martes, 7 de mayo de 2019

El 'Día de la madre' en The New Yorker


Este año la revista The New Yorker ha vuelto a dedicar una portada al Día de la Madre, que en Estados Unidos, y en otros muchos países, tiene lugar el próximo domingo. Una celebración que esa publicación ha aprovechado para incorporar una nueva artista a su nómina de portadistas: la ilustradora y diseñadora de textiles italiana, de ascendencia nigeriana (y residente en Berlín), Diana Ejaita.

Emparejamos la ilustración “Iya Ni Wura” (La madre es oro), que toma su título de una canción de cuna yoruba, con un boceto incluido en la habitual presentación a cargo de la sra. Moulyla directora de arte de la revista. Un artículo en el que se incluyen otras tres antiguas portadas dedicadas a la materna celebración. Pero como se nos hace muy escasa muestra de un tema tan tratado en la longeva publicación neoyorquina, vamos a ocuparnos de dar una panorámica más amplia.

 

[Nota: keke, o keke napep, es el nombre que se da en Nigeria al tuc tuc, el vehículo de tres ruedas que el DLE denomina motocarro; ‘keke’ significa bicicleta en yoruba y NAPEP es el acrónimo de National Poverty Eradication Programme]

El año pasado, The New Yorker no dedicó portada a la celebración, mientras que en 2017 conjugó la proximidad de la jornada con la temática del número dedicado a la innovación, por medio de un tapete representativo de una 'placa madre' de ordenador (motherboard). Una ilustración de Roz Chast que contó con una evolutiva versión animada que asimismo adjuntamos.


En 2015 no hubo una portada expresamente dedicada al 'Día de la madre', pero la de Carter Goodrich titulada “Early Start”, publicada a finales de mayo, es un claro posdatado homenaje.

En 2014, un año en el que ya dedicamos un apunte a las portadas sobre las madres, la encargada de homenajearlas nuevamente fue Roz Chast, que lo hizo por medio de una historieta sobre una jornada al cuidado de los juegos en el parque.

El año anterior fue Chris Ware quien focalizó su homenaje en una homosexual pareja, que vistió con un ambiguamente sexista código de colores. Diríase que una compensación de la irreal escena que había representado en 2012, en que una madre apuntaba perplejidad ante un parque copado por responsables papás al cuidado de sus hijos. 

Más pesimista visión de la crianza infantil había presentado en 2011 Bruce McCall, un declarado no creyente en la celebración, que dispuso a los niños en una situación que evocaba la estabulación. 

  

Como complemento al bloque anterior, nos parece interesante añadir una un punto tópica propuesta realizada en 2012 por Tim Foley. Una pieza que se muestra en el libro recopilatorio de portadas desechadas titulado "The Blown Covers" (Françoise Mouly, 2012). Misma fuente en que se revela el rechazo por parte de su esposa del polémico multiembarazo propuesto en 1996 por Art Spiegelman.

 

Proseguimos este, en 3ª acepción, retrógrado recorrido, con la inquietante evocación de la maternidad a la carta realizada en 2008 por Barry Blitt. Una ilustración que hemos emparejado con la cargadísima madre imaginada por Carter Goodrich en 2006.

Debajo, una clónica madonna (virgen con el niño) de Anita Kunz fechada en 2005, que es una clara alusión a la deliberada  monomarentalidad. A su lado una aterrada madre pata es homenajeada por un voluntarioso hijito en una pieza de Gary Baseman del año 2002. Ahí hay congéneres involucrados, apuntamos recordando el famoso contraste con estar implicado. 

    

En 2001, Anita Kunz utilizó una creatividad que daba continuación a la aplicada el año anterior por William Joyce con motivo del “Día del padre”, que en Estados Unidos se celebra el tercer domingo de junio.

Y llegamos al siglo XX, cuyo último año es el 2000, no 1999, con una ilustración en la que Carter Goodrich contrapuso una muy fecunda madre con una ejecutiva representativa de la renuncia a la maternidad en aras de la carrera profesional. Completa el siguiente bloque “Here’s to You, Mom” (1999) en que Harry Bliss presentó una familia monoparental, aunque a diferencia de la 2005, pocos se platearían entonces que no fuera sobrevenida.

 


El especial esfuerzo de la madre que trabaja fuera de casa, que trabajadoras son casi todas, fue el motivo elegido por Art Spiegelman en 1998. Una tapa que presentamos seguida por la peculiar reflexión sobre el efecto del paso de los años representada por Ian Falconer en 1997.

Una muy famosa madre, cual es la del pintor James McNeill Whistler, fue la escogida por Edward Sorel en 1996, recreada en ansiosa espera de una filial llamada. Pero no era la primera vez que La madre de Whistler era utilizada en una portada del 'Día de la madre', porque en 1990 R. O. Blechman ya había optado por recrear ese cuadro en una filialmente obsequiada versión.

 
 

Una visión en cuatro épocas de una madre y una hija proveyendo una comida representó el propio Edward Sorel en 1994,  mientras que en 1993 Art Spiegelman optó por una tatuada prueba de amor fililal en una curiosa muestra de que "de tal palo tal astilla". Eran tiempos en que los tatuajes comenzaban a popularizarse.

Danny Shanahan llevó al reino animal su celebración de 1992, tapa que presentamos emparejada con el peculiar, aunque muy neoyorquino, monumento a la madre ideado el año anterior por Don Reilly. Menos mal que le puso dedicatoria inscripción.

 
 

Una vez que ya hemos visto anteriormente la tapa de 1990 basada en la madre de Whistler, llegamos a un largo período sin portadas dedicadas al 'Día de la madre'. Por ello, ya para finalizar, saltamos hasta 1935 para ver la primera cubierta dedicada a esa celebración, una creatividad de William Cotton caracterizada por una llamativa falta de pasión.

 






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