martes, 22 de agosto de 2017

Las cifras del turismo asturiano


Leíamos el pasado fin de semana en el diario El Comercio la valoración de la marcha de la temporada turística que hacía Fernando Corral, el vicepresidente de Otea que es la patronal que aglutina a la hotelería y la hostelería asturiana desde que en 2015 se fusionaran las tres principales organizaciones empresariales del sector.

Y lo primero que nos llamó la atención es el tono lastimeramente pesimista de sus palabras: Está por ver si este 2017 se igualan o mejoran las cifras. Hasta junio, el número de turistas se había incrementado un 9% y el de reservas vendidas un 10% con respecto al primer semestre del año anterior. Tiene su punto dudar sobre la mejora de las cifras anuales con ese magnífico primer semestre. Piensen en cuantos sectores económicos pueden decir que están viviendo esos crecimientos.

Pero más sorprendente se nos hace aun que parta de la premisa de que el sector no es rentable en Asturias. Ello por medio del quejoso titular 'Los hoteles de Asturias necesitarían alojar a dos millones de turistas al año para ser rentables'. Y parece que, de momento, solo acogen 1,7. Ya nos gustaría que apoyara un poco mas esa poco creíble afirmación, porque pocos empresarios mantienen abierto un negocio por amor al arte. Y que no simplificara tanto con la mágica ocupación del 60% que maneja como umbral de rentabilidad.

Bien está no liarse con cifras en un artículo dirigido al público en general, pero, como bien dice, aunque luego no lo aplica, la rentabilidad es función tanto de la ocupación como del precio. Y resulta que el RevPAR (Revenue Per Available Room, ingreso por habitación disponible), que es el indicador de rendimiento más significativos de la industria hotelera, viene registrando en los últimos años una evolución francamente favorable como puntualmente informa Sadei. El dato del pasado mes de junio, último disponible, todavía aporta un +8,0% adicional al excelente comportamiento de ese indice que muestra el adjunto gráfico. Luego es difícil justificar tales manifestaciones de interesado pesimismo, nos da que al servicio de esa cultura tan nuestra de la subvención. ¡Deme algo, zeñorito, que eztá la coza muu mal! (esperemos que esas zetas no nos cuesten un consulado)

Con lo que no podemos sino estar de acuerdo es con la afirmación de que el sector necesita desestacionalizar la demanda, y ello por más que el clima asturiano no ayude mucho. Pero la comparación de la curva de ocupación con la nacional pone de manifiesto una clara desventaja en esto.



Y eso que es notable como se ha producido una adaptación de la oferta, porque la mejora de la curva de ocupación del gráfico anterior contrasta con el retroceso en la desestacionalización de las vistas que pone de manifiesto el que sigue. 



Algo no se está haciendo bien en la promoción del Turismo de Asturias: en 1997, mira que nos hemos ido lejos, el crítico tercer trimestre acumulaba el 44% de las pernoctaciones hoteleras anuales, mientras que el pasado año esa cifra fue algo más de dos puntos superior, el 46,3%. Eso cuando, como contrapartida, sacamos menos partido a la primavera.

Cambiando de tema, y ya para terminar, a ver si otro día tenemos tiempo de analizar el escaso impacto estadístico que de momento tiene el boom de Airbnb. Diríase que a ciertas significativas modalidades  de la nueva economía les gusta la vida sumergida, luego tenemos un grave problema adicional para pagar el costoso estado del bienestar.




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