lunes, 27 de marzo de 2017

CLIPDA CXLVIII: Gabrielle d'Estrées y una de sus hermanas (3ª parte)


Comenzamos esta tercera y última entrega con cine. El primer guiño cinematográfico hecho al cuadro cuyo repaso finalizamos hoy del que tenemos noticia es el protagonizado por Carla Marlier y Jane Fonda en el sketch Metzengerstein. El que aportó Roger Vadim a la película Historias extraordinarias (1968) basada en tres textos de Edgar Allan Poe.

‘Two Nudes Bathing’ (1995) es un corto de John Boorman que plantea un cambio del plan del retrato a raíz de una voyeurística experiencia del pintor. Se lo resumimos en seis fotogramas que concluyen con el patatús real al descubrir el cambio operado respecto a la obra que había supervisado previamente. Añadimos un enlace a un extracto del metraje.


“Los Tudor” (2007) es una serie de televisión basada en el reinado de Enrique VIII de Inglaterra en la que Rebecca Friberg y Fiona Ryan también recrean la escena como juego previo a una real sesión de sexo (enlace al video).


El cuadro que analizamos no falta en el videoclip de la canción “70 millions” (2010) del grupo “Hold your Horses”. Uno de los 25 allí recreados.


En el corto de Richard Texier titulado 'Gabrielle d'Estrées' (2012) Yasmine Berber y Alice Vial hacen una primera referencia a la escena en un tren para concluir recréandola con notable fidelidad en un curioso final en que el sujetador de la primera acaba desapareciendo en un pintoresco ejercicio de photoshop.

 

Este es el video completo:


Pasamos a la fotografía, porque eso es lo que ha quedado de la performance realizada el 16 de octubre de 1978 por Jacqueline Dauriac con Sylvie Durastani en el Museo del Louvre. Una de las que 39 artistas fueron autorizados a realizar en esa institución gracias al apoyo de Pontus Hultén, el primer director del Centro Georges Pompidou. Enlazamos una crónica en francés de aquel evento que acabó un poco de mala manera porque hubo algunos que se pasaron.

Lo que no faltan son quienes, aunque limitados por los vigilantes del Louvre a un menos desenvuelto posado, siguen acercándose a ese museo a recrear el cuadro. 



Volvemos a 1978, un año del que también es la agresiva versión de la barcelonesa Colita (Isabel Steva Hernández).


Proseguimos con una foto de Duane Michals titulada 'Esta and her sister Risa as Gabrielle d'Estreès and one of her sisters' que data de 1979. Pero anteriormente ese fotógrafo conceptual ya había realizado alguna aproximación al tema como ocurre en alguna de las tomas de la secuencia 'The pleasure of the glove' (1974) como la que puede verse debajo.



Junto a estas líneas puede verse la foto 'The Sisters' (1981) cuyos créditos corresponden a los para nosotros desconocidos Diana & Mario.

Ese mismo 1981 el dúo musical francoamericano Chagrin D’Amour recreó el pellizco en la portada de su primer disco. Pero no ha sido un caso único. Carlos Perez también interpretó la escena, esta vez con ayuda del propio cuadro, en 'Las Manos Quietas' (1985). A su lado hemos colocado el disco Latex Alex (1991) de Zaak (Jean-Pierre Alcouffe).

 

La carátula creada por Ivan Velichko (Snegotron) para un disco de la banda de rock alternativo Auktyon no estamos seguros de que realmente haya sido utilizada por ese grupo de San Petersburgo, pero aun así nos parece interesante. 

Volvemos al terreno fotográfico con una sugerente imagen de los años setenta cuya autoría desconocemos. Agradeceríamos cualquier información al respecto. Debajo 'Barren Breasts, Arles' (1983) de la serie 'Naked School' del japonés Eikoh Hosoe y la que completa la serie es el 'Guiño a Gabrielle d´Éstrées' de Felix André.





Proseguimos con una monointérprete foto de Michael Sanders que fue publicada en septiembre de 1997 en la revista The Face junto con algunas otras recreaciones de obras de arte. Debajo la versión hetero de Mario Sorrenti para una campaña de 1998 de Yves Saint Laurent Rive Gauche en la que reconocerán a Kate Moss.


La campaña publicitaria de otoño-invierno del año 2001 de la firma Morgan de Toi fotografiada por Jean Baptiste Mondino (ver ficha completa) dio un doble giro al concepto, tanto en el sexo del pellizcado como en la sorprendente ruta de ese pellizco.


La cérea versión de Andrea Giacobbe que abre el siguiente bloque es del año 1998. Sigue una de las doce fotos que dedicó Mélanie Manchot al cuadro en 2001. El resto puede verse en el siguiente enlace. Completa el bloque la visión de Wang Qingsong, un fotógrafo chino cuya obra se titula 'Dupond & Dupont' (2003).


La foto de 2003 intrepretada por Tanja Ostojić y Marina Gržinić tiene como larguísimo título 'Politics of Queer Curatorial Positions: After Rosa von Praunheim, Fassbinder and Bridge Markland'. La presentamos emparejada con la masculina variante de 2005 de Harald Seiwert.

 


Sabine Pigalle creó en 2006  'Estrées sisters Syndrom' dentro de la serie titulada 'Beauty sheets', que presentamos seguida de una de las piezas pertenecientes al trabajo “Apology to the masters” (2008) del chino Pan Yue realizado con artistas de la Ópera de Beijing inconfundiblemente maquilladas.



En un territorio más comercial se encuadra la recreación realizada por la revista colombiana SoHo en la serie el arte según Soho publicada en agosto de 2008. Debajo 'Marina y mimi III' (2015) de Mariano Vargas, seguida de la versión de Philippe Lucchese.


Kim Stringfellow creó en 1992 a partir de su recreación fotográfica un intitulad construcción que mostramos junto a estas líneas. 

El 'Homenaje a Gabrielle d’Estrées' del fotógrafo ucraniano afincado en Francia Anton Solomoukha forma parte de su serie del año 2008 titulada  Petit Chaperon Rouge visite le Grand Louvre, pero no es de lo que más nos gusta de la misma. Pinchen el enlace y opinen ustedes mismos.



Del año siguiente es 'Nipple Pinch' (2009), otra versión masculina, esta vez de Maisie Broadhead, mientras que ya en 2010 Stephane Lallemand propuso una pareja mixta fiel a su costumbre de colarse en sus fotografías. 


En el número de primavera-verano de ese mismo año 2010 de la revista VS se publicó el reportaje "Naughty Fairytale" fotografiado por Ellen von Unwerth, en el que las modelos Dioni Tabbers y Julia Oleynik fueron las encargadas de evocar la famosa escena.


En 2011 encontramos la 'Ode to the Pinching D'Estrées Sisters' obra de E2 (Elizabeth Kleinveld y Epaul Julien) de quienes añadimos un enlace a otros trabajos de la serie In Empathy We Trust.

Ese mismo año la web de arte canadiense Booooooom lanzó el concurso Remake de recreación fotográfica de clásicos de la pintura. Emile Barret presentó una interesante propuesta que reforzaba la evocación del pellizcado por medio de ese papel burbuja, que hay quien encuentra irresistible apretar, hasta conseguir adictivas microexplosiones. Mayor es el estallido que arriesga el brasileño Alexandre Mury en su solitaria interpretación.


No tenemos fechada la también masculina versión de Ugo Rondinone y Maurizio Cattelan para el fotógrafo Miguel Villalobos, que presentamos seguida de la interpretación de la mexicana Alejandra Zapata (enlace a sus recreaciones de otros clásicos).


También hay versión masculina y oriental, la realizada en 2012 por el artista radicado en Los Ángeles Mei Xian Qiu en su colección titulada 'Let a Thousand Flowers Bloom'. Un título basado en el lema de una efímera campaña de promoción del arte y la cultura lanzada en China en 1957 que no tardó en ser suspendida.


Una de las piezas mas recientes de nuestra colección es la del fotógrafo de Chicago Sebastian Rut que deja claro que pocas cosas interesantes quedan por hacer en torno a este cuadro, así que resulta tentador el recurso a los detalles extravagantes.

Para finalizar, la visión de 2015 de la artista francesa Manon Couse y dejar constancia de que no falta en este artístico meme alguna pieza protagonizada por Barbies como la perteneciente a la colección de la artista Catherine Théry.








Adenda 11/2018: "Left March" es una colección de recreaciones de obras de arte realizada por el fotógrafo moscovita Andrey Yakovlev con dirección de arte y postproducción de Lili Aleeva, en el que se incluye una interesante interpretación del cuadro que analizamos.







domingo, 26 de marzo de 2017

El 'gorro' del Papa


Vamos a comenzar por recordar algunos otros ejemplos del burdo lenguaje periodístico del que dábamos cuenta en nuestro lingüístico apunte de ayer. Y es que la ignorancia o, quizá en algún caso, la intencionada desidia, ha sido en esta ocasión epidémica.



Lo que la niña de tan torpemente tituladas noticias quitó al Papa es un solideo. Un cubrecabeza eclesiástico que recibe su nombre de la contracción de la expresión latina que significa ‘solo a Dios’ (soli Deo), porque solo ante Él se quita. O sea, ante el Santísimo Sacramento, aunque los obispos y cardenales también lo hacen en presencia del Papa que, a fin de cuentas, es el representante de Dios en la Tierra.

Este casquete que en italiano, y también en inglés, se llama zucchetto, diminutivo de calabaza (calabaza es zucca y calabacín es zucchini), es una prenda de seda cuyo color depende del rango de quien lo porta: blanco para el papa, púrpura (rojo escarlata, el color de la sangre que deben estar dispuestos a derramar por la fe) para los cardenales y morado para los obispos, mientras que los presbíteros y diáconos raramente lucen el negro que les corresponde (que en el caso de los franciscanos puede ser marrón).

La birreta o bonete es un gorro cuadrangular que en ocasiones se remata con una borla del mismo color, excepto en el caso de los canónigos, cuyos bonetes negros lucen borlas rojas o verdes, pero hay algunas otras singularidades en la compleja etiqueta eclesiástica.  Los colores utilizados siguen, en general, la misma pauta ya vista para el solideo, aunque este es un tocado que no utiliza el papa. Desde el Concilio Vaticano II sustituye al capelo en la ceremonia en que se formaliza la 'creación de los cardenales' (así es es la tradicional expresión).

La adjunta imagen muestra ese momento de la ceremonia en que Pablo VI se la impuso al futuro Benedicto XVI. Una ocasión en que se utilizó uno sin borla, porque ambos modelos caben en el caso de los cardenales. Así que hace años que está obsoleta la tópica alusión a la 'imposición del capelo cardenalicio'.

El capelo, en italiano galero, es un sombrero de ala ancha reservado a los cardenales cuyo origen entronca con los utilizados por los peregrinos. Se caracteriza por los cordones con un número variable de borlas que caen sobre el pecho (15 rojas para los cardenales, 10 verdes para los arzobispos y 6, también verdes, para los obispos).

Una de las últimas muestras de uso del capelo (Italia, 1961)

El capelo es una prenda actualmente en desuso salvo en la heráldica eclesiástica, en la que desde el siglo XIV sustituye a las mitras en los escudos. También puede verse algún caso de suspensión sobre las tumbas cardenalicias. Una tradición por la que uno de esos sombreros permanece colgado hasta quedar reducido a polvo como símbolo de lo pasajero de la gloria terrenal. En España hay una pareja bien visible frente al Transparente de la Catedral de Toledo donde está enterrado el arzobispo Diego de Astorga Céspedes (1669 -1734) que fue quien encargó ese magnífico retablo.

  
El uso heráldico del capelo es patente en los actuales símbolos de universidades como la de nuestro Oviedo, en cuyo escudo los lectores aplicados ya adivinarán la fundación arzobispal realizada en 1608 por Fernando Valdés-Salas. En el caso de la de Alcalá de Henares el símbolo pertenece al Cardenal Cisneros, cuyos representativos cisnes comparte con Universidad Complutense por una peripecia que ya hemos comentado en otra ocasión.


No hay que confundir el capelo con el sombrero de teja, o símplemente teja, un tocado de ala ancha que en Italia es denominado sombrero saturno porque sus formas recuerdan las del anillado planeta. En los años ochenta era habitual ver por las calles de Oviedo, ataviado con una pieza de discreta ala, al canónigo Luciano López García y Jove que falleció el 28 de agosto de 1992 con 107 años, cuando era el sacerdote más anciano del mundo. Las tejas de mayor vuelo utilizadas antiguamente se lucían habitualmente curvadas, como puede verse en otra de las adjuntas imágenes.


A continuación puede verse a Benedicto XVI con un vistoso modelo rojo, mismo color del camauro, una prenda cuyo uso recuperó tras su caída en desuso con posterioridad al pontificado de Juan XXIII,  papa que, a su vez, lo había rescatado de un periodo de sesenta años de olvido. Pero es un tocado que no resultará extraño a los aficionados a la pintura porque es habitual en los retratos papales.

 


El citado camauro (del latín camelaucum, y este del griego kamelauchion, ‘gorro de pelo de camello’) es un gorro rojo con ribete de armiño blanco que se creó para uso papal durante el frío invierno romano, aunque no cabe su utilización en las ceremonias litúrgicas.

El tocado litúrgico propio de los obispos, incluido el papa, es la mitra (del griego mitra, turbante), que consta de dos mitades apuntadas que pueden plegarse cuando no se utiliza. La Iglesia Ortodoxa utiliza un modelo muy distinto que a continuación comparamos confrontando una imagen del Patriarca de Moscú con otra del papa Francisco.



Un buen lugar para analizar la evolución de esa prenda en la Iglesia Católica es la sala capitular de la Catedral de Toledo, que está decorada con los retratos de todos los prelados toledanos desde San Eugenio (siglo I). Pero procede señalar que de los setenta y dos primeros pintados en su mayor parte por Juan de Borgoña, que son los que componen la serie superior, solo el último, que es el del cardenal Cisneros, está retratado del natural.


Una curiosa evocación de la mitra es la que se busca con el corte que lucen muchos alfiles de ajedrez y, particularmente, los del modelos Stauton utilizados en las competiciones. Y es que esas piezas reciben en inglés el nombre de obispos (bishops), una denominación cuyo origen se atribuye a su posición inicial en el tablero próxima al rey.

Vamos con una final mención sobre la tiara papal, también llamada triregnum a partir del añadido de una tercera corona a comienzos del siglo XIV, durante el exilio de Aviñón, para subrayar la soberanía papal sobre la Iglesia universal. La segunda lo había sido en el siglo XIII para significar el doble poder espiritual y temporal del papado.

Junto a estas líneas puede verse la de Pío IX, conocida como "la española", obra del joyero Ansorena. Un regalo ofrecido a pontífice en 1854 por la reina Isabel II con motivo de la proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción. En el siguiente enlace puede encontrase una buena colección fotográfica de las tiaras que se conservan. Y su relación tiene artículo propio en la Wikipedia.

La tiara ha sido utilizada por los papas de la Iglesia Católica desde el siglo VIII hasta el XX en que Pablo VI depuso solemnemente a los pies de la imagen de San Pedro la que le habían regalado los feligreses de su arzobispado de Milán. Un acto celebrado el 13 de noviembre de 1964 en medio de las celebraciones de la tercera sesión del Concilio Vaticano II. Posteriormente subastada para donar su valor, fue rescatada por los católicos de Estados Unidos liderados por el cardenal Spellman. Por ello hoy en día está expuesta en la cripta de la Basílica de la Inmaculada Concepción en Washington D.F.


Sin embargo, el propio papa Montini dejó abierta en la constitución apostólica de 1975 "Romano Pontifici eligendo" la posibilidad de que se retome la ceremonia de la "coronación". Cierto que parece sumamente improbable, pero ello no impide que los pontífices sigan recibiendo algunas a modo de regalo (más sobre eso).

La que sí se conserva es la costumbre de investir la estatua de San Pedro con tiara, anillo, cruz pectoral, estola, amito y roquete con motivo de su festividad, que se celebra los días 22 de febrero.


La triple corona sigue presente en el escudo y bandera del Vaticano, mientras que ha desaparecido de los escudos papales a partir de Bendicto XVI, sustituida por una mitra. El de Juan Pablo II es, por tanto, el último que la luce.


La Universidad de Salamanca recibió la concesión de usar sello del papa Alejandro IV que también fue quien en una bula de 1255 la otorgó la licentia ubique docendi con la que se reconocía la validez de los grados otorgados en todo el mundo. Este fue el gran espaldarazo al magisterio ejercido desde que en 1218 Alfonso IX de León instituyera el Studium Generale. No es raro, por tanto, que la tiara papal esté presente, y por partida doble, en ese sello del que adjuntamos una versión clásica y la simplificada actualmente en vigor como imagen institucional.


Y una vez que estamos en la más antigua de las universidades españolas, volvemos al desaliñado ejercicio del periodismo con el que empezábamos para concluir con un recordatorio del famoso latín salmantino Quod natura non dat, Salmantica non præstat.