miércoles, 25 de julio de 2018

Pornopatriotismo


El viernes hará un año que publicábamos El oteador de clichés en las portadas (10): moda de baño con barras y estrellas. La veraniega tapa del primer número de aquel mes de julio del semanario The New Yorker, nos llevaba a mostrar una extensa serie de portadas en las que se lucen abanderadas prendas de baño, mayoritariamente diseñadas con la enseña de los Estados Unidos.

Entre las mismas incluíamos la de Hustler de julio de 1976 que, 18 años más tarde, fue escogida por la banda estadounidense The Black Crowes como carátula de su tercer álbum de estudio, el lanzado a finales de 1994 con el título de Amorica. Una elección que provocó que algunas importantes cadenas de distribución, como Walmart y Kmart, se negaran a venderlo, por lo que tuvieron que crear una carpeta alternativa en la que tan solo se mostraba el abanderado textil sobre un fondo negro.

En aquel apunte incluíamos otras tres portadas de esa cabecera porno del grupo Flynt, las de agosto del 79, julio 2006 y julio 2007. Por otra parte, la del especial de verano que cierra el apunte de ayer, nos invitaba a completar la cuestión documentando la afición que tiene esa publicación lanzada en julio de 1974 a utilizar enteras banderas de Estados Unidos como pudoroso auxiliar de sus chicas de portada.   

    

Un primer ejemplo es el 'posado Estatua de la Libertad' de julio de 1980, que presentamos acompañado del húmedo tapado de julio de 1984. Debajo la tapa de julio de 2002, siempre del mes de la fiesta nacional, seguida de la versión gallardete con la que en 2005 se hacía un ajustado apaño Jessica Jaymes.

 
 

La de 2016 nos ha recordado bastante la protagonizada por Pamela Anderson para el número de enero de 1998 de la revista George, un proyecto impulsado por John F. Kennedy, Jr. que tuvo una corta vida entre 1995 y 2001. Debajo la muy polémica versión con hiyab del año pasado, emparejada con la de este 2018. 

 

Al margen de las envolturas, los números de julio de esa reevista han hecho otros muy diversos usos de la bandera, como muestran los siguientes ejemplos.

 
 

En otras publicaciones el sector, como Penthouse, también puede encontrase algún uso de la bandera, pero ya mucho más esporádico. Y en el caso de la mucho menos explícita Playboy, en la edición americana tan solo tenemos registrada una portada de esa tipología en julio de 1976, coincidiendo con el bicentenario de los Estados Unidos (cuando Hustler se marcaba la que acabó en Amorica). Y no deja de ser curioso que el planchado se lo acabaran encomendado a la versión lituana (abril 2010). No sería raro que esos servicios acaben por ser gravados con alguno de los aranceles del America First

 
 

Finalizamos con unos ejemplos de las primeras aplicaciones de la bandera como instrumento al servicio del pudor de las que tenemos noticia, que son las realizadas por La Vie Parisienne. La primera en febrero de 1918, con la bandera estadounidense, en una ilustración del gran Georges Léonnec. Y en agosto de 1928 con la francesa de la mano del no menos grande Chéri Hérouard. En este caso una Marianne, la representación de la vecina República, que rogaba a sus acreedores británico y norteamericano respetasen, al menos, esa improvisada vestimenta. Pero esto ya es otra cosa, pongamos que calipatriotismo.

 




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