jueves, 6 de abril de 2017

CaricaturArte 1: los orígenes de la caricatura de obras de arte


Como ya veíamos en el apunte "Cuando la inspiración procede del arte (V): parodias de la Mona Lisa", y también en el primer CLIPDA dedicado al Laocoonte, la recreación de obras de arte con intención satírica tiene antecedentes tan antiguos como la simiesca recreación del famoso grupo escultórico realizada por Tiziano a mediados del siglo XVI. Una creación inmortalizada en el grabado de Niccolo Boldrini que recordamos a continuación.



La interpretación mas habitual de esta pieza es que se trata de una crítica del empeño de algunas escuelas de pintura en tomar como referente a los clásicos, con los artistas actuando como 'monos de imitación'.

Pero es en la década de 1840 cuando la caricatura de obras de arte se populariza en Francia de la mano de revistas como Le Charivari necesitadas de buscar alternativas a la prohibición de las ilustraciones de contenido político decretada en 1835.

Por ejemplo Ernest Meissonier ya se había basado en alguna ocasión en creaciones de otros artistas para componer alguna de sus ilustraciones. Una muestra bien expresiva es la titulada "Un cauchemar" (Una pesadilla) publicada el 6 de febrero de 1834 en el nº 37 de Le Charivari cuya inequívoca fuente es el "capricho de Goya" conocido como "El sueño de la razón produce monstruos" (ca. 1798). Pero en este caso se trata de una analogía que se utiliza para dar soporte a una alegoría y no de una sátira de la obra recreada. Muy en la línea, por tanto, de lo que ahora es práctica habitual en el humorismo, sobre todo británico, como tenemos visto en diversos apuntes de la serie CLIPDA (Cuando la inspiración procede del arte), mismamente en el del pasado lunes.

 

Otro ejemplo de inspiración ajena es "La Tentation"  que fue publicada en el No. 217 de La Caricature fechado el 1 de enero de 1835. Una creación de Honoré Daumier (1808-1879) que era la gran estrella del arte de la ilustración de la época.

Para la misma se basó en el cuadro de David Teniers el joven titulado "La tentación de San Antonio" que el Louvre había adquirido en 1816 y es uno de los dos de ese pintor belga que comparten título. Es significativo que el monje de porcinos rasgos solo resulta identificable con el simbolizado Talleyrand, quien efectivamente hizo la carrera eclesiástica, a partir del contexto, 
particularmente por el ofrecimiento de la corona.


Pero las que pronto se convertirían en fértil blanco humorístico de las publicaciones de la época fueron las obras expuestas en el "Salón de París" organizado por la Academia de Bellas Artes. De ahí nacieron los llamados "Salons comiques", recopilaciones satíricas de obras de arte cuya primera muestra fue la realizada por el hoy poco recordado cordobés emigrado a Francia Raymond Pelez (1815-1874).

El formato se consolidaría con Charles Albert d'Arnoux (1820-1882) que utilizaba como seudónimo el anagrama de su nombre Bertal o, mas frecuentemente, Bertall. Este recurrió por primera vez al que se convertiría en popular formato en su publicación "Le Salon de 1843". Ya mas adelante, otro gran cultivador del género sería Cham, Charles Amédée de Noé (1818-79).


Resulta destacable que las primeras alusiones satíricas a un Salón realizadas en 1840 por Honoré Daumier se basaron en obras inexistentes.  "La peregrinación de San Roque" atribuída a un tal Pétral Vilernomz fue publicada en La Caricature el 5 de abril de 1840 y la "Ascensión de Jesucristo" de un igualmente ficticio sr. Brrdhkmann lo fue el día 26 de ese mismo mes (adjuntamos una versión coloreada que no es la publicada con el monocromático sistema de litografía utilizado entonces para la impresión). En los nombres inventados hay que ver una crítica a las concepciones neerlandesa y alemana del arte.



Ambas ilustraciones fueron publicadas posteriormente en Le Charivari los días 1 y 7 de abril de 1841. Y es que esa publicación era propiedad, al igual que La Caricature, de Charles Philipon.  Un editor que había adoptado la costumbre de publicar litografías con reproducciones realistas, que no caricaturescas, de algunas de las obras expuestas en el popular Salón.

Pero en 1842 decidió complementar las litografías "serias" publicadas, que eran una selección de las que integraban el album el "Salon de 1842" editado por Challamel (una colección iniciada en 1840), con media docena de láminas de intención humorística. Estas fueron encargadas al ya citado cordobés emigrado a Francia Raymond Pelez (1815–1874) y fueron incluidas en números de Le Charivari publicados en los meses de abril y mayo.



La primera apareció en el del 4 de abril de 1842 y tenía por título "Una tentación. Silueta grandiosa a imitación de las sombras chinescas por el sr. Edouard Bertin". El cuadro satirizado es "La tentación de Cristo (paisaje histórico)" que mostramos a su lado en la litografía publicada por Chalamell (si pasaran por la iglesia de Saint-Bonnet de Bourges, les agradeceríamos que nos consiguieran una foto). La verdad es que la roca era tentadoramente pareidólica (1).


El 14 de abril se publicó "El retratista. Pintaos los unos a los otros (Evangelio según Dubufe) [Édouard Dubufe] en la que se seguía el estilo de pintura de simios que había sido popularizado por Alexandre-Gabriel Decamps. Una buena muestra es su cuadro "Los expertos", una crítica del jurado del Salón que consiguó gran notoriedad en el certamen de 1837 en que fue expuesto.


'Les experts' (1837) de Alexandre-Gabriel Decamps 

El grabado del retratista hacía pareja con otro titulado "El pintor histórico". El pie de este dice: en efecto querido discípulo, se comenzó por hacer grabados a partir de las pinturas, pero hoy en día hacemos las pinturas a partir de los grabados. Es mas cómodo y da exactamente igual (1ª epístola de S. Ingres al sr. Flandrin) [Hippolyte Flandrin, artista de considerable popularidad entonces con una notable producción de pintura histórica y religiosa].


El 7 de mayo fue el turno de "Un trabajo de Hércules" que ya advierte en nota al pie que es una "pantomima arlequinada en un solo cuadro obra del sr. Aligny". Théodore Aligny había presentado un lienzo titulado "Hércules combatiendo la Hidra de Lerna" del que acompañamos una pequeña versión en forma de grabado. Debajo puede verse una comparativa de los muy diferentes trabajos de Hércules representados.


 

Junto a estas líneas puede verse la litografía titulada "Un baño a domicilio. Fantasía acuática del sr. Court" que fue publicada el 11 de mayo. Es una parodia del cuadro de Joseph-Désiré Court titulado "Une baigneuse algerienne" del que no hemos conseguido localizar ninguna imagen.

El 14 de mayo vio la luz la versión del lienzo "Prometeo encadenado sobre una roca" de Paul Jourdy. En la parodia rotulada como "Prometeo transformado en odre" y subtitulada "amplificación del espinazo" se exageraba la desproporción entre el Titán y las nereidas a la par que se dotaba a las ninfas de cabezas de rata, un detalle que se precia mejor al clicar la imagen que es de gran formato.

 


El 21 de mayo se puso fin a la serie humorística con "Las esculturas divertidas" representativas de la 'Fe escasa', la 'flaca Esperanza' y la 'corpulenta Caridad'. Una peculiares virtudes con las que se parodiaban sendas piezas de los escultores Louis-Joseph DaumasJoseph-Stanislas Lescorné y Auguste Ottin.



A continuación puede verse al recreeado en el papel de la fe, el Carlos d’Anjou de Daumas cuyo moldeado en arcilla fue expuesto en 1842 y presentado al Salón del año siguiente ya en su versión en piedra.

La colocación de la Inmaculada de Lescorné en la Catedral de Saint-Mammès de Langres, villa natal de su autor, no permite ver la perspectiva representada en la sátira de una figura que la crítica calificó como audaz aunque un poco masiva. Pero ya hemos visto como al humorista se le hizo flaca.


Del que carecemos de referencias sobre su pardero y, por tanto, de imágenes es del Hércules ('Hercule présentant a Eurysthée les pommes du jardin des Hespérides') de Ottin que inspiró la tercera figura.

Lo que parece claro es que este enfoque caricaturesco debió de tener éxito porque al año siguiente Le Charivari amplió el número de planchas hasta una decena cuya publicación se inició en el número del 19 de marzo con la titulada "Primera impresión del salón de 1843". Pero esa colección ya será objeto de otra entrega de esta serie a la que hoy hemos dado inicio.


Como nota final, vamos a incluir algunas ilustraciones relativas al Salón realizadas por Honoré Daumier. El semanario La Caricature publicó el 17 de abril una lámina titulada 'Les burgeois au Salon' donde escenificaba la confusión de un espectador entre un retrato de un agente de cambio y bolsa y uno de los imponentes bóvidos que gustaba pintar Jacques Raymond Brascassat (que había presentado a ese Salón dos cuadros numerados en el catálogo como 246 y 247).

En el número del 17 de julio se incluía una lámina titulada 'Les illusions d´artistes - Les grand prix' dedicada a los premios que ansiaban los artistas que acompañamos con la publicada en Le Charivari del 2 de mayo 1842. Una plancha en que satirizaba a quienes presumían de tener sus retratos colgados en el Salón.

El extenso pie no visible en la imagen dice: Charmé de se voir exposé, l'original ici présent conduit son épouse au salon, et la place devant son image, pour jouir du jugement de la foule. - Tiens disent les uns, c'est le Commissaire chinois Lin! - Non, disent les autres, vous ne voyez pas que c'est de l'histoire naturelle! - C'est, reprend un Monsieur possesseur du livret, c'est le portrait de Mr. D...., courtier d'assurances - Ah ben avec une boule comme ça, il n'a pas besoin de s'assurer, on ne l'enlevera pas (Madame sa femme sort extremement flattée) (2).








(1) Lo era bastante menos en el  adjunto estudio preparatorio.




(2) 'Encantado de verse expuesto, el original aquí presente lleva a su esposa al Salón y la coloca delante de su imagen a disfrutar de la opinión de la masa. Andá, dicen algunos, es el comisario chino Lin. No, dicen otros, no ve usted que es historia natural. Este, replica un poseedor del catálogo, es el retrato del Sr. D..., corredor de seguros. Ah, con una cabeza como esa no tiene necesidad de asegurarse porque nadie lo robará (su sra. esposa sale extremadamente halagada)'.




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