martes, 3 de julio de 2018

El síndrome de Martín Romaña


El Roto en El País (2/7/18)
Nos adentramos en la época del año en que son auténticas multitudes las que se desplazan con turística intención a muy variopintos lugares. Algunos de esos viajeros afrontarán destinos, como prototípicamente es Florencia, en los que resulta mayor el riesgo de sufrir el llamado síndrome de Stendhal. Una molesta condición psicosomática que se deriva de la exposición a una elevada concentración de bellos estímulos que el epónimo escritor francés experimentó en 1817 en su visita a la basílica de la Santa Cruz. Luego lo plasmó en su libro "Nápoles y Florencia: Un viaje de Milán a Reggio" en los siguientes términos: "Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme".

Pero conviene dejar claro que es un trastorno que no ha sido reconocido en la extensa clasificación de la American Psychiatric Association, ni en la Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud.

En su libro "Locos por la India", el psiquiatra francés Régis Airault documentó el que denominó síndrome de la India, una suerte de ataque de espiritualidad que acaba por desbordar el equilibrio emocional. Pero este dista de ser lo que fue en el boom de esas experiencias durante los años inmediatamente posteriores al viaje espiritual de los Beatles de 1968. Así que ha pasado a ser aplicado también al shock que se produce al comprobar que casi nada es como se esperaba en un entorno no pocas veces bastante descuidado.

Otra variante es el síndrome de Jerusalén, una psicosis que sufren algunos visitantes de los santos lugares que experimentan un proceso de identificación con personajes de la historia sagrada. Caben muy diversos grados.

En 1986, mientras trabajaba en Francia, el psiquiatra japonés Hiroaki Ota describió el que dio en llamar síndrome de París. Un sentimiento de incomodidad y rechazo, mezclado con decepción, al que son particularmente propensos sus compatriotas cuyos habitualmente apretados planes de viaje son bien conocidos.

Hacemos ahora un aparente cambio de asunto, para comentar que el pasado fin de semana leíamos el artículo Toda gran ciudad contiene un gran libro. Justo Navarro lo comienza recordando la exclamación del protagonista de "La vida exagerada de Martín Romaña", la novela del peruano Alfredo Bryce Echenique, cuando corre a visitar Notre Dame nada más llegar a París: “¡Era mucho más bonita en Lima!”.
"Admirando" la Gioconda en el Louvre

Y esa muy expresiva exclamación nos lleva a plantear lo deseable de un cambio de la injusta asociación de la decepción con la eterna París. Porque ejemplos, como el de la adjunta imagen, muestran como, en general, el problema no radica en la ciudad en sí. Por ello proponemos pasar a denominar los trastornos asociados al mecánico "pensé que iba a estar mejor" con el nombre del novelesco personaje de Brycesíndrome de Martín Romaña.


Sansón (Rafa Vega) en El Norte de Castilla (2/7/18)
Sería una forma de no demonizar destinos concretos, porque también cabría llamarlo, por ejemplo, 'síndrome de la sirenita'. Y es que esa figura del puerto de Copenhague encabeza casi toda las clasificaciones de monumentos más decepcionantes. Un caso en el que, más allá de su ubicación un tanto a desmano, no cabe achacar el desencanto a las incomodidades de su contemplación.

Con todo, ¿a que aquellos de ustedes que han visitado la capital danesa, han ido a verla?

Zorro (François Boucq?) en Charlie Hebdo
En definitiva, ¡quien no ha tenido algún desengaño turístico! Pero lo que raya la estolidez es dedicarse a recopilar los comentarios sobre famosos monumentos realizados por algunos de los seres más tarados que infectan la red. Como hacía el domingo El País en el artículo “La Sagrada Familia es una empanada mental” y otros monumentos españoles con malas críticas en TripAdvisor. Quien te ha visto y quien te ve, querido diario madrileño. Con la de cosas de interés que cabe publicar para sano provecho de turistas y viajeros.

Finalizamos con un modesto quite en forma de enlaces a la colección de apuntes sobre "rituales turísticos" publicada en este blog en 2014. Igual alguno de ellos les viene bien para el disfrute de sus vacaciones.

Rituales turísticos I: besos

Rituales turísticos II: algunas prohibiciones y muchos candados

Rituales turísticos III: sobeteos

Rituales turísticos IV: más sobeteos (hoy los obscenos)

Rituales Turísticos V: lanzamiento de monedas

Rituales turísticos VI: sintoísmo

Rituales turísticos VII: budismo  






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