

Pero lo que realmente nos ha impulsado a escribir este apunte es una noticia que leíamos ayer en La Voz de Galicia: El hotel tanatorio de Valdoviño: 14 años atendiendo a turistas y a difuntos. La verdad es que, Santa Compaña de por medio, siempre nos ha parecido que los gallegos tienen una diferencial forma de afrontar las cuestiones relacionadas con la muerte, pero este caso tiene un punto especial. Eran dos necesidades insatisfechas en esa población, han explicado con inapelable pragmatismo sus propietarios.
También han declarado que el 99 % de los clientes no hace ningún comentario sobre el hecho de que ambos negocios estén juntos, aunque no tienen empacho en reconocer que "a veces, se dan situaciones de turistas que entran con las maletas en el tanatorio; se dan cuenta y salen". Pues igual deberían mejorar la señalización, porque observamos que el menos turístico de los dos negocios no está muy anunciado.
Les rogamos tengan la bondad de pasar esta información a sus amigos con aspiraciones de monologuista, que todos tenemos alguno. Seguro que le sacan provecho al asunto. Y si conocen alguna combinación de negocios interesante, no duden en ayudarnos a recrecer este, de momento, quizá demasiado breve artículo.

Pero a quien se le ocurre, esto va también para el Pep, andar jugando con simbolismos amarillos con las múltiples advertencias que tienen hechas las gentes del teatro sobre los peligros de esa práctica.
¿No es, acaso, el fútbol, puro teatro?
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