sábado, 27 de agosto de 2016

Palabras de la 34ª


Empezamos nuestro comentario semanal con la palabra machirulos que da título a una colaboración publicada en el diario El Mundo. Un texto en el que Laura Sampedro repasa algunos de los mas cantosos mensajes machistas producidos durante la olimpiada. Y eso que se le ha pasado lo del comentarista de la NBC Chris Marlowe que se refirió a la esposa de la significada gay Larissa França, una jugadora de voley playa brasileña, como su "marido".


Pero la palma posiblemente se la lleve el Chicago Tribune con su tuit «La mujer de un jugador de los [Chicago] Bears gana una medalla ...». Aunque en esto también la ha cagado Lochte con su "Katie Ledecky debe sus éxitos a que nada como un hombre". ¡Vaya racha, chaval!

Metidos en lo nuestro de hoy, que son las palabras, comentar que no hemos encontrado información sobre cuando y como nació ese machirulo tan característico del feminismo. Entendemos que es contracción de macho y chulo influida por la fonética de pirulo. Estamos abiertos a cualquier aportación.

También nos ha llamado la atención un palabro del artículo del diario deportivo As dedicado a ciertas alternativas rurales al deporte oficial. Entre ellas el Brutathlon que próximamente alcanzará su cuarta edición en el pueblo de Los Molinos de la Sierra de Guadarrama. Una prueba combinada que incluye lanzamientos de bombona de butano, tocona y bovedilla, así como arrastre de traviesa y volteamiento de rueda de tractor. Como sacado de un programa de Jesús Mota.


Es curioso constatar que la revista Fluide Glacial inspiró su portada de este olímpico agosto en unas muy francesas versiones de la práctica atlética que, sin duda, son bastatente menos brutales que las propuestas hispanas.

Nos vamos al repaso de lo visto en nuestras webs de cabecera con los microcréditos que han sido el neologismo elegido esta semana por el Centro Virtual Cervantes. Interesante concepto nacido en Bangladesh en los años sesenta de la mano de Muhammad Yunnus y el Banco Grameen. Pero también ambiguo porque no está tan clara la frontera con los créditos convencionales de pequeño importe, si bien un requisito de los micro es la no exigencia de aportar garantías materiales (collaterals). Estamos, pues, ante una prestigiosa palabra que no pocos estarían encantados de apropiarse.

En la primera entrega de nuestra serie “Atribuciones nacionales por antonomasia” dedicada a las naciones epónimas decíamos que bungalow es uno de los campeones del disfraz. Y es que no es fácil vincularlo con el significado de bengalí que tiene en idioma hindú. Pues esta semana Fundéu dedicó su primer apunte a recomendar su españolización como bungaló. Tienen que concedernos que pierde mucho exotismo. Se nos hace que ni de lejos vende lo mismo un anuncio que diga "se alquila bungaló" que otro que ponga lo mismo escrito a la inglesa.

Suponemos que habrán sido las noticias sobre la muerte del ex jugador de la Real Sociedad Dalian Atkinson las que han justificado dedicar una entrada a la correcta escritura del arma conocida por su marca Taser. Y llamativo que entre tanta ortografía no en encuentren una esquinita para explicar el curioso origen de esa palabra. Pero ya nos ocupamos nosotros de apuntar que es un acrónimo de "Thomas A. Swift's Electric Rifle" tomado del título del libro orientado al público juvenil "Tom Swift and His Electric Rifle". Este fue publicado en 1911 dentro la larga y exitosa serie protagonizada por el niño-inventor creado por Edward Stratemeyer. Una colección continuada por un colectivo de anónimos escritores que firmaban como Victor Appleton.

El miércoles se aplicaron a proponer juez y árbitro como alternativas al anglicismo umpire. Un término bastante arraigado en lenguaje de béisbol y, por ello, mas popular en Hispanoamérica que en España.

Al día siguiente nos recomendaron decir Corea del Norte y del Sur en vez de Norcorea y Sudcorea, para concluir la semana con unas claves de redacción sobre internet con las que aportaron su granito de arena a la conmemoración del 25º aniversario de la primera página web.

En el "Laboratorio del lenguaje" del Diario Médico esta semana nos enseñaron a distinguir el éxtasis de la siempre grave en 9ª acepción, pero rara vez en 2ª, estasis. Ahora bien, para jugosa, la nueva entrega de vocablos poco usados del suplemento Verne que lleva por título “22 sugerentes y sabias palabras con la S”.

Entendemos que por razones de espacio no puedan extenderse sobre cada una de ellas, pero lo cierto es que se deja a los lectores ayunos de informaciones tan interesantes como la etimología de esa zahiriente denominación de los malos cirujanos que es sacapotras. Y es que, a veces, bastaría con insertar algún oportuno enlace, como es en este caso el que conduce al excelente artículo “De sacapotras real a cirujano… y a la portada de Panace@” de Cristina Máquez Arroyo. Ahí descubrirán que esa potra es una hernia y también como el asunto enlaza con el cuadro “La extracción de la piedra de la locura” del Bosco que forma parte de la espléndida exposición sobre ese artista que puede verse en el Museo del Prado hasta el 11 de setiembre. Añadiremos que estas cuestiones también nos traen a la memoria que algebrista no solo es quien sabe álgebra.

Sí que explican, en cambio, los del suplemento de El País el origen de serendipia, una palabra acuñada para el idioma inglés en 1754 por Horace Walpole a partir del antiguo nombre persa de la actual Sri Lanka. Y ello porque un protagonista del cuento tradicional "Los tres príncipes de Serendip" muestra esa capacidad de realizar hallazgos valiosos de manera accidental o casual. Es notable que ese relato llegó al público inglés a partir de la traducción del libro italiano "Peregrinaggio di tre giovani figluoli del re di Serendippo" publicado en Venecia en 1557. Y asímismo cabe reseñar que esa carácter casual es el que marca la principal diferencia con la también citada solercia, la industria, habilidad y astucia para hacer o tratar algo.

La forma coloquial sepancuantos utilizada para designar un castigo nos recuerda el efecto ejemplificador que tradicionalmente se busca en los escarmientos. Como los que tomaron ese nombre del “sepan cuantos” con que generalmente principiaban los edictos o amonestaciones.

Y si de castigos se trata, también anda por ahí sorrabar, besar a un animal debajo del rabo, una pena infamante que antiguamente se imponía a los ladrones de perros. En sentido figurado ha pasado a significar rogar con sumisión. Un vocablo, por tanto, perfectamente vigente.

Tampoco está de mas recordar a los lectores cada vez mas ayunos de latines que una sinecura, el empleo o cargo retribuido que ocasiona poco o ningún trabajo, nada que tiene que ver lingüísticamente con ”vivir como un cura” por mas que estén claramente emparentados conceptualmente. El sintagma latino del que procede símplemente significa 'sin preocupación'.

Y una palabra que está pidiendo mayor uso es sinarquía, el 'poder conjunto' o 'magistratura colectiva' que comenzó aplicándose al gobierno constituido por varios príncipes, cada uno de los cuales administra una parte del Estado. Cámbiese lo de príncipes por el moderno uso que se da en los partidos a las baronías, y ya lo tienen adaptado a la política actual.

Posteriormente el citado término pasó a ser aplicado a la influencia, generalmente decisiva, de un grupo de empresas comerciales o de personas poderosas en los asuntos políticos y económicos de un país. Y este sí que sigue plenamente vigente sin tocar ni una coma.

Ya para concluir, reseñar que la palabra ilustrada en el artículo, y esta vez muy didácticamente, fue sicalipsis. Pero esta se merece una entrada para ella solita que esperamos publicar mañana.





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