Proseguimos el recorrido por los aviones que han encontrado una segunda actividad anclados a tierra (enlace al apunte inicial y al primero y segundo de los artículos complementarios).
No hemos encontrado información precisa sobre cuando comenzó a funcionar el restaurante instalado en un 707 del Aeropuerto Mehrabad de Teherán, que es el que atiende los vuelos nacionales de la capital iraní. Pero como bien ponen de manifiesto las adjuntas imágenes, es una instalación que ha vivido dos épocas y creemos que su explotación debió cesar hacia el año 2007 (más fotos).

Al año siguiente un Boeing 737 fue convertido en restaurante en la ciudad etíope de Burayu situada a unos 15 km al oeste de la capital Adis Abeba. Leemos que una de las especialidades de la casa es el vino de miel.



Ese mismo año otro ejemplar de ese modelo ruso, en este caso de la más moderna variante M, un aparato que voló para la compañía Interflug de la DDR, abrió sus puertas en el distrito de Marienbrunn de Leipzig. En este caso lo más llamativo es la amplia terraza que se extiende por toda la superficie de su ala de estribor. En el siguiente enlace encontrarán una amplia colección de fotos del proceso de instalación.

Los dos últimos citados nos traen a la memoria el caso de otro ejemplar de ese mismo modelo ruso que desde comienzos de siglo está instalado en un polígono industrial de la localidad austriaca de Heidenreichstein, aunque desconocemos si mantiene actividad como restaurante.
Sí que lo hace como como cantina de la empresa de reciclado de metales Stolwerk Metaal B.V., ubicada en la ciudad de Breda, el último fuselaje de un Fokker 100 ensamblado por la quebrada compañía aeronaútica neerlandesa. Un aparato que nos sirve de punto final a esta antepenúltima entrega de la serie. Y es que el asunto de los aviones reconvertidos ha resultado ser bastante más extenso de los que inicialmente habíamos imaginado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario