano con / la traición”. Lo acompañamos con otro puñado de ejemplos de diversos países.





La prensa también colaboró en la difusión de esos mensajes como vemos en una portada de abril de 1942  de la entonces en Estados Unidos muy popular Collier´s ilustrada por Ronald McLeod.

Ya en tiempo de paz, el gesto quedó básicamente confinado a los hospitales y, como hemos documentado ampliamente, a las revistas, especialmente las dirigidas al público masculino. Como síntesis de las dos tendencias citadas no podían faltar algunas portadas con profesionales sanitarios interpretando el cliché.

La argentina Humor dio una vuelta de tuerca al concepto y aprovechó la onomatopeya del cliché para hablar del Shhhhhida, pero el gesto aun puede subvertirse mas como se encarga de probar el desaparecido L´Hebdo de hara-kiri.

En los últimos años, tiempos en que se han hecho populares lemas como "lo que ocurre en Las Vegas se queda en Las Vegas", el silente dedo parece reconvertido en un símbolo de la infidelidad. No en vano fue utilizado como logosímbolo por la compañía especializada Ashley Madison cuyo logotipo aprovechamos para calificar como brillante, mientras que el gesto permanece en las imágenes de su publicidad que no han dudado en imitar otros sectores afines como los lovehotels.







Nota recapitulativa: el análisis del cliché del shhh consta de cuatro entradas (enlaces a las anteriores: I, II y III)  en las que se recopilan 60 portadas y 8 posters basados en el mismo.

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