sábado, 15 de abril de 2017

La lengua de la 15ª


El neologismo analizado esta semana en el Cervantes Virtual ha sido macho alfa. La denominación que ha dado la etología (con una sola i) a los individuos que ejercen el liderazgo dentro de un grupo. Su uso en inglés se documenta desde 1938 en que fue aplicado a los ratones albinos, mientras que las primeras referencias en castellano aportadas en el artículo son ya del siglo XXI, pero no es difícil encontrarlas bastante anteriores (enlace a una de 1993 en la revista Blanco Negro).

Es interesante la consideración que hace D. Mariano Quirós García sobre la influencia que pudiera haber tenido en la elección de ese sintagma el hecho de Aldous Huxley diera el nombre de alfa a la casta superior de las cinco en que dividió la sociedad de su libro de 1932 "Un mundo feliz".

Pero lo que nos endosan una vez mas los neologistas cervantinos es una desconcertante ilustración, cuando es un caso en que el sentido original del término ofrece vistosas alternativas. Aportamos una opción.

En todo caso, en cuanto a la aplicación a la especie humana nosotros preferimos, con diferencia, la satírica paronimia 'macho alfalfa' que aplica Santiago González a quien algún pelota señaló como 'macho alfa' de Podemos. Pero, como ya hemos señalado en otra ocasión, el primer uso que tenemos documentado de esa expresión es el aplicado en mayo de 2014 al ministro Cañete por Luis Sánchez-Mellado en una columna de El País.

Nos vamos con Alex Grijelmo que dedicó su columna en El País al fenómeno de la revitalización del recurso a los puntos suspensivos asociado a las modernas formas de mensajería instantánea. Interesante cuestión que merece mas análisis desde el punto de vista sociolingüístico.

Fundéu arrancó su serie semanal con unas recomendaciones sobre el uso de mayúsculas y minúsculas en términos relacionados con la Semana Santa. Algún asunto de mas enjundia habría cabido tratar en relación con esta celebración que vive una desconcertante pujanza en tan laica sociedad.

Las crónicas futbolísticas inspiraron el martes un recordatorio de que el sustantivo cenicienta utilizado con el significado de ‘persona o cosa injustamente postergada o menospreciada’ se escribe con ce minúscula y sin necesidad de comillas.

Prosiguieron con una reseña de las diferencias entre intencionalidad, la cualidad que tiene algo de ser deliberado, e intención que es lo que alguien se propone hacer, su propósito.

El jueves estuvo dedicado a recordar que procesionar ya es verbo admitido en el Drae. Y como broche semanal una invitación a no trasladar a la palabra máster la ausencia de tilde del nombre propio en inglés Master 1000 que es la denominación oficial de los ocho torneos de tenis que conceden mil puntos ATP a sus ganadores.

El Laboratorio del Lenguaje del Diario Médico publicó el pasado sábado el artículo "Ferropenia y Ferrari" en que repasa la difusión en numerosos idiomas de los apellidos derivados de la profesión de herrero. El que en italiano es prestigiosa marca automovilística.

Entre los numerosos términos relacionados con el hierro que se citan no falta la ferropenia (pobreza/falta de hierro en el organismo), aunque lo que mas nos ha llamado la atención es la utilización de una desusada acepción del adjetivo marcial (dicho de un medicamento: que contiene hierro) derivado del nombre del dios Marte.

Muy interesante cuestión la que se plantea en el artículo "El sesgo de los medios ante los estudios" en el que se pone de manifiesto la mala comprensión que tiene el método científico entre los profesionales del periodismo. Recomendamos su lectura a quienes valoran la veracidad de la información.

El apunte titulado Amiláceo propugna, tras una sucinta explicación de la justificativa base experimental, la adición de ese nuevo sabor a los cinco tradicionales: dulce, salado, amargo, ácido o agrio y umami. Pues aun nos anuncian que es una lista destinada a seguir creciendo.

El jueves fue la expresión asturgalaica "a esgalla" la que dio título a un apunte en el que se relacionan otras aportaciones lingüísticas de las hablas de noroeste peninsular. Entre las tratadas cabe destacar sarpullido (o salpullido), un derivado del vocablo galaico-portugués “pulga” basado en la similitud de las lesiones cutáneas así denominadas con las provocadas por la picadura del saltarín artrópodo.

De lo visto en prensa nos ha divertido en grado sumo el "cagari" acuñado por un guardia civil retirado para definir a un sanguinario y nada arrepentido etarra. No se pierdan el relato de la bravura de este deslenguado malhechor en cuyo "tratamiento" ha fallado estrepitosamente nuestro sistema jurídico.

Dicen que de sabios es rectificar, aunque de mas sabios sea no necesitar hacerlo. Pero con ser preocupante que un periodista escriba destornillante por desternillante, como hemos visto en La Nueva España, mas alarmante es que la rectificación se haga sin modificar la hora de publicación. Menos mal que tenemos la manía de hacer capturas de las noticias que nos llaman la atención. Esto no es rectificar, esto se llama falsear.







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