jueves, 29 de agosto de 2019

El revistero de agosto 2019 (3ª parte)


Al igual que ya ocurriera en julio, ha sido la revista brasileña Piauí la primera en que este mes hemos encontrado una portada inspirada en una famosa obra de arte. Pero tenemos que reconocer que no le hemos encontrado la gracia a la hamburguesera parodia del cuadro de Hans Holbein el Joven conocido como Los embajadores, cuyo título oficial es Jean de Dinteville y Georges de Selve (1533). En todo caso, esa recreación nos da pie a enlazar un vídeo que muestra el punto de vista que es necesario adoptar para resolver la anamorfosis que oculta un memento mori (¿será por comer carne?) en esa extraña forma habitualmente conocida como hueso de sepia.

  
 
Proseguimos con la edición de Time Out de Oporto que anunciaba un agosto escaldante por medio de un orgasmo visto con la caracaterística plástica del cómic que Roy Lichtenstein convirtió en su seña de identidad.

En el CLIPDA CCLXXXV: Humor al arte de la semana 31/2019 señalábamos el juego que este año está dando al humor gráfico el cuadro de Dalí oficialmente titulado 'La persistencia de la memoria', habitualmente conocido como "Los relojes blandos". Y eso que allí omitíamos la recreación de Morten Morland en The Spectator del 16 de marzo. Pues hace pocos días lo hemos encontrado recreado en la revista Money Week para reflejar el que esa publicación califica como surrealista mundo de los tipos de interés negativos. Coincidimos con esa apreciación.


En relación con el séptimo arte, cabe destacar la recreación con Boris Johnson como protagonista del famoso símbolo de los Cazafantasmas que ha realizado The Economist en su edición para el Reino Unido. En el resto de mercados han optado por un más soso lobo con piel de cordero.

También cabe anotar la nueva parodia del cartel de la película Tiburón realizada por El Jueves, que en agosto del año pasado ya había hecho lo propio con Pablo Casado como protagonista. Ya se ve que no se matan ideando creatividades.


El Churro Ilustrado, una publicación que lucha por sobrevivir en su segundo intento de asentarse en el decaído sector editorial del humor español, propuso en su veraniego número un mutante toro de Osborne. Cualquer día tendremos que ponernos a recopilar el juego humorístico que ha dado ese icono publicitario.

El mes pasado la alemana Der Spiegel presentaba a Boris Jonhson con el inequívoco aspecto de la famosa "mascota" de la revista MAD. Y poco después la mexicana El Chamuco hizo lo propio con el presidente Andrés Manuel López Obradror, habitualmente referido en aquellas hermanas tierras por sus iniciales AMLO. Tenemos la impresión que este año en que pondrá fin a su trayectoria la satírica publicación norteamericana, todavía tendremos ocasión de adendar algunas veces más el artículo Neumanizaciones. A ver si se va animando el humor español.



Ni dos semanas habían pasado desde la publicación del apunte Parodias del escudo del Reino Unido y algunas pugnas león-unicornio, cuando The Spectator presentó la portada realizada por Morten Morland con los duques de Sussex como heráldicos soportes del escudo del Reino Unido. Adviértase la sustitución de los cuarteles originales con referencias a cuestiones tales como la afición de la pareja al avión privado o la polémica bañera de 5.000 libras que instalaron en la reciente reforma de su hogar cuyo importe ascendió a 2,5 millones. La acompañamos con un número de la revista The New European de julio que habíamos pasado por alto, en el que también se juega con esos símbolos.


Muy inusual es encontrar españoles en las portadas de la recién citada The Spectator. Y este mes, aunque no sea precisamente para recibir elogios, lo ha conseguido Santiago Abascal. Pero, a todo esto, Salvini se ha quedado sin bota.

Joanna Krupa se apunta desde la polaca Wprost al famoso cliché creado por Annie Leibovitz cuando fotografió el desnudo embarazo de Demi Moore para la portada de agosto de 1991 de Vanity Fair. Un productivo meme que se analiza en el apunte Enseñando embarazo, cuya última interpretación confrontamos con la variante de Tina Kunakey fotografiada por Victor Santiago para el número de mayo-junio de la revista Photo. Una tapa ya reseñada, junto con algunas fotos del reportaje interior, en Revistas de abril (5ª parte). Ya se ve que este año el despelote premamá se lleva en blanco y negro.



Interesante la duda que hoy plantea hoy el suplemento Papel del diario El Mundo con una oportuna ilustración de Ulises Culebro: ¿sería posible estrenar ahora una película como ‘La vida de Brian’ de los Monty Python? El mismo dibujante también aportó una evocadora gráfica al cuadernillo que del pasado domingo que celebraba el 40º aniversario de la colección de literatura erótica La Sonrisa Vertical.


Muy diferente evocación del sexo la que veíamos en la mexicana Chilango, denominación que reciben los residentes en la capital de ese país, que no son pocos. Una creatividad que se contrapone a la de similar inspiración, pero muy diferente significado, utilizada en el primer número del mes de la prestigiosa Nature. Debajo la doble tapa de Pieter van Eenoge que ha utilizado la alemana Zeit Magazin para presentar sus contenidos sobre el narcisismo.


Completamos el recorrido con la colección mensual de portadas del semanario The New Yorker, cuyo repaso comenzamos en El revistero de julio (3ª y última parte parte). Un apunte publicado justo después de la presentación del doble número de la primera quincena de agosto, cuya tapa ilustró Olimpia Zagnoli. La siguiente portada, que tuvo carácter de obituario gráfico, dio pie al apunte Toni Morrison y Kara Walker, mientras que la tercera de agosto presentó una portada titulada “Sea Changes”. Esta es la primera que ilustra Edward Steed, un dibujante que ya venía publicando algunas viñetas en la revista neoyorquina.



Ya de septiembre, anticipamos la tapa fechada el día 2. Una creación de Kadir Nelson, titulada “Heat Wave”, en cuya presentación, que incluye un boceto, el autor explica que se inspiró en la foto “Woman and Dog in Window, Harlem, New York” (1943) del fotógrafo Gordon Parks. Segundo polo que aporta ese significado cronista gráfico de la cultura afroamericana al apunte El oteador de clichés en las portadas (43): helados en The New Yorker.

Hemos emparejado esa última tapa neoyorquina con una propuesta, rechazada por la sra. Mouly, que hemos conocido por medio de un tuitero lamento de Peter de Sève. Nos da que vamos a tardar en ver una nueva portada de ese magnífico ilustrador nacido en Queens.







miércoles, 28 de agosto de 2019

Sobre el edificio Metrópolis (I)


La extensión alcanzada por el CLIPDA del pasado lunes nos disuadió de extendernos más sobre el edificio Metrópolis. Pero la extensa colección de fotos que tenemos recopilada sobre su historia, unida a la colateral presencia en la misma del arquitecto asturiano, nacido en Cuba, Manuel de Busto, en uno de cuyos edificios ovetenses hay por esta redacción quien ha pasado bastantes horas, nos anima a dedicarle un apunte específico.

Vamos a comenzar por aproximarnos al emplazamiento del emblemático edificio, partiendo para ello desde la plaza de La Cibeles (conocida como plaza de Madrid hasta 1900 y de Castelar hasta 1939), cuando la diosa todavía estaba instalada un lateral que no abandonaría hasta 1895. La primera fotografía que sigue, obra de Charles Clifford, está fechada en 1857, mientras que la posterior, que presentamos seguida de una ampliación parcial de la misma, es de Jean Laurent. Diversas dataciones hemos encontrado para esta, mayoritariamente en la década de 1860, pero la presencia de un tranvía de mulas de un solo piso indica que tiene que ser posterior a la incorporación de esos carruajes en 1876.


El estrecho edificio que ocupa el chaflán, la que fue conocida como la "Casa del atáud", es la que resultaría derribada, junto con otras fincas adyacentes, para crear el solar de 820 metros cuadrados en el que se erigiría la nueva sede de La Unión y el Fénix Español. Añadimos una imagen de 1905 (1), el año en que la compañía de seguros adquirió la esquina, en la que puede verse con mayor detalle el edificio preexistente. Debajo, una vista de la calle de Alcalá hacia 1906, ya poco antes del derribo, puesto que el 4 de junio de 1907 comenzó a construirse el nuevo edificio. Obsérvese el carruaje que desciende por la izquierda, una norma de circulación que no se cambiaría hasta 1926. 


La Unión y el Fénix convocó en mayo de 1905 un concurso para elegir el diseño del emblemático edificio. Y es llamativo que, tras el fallo, la revista Nuevo mundo incluyera en su número del 12 de octubre una escueta reseña de la que presentaba como la primera casa de la Gran Vía, aunque su dirección es Alcalá, que invitaba a pensar que el proyecto ganador hubiera sido el de Manuel del Busto. Eso cuando la propuesta del arquitecto asturiano tan solo había obtenido un accésit (el dibujo ya había sido publicado en La Ilustración española y americana del 22/9/1905 con un pie que no hacía mención al concurso). Acompañamos otra imagen de mayor calidad del neogótico diseño coronado por unos esbeltos pedestales en los que reposaban las Aves Fénix que eran el símbolo de la propiedad.


El tercer premio, dotado con 3.000 pesetas, fue para la propuesta de Julio Martínez-Zapata, el autor del puente de María Cristina en San Sebastián (1903) en colaboración con el ingeniero José Eugenio Ribera. Un arquitecto que posteriormente edificaría varios edificios en la Gran Vía (nos. 16, 21 y 46). Llamativa, en todo caso, la perspectiva que invita a pensar en un edificio destinado a ocupar un esquinazo en ángulo casi recto.
 

También contamos con algunas imágenes de la propuesta del arquitecto francés L.M.C. Arnaud, un proyecto del que carecemos de cualquier detalle adicional. Pero es curioso que en el alzado frontal ocurre todo lo contrario que en el anterior y muestra un edificio que parece no abrirse en absoluto hacia el fondo.


Sorprendentemente, no se concedió segundo premio, mientras que el primero, dotado con 8.000 pesetas, recayó en la propuesta presentada por el parisino Jules  Février junto con su hijo Raymond. Un arquitecto, el padre, cura realización más notable era hasta entonces el Hôtel Gaillard (1882) de París.

Sin embargo, de acuerdo con el condicionado del concurso, la ejecución del proyecto se encomendó al español Luis Esteve Fernández-Caballero, que lo llevó a cabo con notable fidelidad al diseño original. La diferencia más llamativa fue el avance hacia la fachada de la cubierta amansardada, que también se elevó un poco más de lo incialmente previsto, con lo que se ganó volumetría pero se restó gracilidad al tejado.



La comparación del alzado lateral del proyecto con una imagen fotográfica, permite apreciar, adicionalmente,  como el director de la obra alteró la disposición de la secuencia de ventanales del que fue uno de los primeros edificios residenciales de España en que se utilizó el hormigón armado.


Y aquí lo dejamos por hoy, con el declarado propósito de continuar el próximo martes. 






(1) Esa foto fue una de las incluídas en el reportaje sobre La Gran Vía publicado en La Ilustración española y americana del 22/2/1913. Apoya la datación la presencia de un anuncio del Quijote del Centenario, editado en 1905 por R. L. Cabrera. Añadimos un detalle del parcelario de 1880 incluido en ese número de la revista junto con una perspectiva del Madrid de 1650 realizada por Pedro Teixeira.




martes, 27 de agosto de 2019

Vaquero Palacios nos traslada a una retocada Asturias de principios del siglo pasado


Después de que un cartel promocional de Santander realizado por Baldrich para la serie producida en 1929 por el Patronato Nacional de Turismo inspirara un apunte dediacado a la capital cántabra, no podemos dejar de publicar otro sobre los dos dedicados a su natal Asturias por Joaquín Vaquero Palacios

Comenzamos con el que escenificó en el puerto de Pajares, con una representación de la dual posibilidad de atrevesarlo por carretera o ferrocarril. La muy diferente pendiente entre amabos trazados, que permanecen durante casi toda la subuida bastante apartados, se traduce en que solo hay un punto en el que resulta posible esa escena: el P.K. 85, que está a dos kilómetros de la coronación del puerto. Mostramos su aspecto actual con ayuda de Street View

Y no podemos sino hacerles saber que ni existe ni ha existido el túnel representado al fondo por el artista. Una licencia probablemente inspirada en otros pasos similares que cabe encontrar, todavía hoy, en las carreteras asturianas.

 

Tampoco ha estado emplazado nunca en ese P.K. 85 ninguno de los dos "picutos" que balizan el puerto, hoy en día emparejados cerca de la coronación, pero antiguamente dispuestos considerablemente separados, tal y como atestiguan fotos como la adjunta.
Así que en esa individualidad es fiel la representación de Vaquero, aunque desplazara algo más de un kilómetro la pétrea baliza. Pero resuta curioso constatar que utilizó como modelo las que pueden encontrase en el puerto de Guadarrama que, como muestra la imagen que traemos desde el blog Historias matritenses, tienen una configuración algo diferente, con la base de los conos ligeramente retranqueadas respecto a la cara superior del fuste cilíndrico.


Pasamos a ver la visión de Vaquero Palacios de la llegada al santuario de Covadonga donde, nuevamente, le echó cierta imaginación.  Y es que nunca hubo carretera que discurriera en ese punto por la margen izquierda, a la derecha en el cartel, del río ahora llamado Reinazo y antiguamente conocido como Deva (sin ninguna relación con el fronterizo con Cantabria que ahora ostenta la exclusiva sobre ese nombre). Pero parece claro que el artista quería evocar el famoso puente, no digan romano, de Cangas de Onís. Y para ello necesitaba cruzar el cauce cerca de la basílica, y no en el Repelao, que es donde la carretera siempre ha cambiado de margen. Una ficción que aprovechó para escarpar la peña que sustenta la basílica consagrada en 1901. Quede claro, por tanto, que ni hay ni hubo tal puente en Covadonga

Con todo, sí que hay algunos pequeños puentes, hasta siete situados en otros puntos anteriores del recorrido desde Soto de Cangas por una ruta de la que ya dejó escritas algunas notas Jovellanos.
Y uno más al pie del propio santuario, de muy modesto porte, y sito, además, al otro lado de la peña representada en el cartel. El más significativo de todos ellos es el de La Riera, localidad situada a cuatro kilómetros de Covadonga, que es el que muestra la adjunta imagen. En la misma puede comprobarse que el arco es de medio punto y no peraltado como el de Vaquero, que optó por un arco de geometría similar a los que flaqean el vano central en la construcción medieval de Cangas de Onís


Una foto de Modesto Montoto tomada hacia 1915 desde el Repelao (asturianización de una denominación cuyo original especifica el adjunto mapa de 1870: Campo de Repelayo, donde fue proclamado Don Pelayo), permite comprobar que esa es la enfilación en la que Vaquero colocó su algo sobreelevado punto de vista.



Adjuntamos el detalle de los "contornos de Covadonga" incluidos en el mapa de Asturias de 1870 realizado por el Coronel de Ingenieros Francisco Coello, donde pueden verse los antiguos viales de acceso al santuario, que todavía no contaba con basílica, y los detalles toponímicos que acabamos de referir.


El citado mapa incluye algunas curiosas notas estadísticas e históricas escritas por Pascual Madoz, entre las cuales no nos resistimos a transcribir, ya para finalizar, la descripción de los habitantes de esa tierra, que es la nuestra:

Los asturianos son sobrios, robustos y sufridos, aman el trabajo pero no desplegan (sic) en el mucha actividad y energía; no desisten fácilmente de sus proyectos; su lealtad y honradez son proverbiales: el país que los vio nacer es para ellos un objeto de predilección y se complacen con los gloriosos recuerdos de su mayores. Están dotados de talento e imaginación; conciben con prontitud y profundidad, y tienen disposición para las ciencias abstractas, como también aptitud y destrexa para las artes mecánicas.[1]

 



[1] La descripción incluida en Carácter y costumbres de los asturianos, escrito entre 1845 y 1850, no coincide exactamente, y tiene la peculiaridad de estar redactada en singular:

El asturiano es robusto y sufrido, firme en sus propósitos y amigo del trabajo, si bien lo emprende no con mucha actividad y energía. Vive sobriamente, y su honradez y lealtad se han hecho proverbiales: ama con entusiasmo su país y se complace con los gloriosos recuerdos de sus antepasados. Tiene talento e imaginación y naturalmente pensador, manifiesta grandes disposiciones para las ciencias abstractas, aptitud y destreza para las artes mecánicas, facilidad en concebir y profundidad en sus conceptos.