sábado, 31 de octubre de 2020

La lengua en la semana 44/2020


Como tantas veces, iniciamos el recorrido de esta semana en el Centro Virtual Cervantes. Un portal lingüístico y cultural cuya sección el Martes Neológico trató sobre ciberbullying. Voz inglesa derivada del verbo to bully (‘usar la fuerza o la influencia para intimidar a alguien, especialmente para obligarlo a hacer algo’) que Marian Jesús Rubio Díaz no olvida señalar que Fundéu recomienda sustituir por ciberacoso. Pero ella concluye que la velocidad con la que avanzan las TIC permite augurar que ciberbullying será una voz necesaria que no hará sino facilitar la creación de otras voces del mismo ámbito con objeto de hacer frente a la infinita casuística de situaciones que salen a la luz cada día. Abiertos quedamos a futuras casuísticas, pero desde cierta perplejidad ante el enfoque de algunos de los colaboradores de ese instituto encargado de velar por nuestra lengua, seguiremos utilizando ciberacoso.

Otras voces conexas mencionadas en el artículo son cibergrooming (acoso con intenciones sexuales al que se encuentra sometido un menor de edad por parte de un adulto), luring (cebo o maniobra que emplean los pedófilos para atraer a los menores hacia encuentros fuera de la red) o, entre las que hacen referencia a los causantes del delito, ciberdelincuente y cibercriminal.

En la sección Rinconte de esa misma web nos ha llamado particularmente la atención Tras la pista de los alfóncigos. Un artículo en el que Delfina Vázquez rastrea el uso de la denominación que recibieron los pistachos hasta que se impuso la voz de origen italiano. Término, el original castellano, que procede del árabe hispánico alfústaq, derivado del árabe clásico fustuq, cuyo étimo es pistákē (πιστάκη), el nombre griego del árbol que los produce. Y no deja de ser curioso que el nombre dado al fruto en la antigua Grecia, pistákion (πιστάκιον), sea del que deriva la voz italiana pistacchio que, según el DLE, nos habría llegado a través del francés pistache. Qué bonito es reunir hermanos separados en la tierna infancia.

También queremos mencionar el artículo Páginas teatrales (38). La electricidad, a escena (I) en el que Alba Gómez García explora el origen de la electrificación de los teatros: Una modernización que, como tantas otras, fue impulsada por algunas pavorosas tragedias, en este caso en forma de incendios.

Un granito de arena aportamos a lo tratado al hacer llegar al Cervantes, vía Twitteruna ilustración del primer gran incendio que se cita en el artículo: el del Ringtheater de Viena, acaecido en 1881, que se cobró la vida de casi quinientas personas. 

Pasamos a Fundéu. Constitución, mayúsculas y minúsculas tituló la lingüística fundación su primera recomendación de la semana en un artículo suscitado por el resultado del referéndum celebrado en Chile en el que los ciudadanos de ese país decidieron iniciar el proceso para dotarse de una nueva ley fundamental que sutituya a la promulgada por Pinochet.

En el siguiente apunte propusieron postureo ético como alternativa a virtue signalling, expresión inglesa con la que se alude a la actitud de las personas que muestran, particularmente en las redes sociales, un ostentoso compromiso social público con alguna causa, pero después no hacen nada más para cambiar aquello que denuncian. Nos ha sorprendido no encontrar en ese texto palabras tan conexas como son hipocresía, gazmoñería o fariseismo.

Los urgentes dieron por válidas el miércoles las expresiones hartazgo pandémico y fatiga pandémica para aludir a la desmotivación de la población en el cumplimiento de las medidas de protección ante la covid-19. Al día siguiente denunciaron el uso abusivo del verbo paralizar y recordaron alternativas como parar, detener, retener o interrumpir.

Y ayer completaron su semanal serie con unas claves de redacción sobre Halloween en las que nos ha resultado chocante la explicación dada sobre la expresión pedir calaverita utilizada en México para conseguir dulces.

Y es que la cesta que portan los niños mexicanos para guardar las golosinas no suele tener forma de calavera. Cuestión distinta son los maquillajes. Lo habitual es que se utilizen calabazas o chilacayotes (cidras) ahuecados que, lamentablemente, casi siempre son ahora de plástico. Las que sí tienen forma de calavera son algunas de las típicas ofrendas dulces que, además de pan, frutas, bebidas,..., allí se realizan a los muertos en los altares que es costumbre dedicar a los seres queridos en los hogares. Y esas son las que, en el legendario origen de la tradición, habría pedido un niño sin recursos para poder comprárselas a sus difuntos.

Considerable revuelo ha causado la presencia de «elle», el 'pronombre de uso no generalizado creado para aludir a quienes puedan no sentirse identificados con ninguno los dos géneros tradicionalmente existentes', en el Observatorio de Palabras recién inaugurado por la Real Academia Española. Una plataforma en la que se recogen nuevos términos y expresiones usados por los hablantes que no están en el diccionario sobre la que pueden leer más en la reseña de Abc. Nuestra apuesta es que no llegará al diccionario, por tan sencilla razón como es lo improbable de que ese pronombre supere su marginalidad lingüística actual. 

Pero esta semana ha destacado, sobre todo, por las nuevas nuevas cumbres alcanzadas por el lenguaje eufemístico. Ya sabrán: "Podemos ir acuñando una nueva expresión ... que nada tiene que ver con el toque de queda. Es una restricción de movilidad nocturna. Nada tiene que ver con el toque de queda" (Pedro Sánchez Pérez-Castejón; vídeo con la lección de lengua completa). 

Ironizó Rafa Latorre con algún otro presidenciales sintagmas al señalar que término más contempórano no dejaba de ser un eufemismo de eufemismo. Y Pedro Sánchez no sería un presidente, sino un gestor de libertades y movilidades.

Álex Grijelmo también aborda la cuestión en Toque de normalidadUn artículo que 'arranca' ;-) preguntándose  cuánto daño habrá hecho a nuestra salud colectiva la locución “nueva normalidad”, para ocuparse posteriormente del rechazo ahora mostrado por Sánchez al lenguaje de resonancias militares que tanto parecía complacerle hace unos meses. Nuestro subrayado más grueso ha sido para 'se paga cara la edulcoración que nos hace bajar la guardia'.

Una vez llegados al terreno del humor gráfico con una viñeta de mayo de Iñaki y Frenchi, proseguimos con Tomás Serrano a quien vimos ocuparse en El Español de las citadas edulcoraciones por medio de la herramienta de excepcionalidad con restricciones a la ciudadanía incluida en su reseña de la subasta en que se ha convertido esa gestión de la pandemia convertida en un perverso juego de la queda.


Curiosa coincidencia ha sido que al otro lado del Atlántico Bernardo Erlich también se ocupara del lenguaje eufemístico en su sección del diario bonaerense Clarín. Hay que ver lo encantadísimos que andan, también por aquí, no pocos bachilleres Celaá con ese descubrimiento del cambio de paradigma.

Nada no ha gustado la banalización del terrorismo, queremos pensar que nos sea deliberada, realizada por el lendakari al calificar como tal lo que no dejan de ser altercados callejeros que no llegan ni a la considerablemente organizada kale borroka. Una suerte de contraeufemismo sobre el que no podemos extendernos porque, como dicen por aquí, hoy tenemos más yerba que tená.

Volvemos al humor con la reacción de José Manuel Esteban en La Razón al me meto en la cama con quien me da la gana que replicó una sobreactuada Irene Montero a la senadora del PP Adelaida Pedrosa. Una parlamentaria que no la había interrogado sobre semejantes detalles de su vida conyugal, pero sí sobre su posición sore los machismos del potencial azotador hasta sangrar, a más de protector de jóvenes que tampoco lo son tanto, que tiene por pareja. 

Y ayer, como ya sabrán, fue la propia ministra de Igualdad la que exhibió machismo hasta acabar recibiendo un zasca 'curro al que volver + no cambio de barrio' por parte de Teresa Rodríguez que es claro candidato a los premios anuales de la especialidad que resulta ineludible organizar ¡Menuda jornada de deseguimientos lleva hoy la ministra! 


José María Nieto aportó desde Abc una nueva tipología para esa curva de recuperación que tantas especulaciones provoca sobre la inclinación de su asta diagonal ascendente. Debajo, el paronímico "taco de queda" del gallego humor de Davila en Faro de Vigo

Peridis convierte hoy en ave al ministro Illa en una nueva muestra de su afición a dibujar el "mareo de la perdiz". Se nos hace oportuno recordar que en su viñeta del 13 de agosto de 2019 era Pablo Iglesias el sometido a ese teriomorfismo. Pero hay bastantes otras viñetas del dibujante del diario El País con referencias a esa expresión (otra más), aunque en numerosas ocasiones sin contar con la gráfica presencia de esas aves (unos ejemplo recientes: 14/8/2020 y 9/7/2020). Tendremos que dedicar un monográfico a esa expresión que también tenemos recogida en este blog en un dibujo de JM Nieto publicado en Abc del 23/11/2018, pero aún contamos con más ejemplos no mostrados en esta bitácora. 

Pasamos a ver una muy malagueña viñeta de Pachi Idígoras  que adapta a los malos tiempos hosteleros que corren el famoso mural del Café Central que ejerce de guía gráfica para superar la complejidad de consumir café en la capital andaluza (más detalles en Las 10 formas de pedir un café en Málaga). La acompañamos con una versión más fiel al original publicada en febrero La Bombonera, que es una revista gratuita dirigida a la afición malaguista.


La portada de Guillermo para el último número de El Batracio  aporta la primera viñeta en que recordamos haber visto dibujado el popular "¡Sujétame el cubata!" Y la de Iñaki y Fenchi para la edición capitalina de esa publicación con sede en Motril nos sirve para emplazar a nuestros esforzados lectores a que vuelvan esta tarde para ver el apunte sobre el humor literario de la semana que, dada la extensión alcanzada, hemos decidido segrar a una entrada independiente. 

 




P.S.- Hemos reparado en que habíamos olvidado incluir un magnífico ejemplo, bien que en inglés, de la importancia del correcto uso de las preposiciones. Una viñeta de Peter Kuper.


Y aprovechamos para añadir una versión de cuento de la lechera publicada por Antón en El Correo del día 29.





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