viernes, 26 de agosto de 2016

Nuestra selección de imágenes de los Juegos de Río


Esta semana se han publicado un buen número de selecciones de las mejores fotos de la Olimpiada de Río. Y nosotros también hemos querido hacer la nuestra acompañada de algunos comentarios que nos han suscitado la elegidas.

Creemos que hay un cierto grado de consenso en que el podio fotográfico, no vamos a distinguir metales, está ocupado por tres escenas llenas de simbolismo. Una es la muy gráfica representación de la interculturalidad vista en el voley playa con motivo de la participación de una pareja egipcia. Suponemos que es a la que darían el oro los promotores de la "Alianza de civilizaciones". Próxima etapa: primera nadadora olímpica con burkini.

Sigue la bonita metáfora del olimpismo 1.0, no estamos muy seguros de por qué versión va ahora la cosa en la realidad, protagonizada por la neozelandesa Nikki Hamblin auxiliando a la derribada estadounidense Abbey D'Agostino en una serie clasificatoria de los 5.000 m. Una historia que recuerda lo realizado por John Landy con Ron Clarke en un campeonato australiano en 1956, aunque aquella parada, mucho más breve, no le impidió ganar la carrera. 

Completamos el fotomedallista trío con la muy descriptiva, simpática,..., pero no especialmente humilde muestra del domino ejercido por Usain Bolt en las pruebas de velocidad.


Por su dinamismo, la más popular de las tomas de ese momento de la de la semifinal de los 100 m creemos que ha sido la captada por del fotógrafo Cameron Spencer, que es la que acaban de ver. Una imagen en la que no procede hablar de sonrisa sino más bien de un algo pantojera mueca dental, mientras que hay otras fotos como la de Sean Kilpatrick que puede verse a continuación en que se adivina en mayor medida un gesto divertido. También ha gozado de gran difusión el titulado por algunos medios publicados en inglés como "bromance" que sostuvo con el canadiense De Grasse en la semifinal del 200. Un rival que en esa ocasión sí que compartió la juerguita.



Uno tan sobrado y otra jugándose unas buenas rozaduras a cambio de una medalla, pero de la llegada que sigue ya hemos hablado extensamente en el reciente apunte "Un no tan nuevo problema de biomecánica".


Volviendo a las metáforas del olimpismo, pero ahora en su sentido de estado, aquel en que las relaciones entre los deportistas están condicionadas por su país de origen, encontramos un explícito cara y cruz en las dos fotos que emparejamos a continuación: el selfie de las gimnastas corenas del norte y del sur que se contrapone con el feo gesto que tuvo el judoka egipcio Islam El Shehaby con su contrincante israelí Or Sasson que finalmente se colgaría el bronce. Hasta podemos estar de acuerdo en que puede ser demasiado paripé jugar a que en Oriente Medio no pasa nada, pero cuando se tienen tan firmes convicciones lo que hay que hacer es quedarse en casa.


Polémico asunto el de las atletas intersexuales y, en particular, las mujeres con niveles de testosterona propios de hombres, el llamado hiperandrogenismo. Esa es la condición de las tres primeras clasificadas en los 800 m, una circunstancia que no llevan nada bien algunas de sus rivales. Aunque en estos casos una sola imagen puede llevar a confusión, no hemos conseguido ver el video para comprobar hasta que punto la británica Lynsey Sharp "pasa" del saludo de la campeona Caster Semenya. Y menudo capricho del azar ese apellido para una hiperandrogénica.



Hay quien resulta pillado y quien, a falta de grandes expectativas deportivas, busca por otros medios una foto que destaque entre la montaña de las disparadas. Máxime cuando se tienen significativos intereses comerciales. Y eso es lo que hicieron las gemelas alemanas Hahner entrando de la mano en la maratón, eso sí, a 20 minutillos de la ganadora (puestos 81 y 82). Pero provocando un considerable cabreo entre las germánicas opiniones de muchos de sus compatriotas que pusieron en duda que hubieran dado lo mejor de sí mismas en la prueba.



Aun quedaron peor clasificadas las dos trillizas estonias que terminaron la prueba, pero también consiguieron considerable eco mediático, mientras que cuesta encontrar fotos de las gemelas coreanas Kim Hye-SongKim Hye-Gyong que acariciaron el diploma olímpico al llegar décima y undécima. Un nuevo refuerzo para la tesis de nuestro reciente apunte "Ofrécese titular de prensa a cuatro columnas. Indispensable estar buen@".


Si a estas se les ocurre el numerito de entrar de la mano, de vuelta a su país, igual las condenan a cadena perpetua o cosa peor, que menudas se las gastan por allí. Como seguramente tampoco se les pasó por la cabeza entrar emparejados a los hermanos Brownlee, estos ya no gemelos, que ocuparon los dos primeros puestos del triatlón. Pero no es la primera vez que dos hermanos comparten los escalones más altos del podio. Un caso con un punto de mayor dramatismo es el de los italianos Aldo y Nedo Nadi que en la Olimpiada de Amberes de 1920 se disputaron sable en mano el oro y la plata de esa especialidad de esgrima.


No sigan los más sensibles porque vamos con dos aparatosas lesiones que dieron la vuelta al mundo. Especialmente la fractura del gimnasta francés Samir Ait Said, mientras que la dislocación del haltera armenio Andranik Karapetyan recuerda bastante la sufrida en los Juegos de Beijing 2008 por el húngaro Janos Baranyai.

Esta foto de Janos Baranyai es de Beijing 2008
Y si de extremidades se trata, una bien llamativa es la de la polaca Natalia Partyka, pero en este caso obedece a una malformación congénita que no le impide competir al máximo nivel en el tenis de mesa. Ello la convierte, junto a la australiana Melissa Tapper que practica el mismo deporte, en una de las dos únicas participantes que también competirá en los Juegos Paralímpicos.



Caída de Vincenzo Nibali y Sergio Henao a 15 km
 de meta cuando marchaban escapados junto
 a Rafał Majka que conseguiría el bronce 
Volviendo a los accidentes, los que pudieron tener peores consecuencias tuvieron lugar en el ciclismo en ruta. Pero como no hay buenas imágenes de los mismos tuvieron menor eco en esta sociedad de la imagen. Y ello a pesar de que tanto en la prueba femenina, ya vista otro día, como en la masculina, dejaron fuera de carrera a corredores que acariciaban la medalla. 

En ese mismo deporte, la pista también dejó algunas imágenes impactantes. El asunto Cavendish ya lo hemos documentado con detalle en la entrada titulada "Público antideportivo y algunos otros bochornos olímpicos", así que hoy acompañamos una foto de como hubo quien tuvo que subirse literalmente por las paredes para evitar acabar malamente, como le pasó a la australiana Melissa Hoskins en la foto de más abajo. Pero, todo sea dicho, esta se cayó ella solita cuando corría en equipo.



Con los inevitables incidentes de competición que no pueden faltar entre tanta prueba, hubo alguna protesta airada. La más sorprendente y, sin duda vistosa, creemos que ha sido la de los entrenadores del luchador de Mongolia Ganzorig Mandakhnaran que mostraron su desacuerdo con la decisión de los jueces desnudándose. Esto también es interculturalidad. Y con no estar bien, mejor así que episodios como la brutal agresión al árbitro del cubano Angel Valodia Matos ocurrida en Beijing 2008.


Advertencia para lectores entre líneas: esta imagen es de Beijing 2008
En todo caso, estas gentes de la lucha tiene su aquel, porque de la grecorromana traemos una de las imágenes más desconcertantes que hemos encontrado.

 
La protesta del etíope Feyisa Lilesa, plata en la maratón, no fue contra los jueces sino contra las autoridades de su país. Todavía está por ver qué consecuencias tiene porque, aunque el atleta se ha quedado refugiado de momento en Brasil, no hay se debe olvidar que su familia permanece en su país de origen.


Un recuerdo para los dos nuevos deportes incluídos en el programa. Lo del golf no puede considerarse sino un fracaso, con la mayor parte de las grandes figuras dando la espantada entre presuntos temores al zika y una nada presunta cultura de "nosotros estamos en esto por la pasta". Buen zasca para los burócratas del COI. Así que lo más reseñable, fotográficamente hablando, quizá se el osado jugueteo con un yacaré del medalla de plata Henrik Stenson.

También nos es desconocido el motivo de la elección de la poco practicada modalidad a siete para recuperar el rugby para el olimpismo, pero hasta tuvo participación española. Y esperamos que a estas alturas el australiano Tom Cusack ya haya posado a nuestro compatriota Ignacio Martín.


Tenemos que ir abreviando porque como hubo muchas, pero muchas cámaras, hay un montón de buenas fotos. Tan solo Associated Press desplazó 61 fotógrafos. 



Pero antes de concluir vamos a dejar constancia de que hubo parejas que se consolidaron y otras que pasaron a mirar hacia el futuro por separado. Como la de saltadoras brasileñas rota por una cuestión relacionada con los 450.000 condones repartidos.



Tampoco faltaron los selfies, aunque unos más oportunos que otros (1).


Y, como no, hubo muchas celebraciones, incluso con alguna salida a hombros que en el caso del 49er brasileño fue con barco incluído. Sin embargo, en otras ocasiones no era fácil diferenciar alegrías y penas. Sobre esto último hay un divertido juego adivinatorio en el suplemento Verne de El País. Las dos primeras que siguen celebraban oros, aunque de muy distinta manera, mientras que entre las de abajo solo una había conseguido esa medalla.




Ya para terminar, cómo olvidar el nunca muy explicado asunto de la piscina que se tornó verde y a todo un primer ministro, el japonés Shinzo Abe, haciendo su aparición en la ceremonia de clausura disfrazado de Super Mario. ¿Se imaginan esto en versión española?






(1) Una imagen que ayuda a comprender mejor el empeño en el selfie de Usain Bolt.





No hay comentarios:

Publicar un comentario