sábado, 30 de mayo de 2020

La lengua en la semana 22/2020 (con 21 viñetas)


Muy recomendable lectura nos parece Seis ideas filosóficas para reflexionar sobre la pandemia. Un artículo publicado en el suplemento Verne de El País, que es de lo poco que ha dejado ese diario con libre acceso.

Dos conceptos, entre los tratados, se nos hacen particularmente interesantes. En primer lugar el postureo moral, que es como acertadamente traduce Antonio Gaitán el “moral grandstanding” acuñado por Justin Tosi y Brandon Warmke en 2016. Un pariente con ínfulas de la gazmoñería.

Y tambien no parece destacable el allanamiento epistémico de policiacas reminiscencias. Este es el que ejerce un experto en una materia cuando rebasa abiertamente su campo de saberes para tratar un tema sobre el que carece de suficientes conocimientos. Un término, explica Jaime Rubio Hancock, acuñado también en 2016 por el filósofo estadounidense Nathan Ballantyne.

Este último es, desgraciadamente, el pan nuestro de cada día, sobre todo en la televisión. Especialmente peligroso cuando los campos de conocimiento son fácilmente confundibles por los legos. No olviden que, a título de ejemplo, la opinión de un virólogo sobre custiones epidemiológicas viene a ser la que pueda darle un mecánico de coches sobre la mortalidad en las carreteras. Súmese la imprudencia, y resultan trágicas desinformaciones como esta.

Reservado a sucriptores ha pasado a ser el acceso a La punta de la lengua de Álex Grijelmo. Irreprochable política, pero habría que pensar en cómo atender a los usuarios que tan solo tienen interés en una mínima parte de los contenidos de múltiples fuentes. ¿Pago por byte? 

La letra ‘p’ es inocente es el título del artículo subido anoche por el periodista. Una crítica de ese fruto de la ignorancia que es “monomarentales”, un palabro ya tratado en este blog no hace mucho, con viñeta incluida, en La lengua en la semana 18/2020. Algo de claudicación ante la inepcia vemos en su propuesta de enfatizar el hecho de que el 82% de las familias monoparentales estén formadas por mujeres con sus hijos por medio de la artificiosa duplicación “familia solomaternal” o “familia solopaternal”. El significao de esa “inocente p” no debería ser mucho más difícil de asumir por los hablantes que otras contraintuiciones lingüísticas como que hay jirafas macho.

Pasamos al Martes Neológico, donde Rosa Martín Gascueña se ocupó del galicismo carrusel. Aparte de su significado de atracción de feria recogido en el DLE, sinónimo de tiovivo y de calesita en Argentina, la autora también trata su uso en emisiones como Carrusel deportivo, la aplicación a la reiteración de eventos o, en el caso de México, al fraude electoral que se realiza al votar en varias urnas con credenciales falsas (y ocultar la marca de tinta allí utilizada precisamente para combatir esa práctica, añadimos). Pero el uso al que presta mayor atención es la modalidad de fraude cometido con el iva mediante la interposición de empresas que se aprovechan de la exención fiscal de las operaciones intracomunitarias para apropiarse de las cuotas repercutidas, luego no ingresadas en la Hacienda Pública.

Friki, mejor que friky o freaky, es la escritura que el lunes Fundéu recomendó dar a esa denominación aplicada a personas o cosas extrañas o extravagantes. Y también a quienes practican de forma desmesurada y obsesiva una afición.

El martes se ocuparon de la correcta escritura de los nombres de los videojuegos. Al día siguiente apuntaron los términos suprarreciclaje e infrarreciclaje como  alternativas a los anglicismos upcycling y downcycling, para referirse al reciclaje del que se obtienen productos de mayor o menor valor que los originales. En la Wikipedia encontrarán más explicaciones sobre la un tanto contraintuitiva segunda variante. Pero se nos hace algo espuria la aplicación al objet trouvé que tanto aplicación ha tenido en el arte.

Los urgentes recordaron el jueves que al igual que, no al igual de ni al igual a, es la locución adecuada que resulta equivalente a ‘de igual manera que’. Y ayer les vimos un tanto puristas al desaconsejar la coloquial sustitución de gimnasio por gym. Quizá convenga dejar algunos poco perniciosos respiraderos al lenguaje más afectado.

Comenzamos el recorrido por el lenguaje del humor con el alótropo del dióxido de cabono que Gallego y Rey ven emitir en la motorizadas manifestaciones de Vox. Postigo musicalizó las variantes pedestres con un fachachá. Echamos en falta en su dibujo algún de esos icónicos palos de golf que nos hubiera permitido ampliar la colección albergada en La semana en viñetas 20/2020.


En La semana en viñetas 19/2020 vimos al canario J. Morgan elevar hidroalcohólico a la categoría de insulto. Y hace unos días el gallego Davila decidió dar un giro constructivo al problema con la creación de los primeros grupos de hidroalcohólicos anónimos. Buena iniciativa.


El Trampantojo de Max en El País de hoy propone una notable colección de insultos, pero todos bastante clásicos. Falta "nueva normalidad". Cosas como covidiosohidroxicloropollasmamamascarillasconfinadito de mrevientadistanciamientos, ... 

Esta faceta de la desescalada, tan españolaza como Torra, en palabras del gran Alejandro Fernández, bien merecería un concurso.


Mucho espacio ha ocupado esta semana el ministro Grande Marlaska en las secciones de humor gráfico. Mañana lo veremos con detalle, pero hoy toca anticipar que Álvaro le vio como "El Enmarlaskado", mientras que Javi Salado acuñó "Mar Laska" para denominar la que reputamos nueva categoría máxima de la escala Douglas. Completa este interiorministril bloque la paráfrasis "coger el toro por los tricornios" formulada por Postigo.



Volvemos con J. Morgan que esta semana acuñó "carnet de manipulador de argumentos". Pero lo peor es que no solo los tienen los colaboradores de medios abiertamente fakes. Y en el fértil terreno de la famacología humorística procede protocolizar la rencorinquina aportada por Esteban.

El equívoco es un recurso que sustenta gandes piezas de humor y esta semana Oroz estuvo hábil en su aplicación al metonímico uso de una expresión religiosa. Menudo síndrome de abstinencia del moderno Opium des Volkes.


Alberto Calvo reformuló un famoso dicho para adaptarlo al inextricable baile de cifras a que nos tienen sometidos las autoridaes sanitarias. Un día se comunican 50 muertes y al siguiente se corrige, como si nada, que esa cifra en realidad corresponde a toda una semana. 

No faltaron ayer algunos juegos con el bastante propicio para ludolingüismos nombre de  la marca Nissan que, por cierto, es un acrónimo de "Nippon Sangyo", que significa "industria japonesa". Así que lo que quieren nacionalizar Errejón y otros es la industria japonesa. Ángel Expósito lo sintetizaba ayer con preocupante ironía diciendo que "La Economía está en una operación a corazón abierto y el cirujano está en segundo de Derecho". Vean las calamburescas propuestas de Álvaro, Santy Gutiérrez y Argote

  

Liniers (Ricardo Siri) aportó el neológico "splashmagedón", pero más interesante nos parece comentar la curiosa solución traductoria que en su momento, allá por octubre de 2018, dio a la tira que el pasado lunes recordó en su Twitter para celebrar el cumpleaños de Bob Dylan. Y es que la versión en español de la sutil refrencia a la famosa canción del músico estadounidense (The answer ...is blowin' in the wind) comportó una radical reorientación conceptual para reconvertirse en una referencia al pintor surrealista René Magritte, con la "respuesta" transformada en sombrero. ¡Tela!



Vamos con un toque de humor francés. Y es que en La lengua en la semana 16/2020 añadíamos, ya después de publicado el apunte,  una viñeta del dibujante francés Faro (Christophe Faraut) que incluía el caído en el olvido instrumento con el que los leprosos antiguamente debían advertir su presencia: las tablillas de San Lázaro. Y hace unos días era Plantu quien aportaba otra variante de instrumento avisador, la más conocida carraca. 


Concluimos con un recordatorio de que el abundante humor de literaria inspiración que hemos visto esta semana es objeto de un entero apunte publicado ayer, que complementamos con la irónica Caperucita de Tom Gauld adaptada al lenguaje del momento que hoy publica The Guardian.






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