jueves, 30 de marzo de 2017

Logotipos ciclistas


El Confidencial publicaba hace unos días un artículo sobre Ciclos Otero, un fabricante artesanal de bicicletas establecido en Madrid en 1927 cuyo fundador, Enrique Otero, falleció el pasado mes de febrero. Pero en lo que vamos a fijarnos en este apunte es en que esa firma creó una de las poquísimas marcas que es capaz de componer con su nombre las formas de su producto. Y ello sin recurrir al uso de artificiosos complementos, tan solo letras y todas bien reconocibles.

Compárese, por ejemplo, con los añadidos que necesitaba el logotipo antiguamente utilizado por el fabricante de aviación Cessna, otro de los muy escasos que muestran el producto fabricado (en este caso utilizamos la palabra logotipo en sentido estricto: la representación del nombre, excluidos los símbolos gráficos asociados).

La singular propiedad de la marca Otero nos ha invitado a recopilar otras en las que se recrean las formas de la bicicleta. Y empezamos el recorrido constatando como la guipuzcoana Orbea hizo algún intento, pero ya se ve como les sobraban algunas letras.


El juego también ha tenido versión china en la marca que podríamos traducir como 'para siempre' o, quizá mejor, 'eterna'. Tenemos pendiente acercarnos hasta el bazar de la esquina para recabar la opinión de sus orientales propietarios sobre la legibilidad de esa adaptación con curvados remates de la pareja de caracteres 永久 que data de 1957.

 

El logotipo de esta ciclista tipología actualmente mas famoso es, sin duda, el creado en 2002 por Joel Guenoun para el Tour de Francia. Una competición que lo utilizó por primera vez en la centenaria edición de 2003. Pero ya se ve como hubo que añadir un sol para dar forma a la rueda delantera. Un astro que no podía faltar en la "Vuelta a Andalucía - Ruta del Sol" que en 2014 adoptó un logotipo claramente inspirado en el francés pero de muy inferior legibilidad.

Bastante conseguida nos parece, en cambio, la bicicleta del antiguo monograma de la marca Eddy Merckx. Pero ello no impidió que fuera sustituido en 2011 por la solitaria inicial del apellido del ganador de cinco Tours al que apodaron 'el caníbal' por su hambre de victorias.




Un cartel interesante a los efectos de este apunte es el que fue utilizado por la Vuelta a España en 2003. Una época en que cobró auge utilizar como identificador de nuestro país la eñe, así que esa letra fue convertida en un aceptable ciclista. Añadimos un enlace a una espléndida colección de carteles de la ronda española.

Greg Lemond fue el primer norteamericano en ganar el Tour, algo que conseguiría en tres ocasiones entre 1986 y 1990. Entre las marcas que hicieron uso de su nombre estaba una de aparatos y accesorios de fitness que dio a la G inicial del nombre del campeón la forma de un ciclista colocado “a bloque” sobre su bicicleta, aunque sin presencia de esta. Así que de alguna manera es complementaria con la de Chris Boardman, un afamado contrarrelojista que batió varias veces el récord de la hora. En su logotipo se evocan con las iniciales las formas de su ‘herramienta’, pero si alguien prefiere ver unos ojos también está en su derecho.



Junto a estas líneas puede comprobarse como otro corredor que ha optado por las redondeadas formas de las ruedas de la bicicleta para crear su monograma es Chris Froome. Misma redondeada opción adoptada por la Unión Europea de Ciclismo para el símbolo asociado al logotipo con que ha sustituido su antiguo monograma representativo de una poco agraciada bicicleta. Mas conseguida se nos hace, en cambio, la de la Comisión Nacional de Cicloturismo (CNC), mientras que la Federación Ecuatoriana de Ciclismo (FEC) resolvió la cuestión escenificando el esfuerzo conjunto de dos deportistas.



Lo que parece claro es que a las organizaciones relacionadas con el ciclismo les encanta conformar bicicletas, o al menos partes de ellas, con sus siglas. Finalizamos con unos variopintos ejemplos que resaltan aun mas lo serendípico del caso Otero (nota: TUS BIC es el servicio municipal de préstamo de bicicletas de Santander).






P.S.- Boston es otra caso de nombre formalmente afín a la bicicleta. Y bien han sabido aprovecharlo las autoridades locales para crear unos soportes de los que un amable lector nos ha enviado una muestra.






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