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miércoles, 6 de marzo de 2019

Ges


La letra g, séptima de los principales alfabetos latinos (1), cuarta en el cirílico (en que se escribe г) y golf en el alfabeto radiofónico, es un invento romano que, según Plutarco, fue introducido en el siglo III a. C., por Espurio Carvilio. Un liberto que tomó el nombre de su amo Espurio Carvilio Ruga, quien portaba en su nombre los dos fonemas que hasta entonces representaba indistintamente la c.

Aparte de símbolo del gramo (del griego γράμμα, grámma, nombre de la letra con el que los romanos denominaron la piedrecilla para pesar también llamada 'escrúpulo'), el uso más conocido de esta letra en el ámbito de la ciencia deriva de su condición de inicial de gravedad. Por ello, en su forma mayúscula designa la constante de gravitación universal (G) y, en minúscula, la aceleración del campo gravitatorio (g). La que en la Tierra oscila entre 9.764 m/s² y 9.834 m/s², dependiendo de la altitud y latitud del punto de medida, pero en el colegio les habrán enseñado que tiene un valor medio de 9,81 m/s². Y seguro que recuerdan que actúa como importante factor de conversión entre unidades (de masa y peso, por ejemplo).

Como inicial que también es del apellido de Carl Friedrich Gauss, asimismo es el símbolo de la unidad de inducción magnética que lleva el nombre de ese gran científico. Y el Sistema Internacional la utiliza, además, para representar el prefijo Giga, que indica un factor de mil millones. Como usos más frecuentes encontramos el informático Gigabyte y el energético Gigawatio.

Otros simbolismos menos habituales de la g pueden verse en la Wikipedia, pero no queremos olvidar señalar que en la notación musical anglosajona representa la nota sol. Y, como inicial de la palabra grupo, encabeza el sintético nombre de los formados por diversos países, como el oscilante G-7 / G-8 o el G-20, por citar los más conocidos.

Aprovechamos para recordar que la próxima cumbre del G-7 (Rusia, que forma parte del G-8, está excluida de las reuniones del club de los más poderosos desde la crisis de Crimea), tendrá lugar en Biarritz entre el 25 y el 27 de agosto. Y la del G-20 se celebrará en Osaka el 28 y 29 de junio.


G-Man es una expresión popular del inglés americano, nacida como contracción de government man (hombre del gobierno), con la que suele designarse a los agentes especiales del gobierno de Estados Unidos y, en particular, a los del FBI.

El plural G-Men dio título a una película de 1935, protagonizada por James Cagney, que en España fue titulada “Contra el imperio del crimen” y en algunos países hispanoamericanos “La patrulla implacable”. Un film que inspiró al conjunto musical Hombres G el nombre que adoptaron en 1982, tras una breve etapa como “Los Bonitos Redford”.


No está claro el origen de la expresión G-string, pero esa es la denominación que aplica el inglés al tanga mínimo. La versión extrema de la prenda llamada thong en sentido más amplio.

Controvertida es la entidad anatómica conocida como punto Gräfenberg, comúnmente llamado punto G, mientras que últimamente es bastante notorio que la letra de hoy ha triunfado como sufijo, para denominar las generaciones evolutivas de las tecnologías de telefonía móvil. Y así es que 5G esta ahora en boca de muchos.

Resulta indudable que algunas de las prestaciones que anuncia pueden ser claves en el desarrollo de ciertas tecnologías, como significativamente podría ser la conducción automática. Pero el ejemplo prototípico que gustan utilizar sus promotores es la telecirugía, cuyo desarrollo ya se verá en que queda, pero es improbable que llegue a introducir algún destacado cambio en sus vidas en el próximo futuro.

La pregunta que nos hacemos es, en definitiva, ¿está justificado todo ese furor por el 5G? ¿realmente necesitamos poder descargar una entera película en pocos segundos?, que es otro de los ejemplos que suele aportarse sobre las nuevas prestaciones prometidas.

Pasamos a invitarles a reparar en el impasse que vive la telefonía móvil. La que hace tiempo que tiene enormes dificultades para encontrar argumentos que mantengan el acelerado ritmo de renovación que venía registrando el parque de esos terminales que la industria gusta llamar smartphones.

Un detalle más. El actual parque de teléfonos es incompatible con el 5G. Ahora, ya pueden valorar ustedes mismos todo ese interesado furor.

[Y nada menos que 7 minutos dedica Javier Marmisa en el suplemento Retina de El País a NO contestar la pregunta que plantea en el título de su videoartículo: ¿Cómo cambiará tu vida (y la de tu móvil) la ‘nueva revolución 5G’?]

No queremos olvidarnos de la g de Google, ¿se acuerdan cuando parecía que no podríamos vivir sin utilizar unas de sus gafas?, porque esa inicial es la que identifica su implantadísimo servicio de correo gmail.

Si fuera vds. usuarios, ¿tienen el compromiso de esa corporación de seguir prestandoselo indefinidamente (y gratis, si son particulares)?

Pues ahora les invitamos a imaginar que la poderosa corporación norteamericana decidiera suspender ese servicio.

Si no les apeteciera elucubrar sobre las consecuencias de tal eventualidad, bien pueden entretenerse recorriendo en el apunte Imaginando formas con la g algunas de las cosas que la letra hoy tratada ha inspirado a los diseñadores gráficos.







(1) En el idioma español fue considerada octava desde principios del siglo XIX hasta el año 2010 en que, con motivo de la publicación de una nueva versión de la 'Ortografía de la lengua española', la ch y la ll dejaron de ser consideradas letras del abecedario. Pero cabe señalar que la reordenación de la posición de esos dígrafos en los diccionarios se había iniciado con anterioridad, conforme al acuerdo adoptado en el X Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española celebrado en Madrid en 1994. 





jueves, 31 de enero de 2019

Frío, memeces presidenciales y periodismo poco informado


Mucho frío el que está sufriendo el Medio Oeste norteamericano por la llegada de la masa de aire ártico bautizada como vórtice polar. Una circunstancia que ha dado pie al presidente de Estados Unidos a exhibir su sectaria ignorancia, puesto que ese desplazamiento de aire frío hacia el sur suele conllevar el registro de temperaturas anormalmente altas en los territorio polares (como ocurrió, por ejemplo, el año pasado; este ya se verá). El calentamiento global no está para presidenciales bromas.

También nos ha llamado la atención que el torpe tuit  haya sido mostrado en algunos noticiarios, como el Antena 3 de ayer, con una traducción automática que no ajusta las escalas utilizadas por defecto para medir la temperatura en Estados Unidos y España. Traducir también es eso, máxime en casos como este en que no se mencionan las unidades de medida. Así que eso -60 ºF equivalen a nuestros -51º C. Y sepan que es un dato de sensación térmica, porque las temperaturas mínimas no se espera que bajen de -40º (esta sin necesidad de etiquetadora letra, ¿adivinan por qué?).

Y es que es curioso que si el tuit se hubiera ceñido a esta última previsión, no se habría planteado traductorio problema, porque esa es la única temperatura que se expresa con la misma cifra en las escalas Fahrenheit y Celsius.

Una vez metidos en crónica del frío, no podemos evitar reseñar la forma en que Helena Resano presentó, también ayer, las llamativas imágenes de las que hemos extraído el adjunto fotograma (min. 2:30 de ese noticiario): En Michigan han incendiado las vías, ya lo están viendo, para evitar que se rompan esas vías del tren.

Vale que parece un incendio, pero no lo es, de la misma manera que no decimos que incendiamos la cocina para freír unos huevos, ni el calentador de agua para ducharnos. 

Y es que en Estados Unidos todavía permanecen en uso calefactores de agujas ferroviarias que funcionan por combustión de gas. Pero su objetivo no es evitar que se rompan las vías, lo que la retracción por el frío efectivamente puede llegar a provocar (aunque es inviable afrontar con calentadores), sino que el propósito de esos dispositivos, que generalmente son eléctricos, es evitar el bloqueo de los aparatos de vía que permiten desviar los trenes por la que en cada caso proceda. Un asunto evidentemente crítico para poder mantener el tráfico.


El aspecto de unas agujas protegidas por un calefactor eléctrico como los habitualmente utilizados en España es el de la adjunta imagen, mientras que los ya bastante raros de llama de gas producen espectaculares fotografías como las que se muestran a continuación junto con una filmación. Unas tomas captadas, al igual que el vídeo de La Sexta, en el cruce ferroviario con más trafico de Chicago, que es conocido como A-2.




Con la llama un poco más baja quizá se aprecie mejor el sistema.


En algunos reportajes televisivos hemos visto mezcladas imágenes de calefactores de agujas con las de una intervención diferente, cual es el calentamiento de un tramo de vía para provocar su dilatación y facilitar la reparación de fracturas por retracción (pull-outs). Unas roturas que pueden producirse cuando se producen bajadas de temperatura muy inusuales. En esas reparaciones, lo habitual es aplicar fuego a un tramo del carril en reparación utilizando sistemas portátiles como la Fire Snake que se muestra en el siguiente enlace. Ahora ya están en condiciones de distinguir qué está pasando en este final video.






miércoles, 16 de enero de 2019

Un tuit simpático pero falto de pedagogía energética


No ha tenido una acogida muy favorable la nueva serie de género médico estrenada el lunes en La 1. Mal diagnóstico para ‘Hospital Valle Norte’ tituló Natalia Marcos su crítica en El País. Y ‘Hospital Valle Norte’ acaba de abrir las puertas... y ya puede cerrarlas es el de reseña de Pere Solá en La Vanguardia.

Si hay un detalle que ha llamado poderosamente la atención a la profesión médica, ese es la desfibrilación aplicando 500 julios que se practica en el primer episodio (1). Una posibilidad que, por cierto, no ofrecen los dispositivos habitualmente utilizados.

Sobre esa cuestión, resulta muy expresivo el adjunto tuit de @Cterhode  que hemos encontrado entre los que relaciona 'el Periódico' en su crónica del estreno. Una andanada que, además de a sonreir, nos ha llevado a reflexionar sobre lo poco intuitivas que son las unidades de medida de la energía. ¿Sabría el lector valorar en qué grado se hace uso de ese habitual recurso humorístico que es la exageración o hipérbole?

¡Venga!, una estimación antes de seguir.

El julio, o joule, es una unidad del Sistema Internacional que tiene escaso uso en el lenguaje habitual, incluso técnico, donde la omnipresente electricidad ha impuesto el kilovatio hora (multiplicado por hora, no dividido, que esa lección se la saltan en muchas facultades de periodismo). Eso cuando la dietética lo ha hecho con la kilocaloría, que tan frecuente, como obsoleto, es llamar símplemente Caloría, que se escribe con mayúscula, mil veces mayor que la iniciada con minúscula. Pero no es fácil que alguien se coma una ración de un alimento mil veces superior a la aconsejada. Mucho recorrido y pedagogía le falta al ahora preceptivo etiquetado en kilojulios (que es más pequeño: 1 kcal = 4,184 kjul; vaya acostumbrándose a dietas de 8.400 kjul más que de 2.000 kcal).

Pero como queremos relacionar desfibrilación con baterías de teléfono, lo que nos interesa es relacionar esos esquivos julios con los, vamos a bajar de escala para adaptarnos a los consumos de la microelectrónica, vatios hora (Wh). Y la cosa no puede ser más sencilla, porque un julio es la energía que produce una maquina de un vatio de potencia cuando funciona durante un segundo. Luego un vatio hora (Wh) son 3.600 julios. Así que esos 500 que no hay desfibrilador comercial que entregue, son 500/3.600 = 0,139 Wh. Bien poca cosa cuando no se dedica uno a descargarla sobre un corazón en un muy breve lapso de tiempo.

Pero, curiosamente, son los fabricantes de teléfonos quienes nos complican un poco más la vida, por su costumbre de identificar la capacidad de las baterías en miliamperios hora, que no es una medida de energía, sino del tiempo durante el cual pueden suministrar una determinada intensidad de corriente. Así que necesitan saber el voltaje de trabajo de su teléfono, habitualmente 3,7 ó 3,85 V (voltios), para poder calcular, por simple multiplicación, cuanta energía almacena su batería. Una unidad de 3.000 mAh (miliamperios hora), que es bastante usual (las más capaces alcanzan los 5.000), almacena en un aparato con un voltaje de 3,7 V una energía de 11.100 mWh o, en escala más sencilla, 11,1 Wh.

Resulta, por tanto, que cargar una batería como la especificada requiere (11,1/0,139 = 79,9) casi 80 de esas exageradas descargas del inexistente modelo de desfribrilador que utilizan en la teleserie. Así que nada de poder cargar un par de veces el móvil con una de ellas.

Una vez conocido que el orden de magnitud del factor de exageración de la humorada que estamos comentando es de dos ceros, ya podemos afirmar sin miedo a provocar equivocaciones que nos parece muy divertida tan salerosa como exagerada comparación.

Y si se hubieran con ganas de seguir contextualizando en su vida diaria pequeñas magnitudes energéticas, pueden enlazar la lectura del apunte 860 (recordar este número ayuda a entender la energía).



Ejercicio: ¿Cuantas baterías de móvil como la que hemos tomado como referencia necesitaría vd. utilizar al día para satisfacer las necesidades energéticas de su cuerpo?






(1) En un artículo previo a la emisión publicado en El Mundo se dice que Para no perder realismo, la serie ha contado con un asesor internista para los guiones, un cirujano en plató y la colaboración de los servicios de emergencias de Las Rozas (Madrid). Pues mejor que no trasciendan nombres.





martes, 27 de marzo de 2018

Divide y entenderás


Por tentadoras que sean algunas candentes divisorias cuestiones, como ese jaleante ‘putu amo’ que ha dejado como ‘puta imbécil’ a una ínclita propagandista indepe, el apunte de hoy no va de política. Y es que entre las noticias de la prensa del domingo, ahora oscurecidas por la más rabiosa y, para muchos, regocijante actualidad, había una que nos ha parecido particularmente interesante. Nos referimos a la que trataba sobre la presencia de plástico en los mares. Así presentaba la cuestión el diario catalanovetense La Nueva España.



Y cuando esos países de referencia son precisamente de un tamaño similar al de España, ya podían haber concretado un poco más ese titular. En todo caso, conviene aclarar que la información procede de una organización denominada The Ocean Cleanup que se propone desplegar unas barreras flotantes para ’capturar’ los desechos plásticos que flotan en el mar. Pero mal síntoma es que los promotores del negocio proyecto aporten cifras que no facilitan la comprensión del problema. Y es que el ‘patch’ que nuestra prensa traduce, bastante desfortunadamente, como 'isla', luego volveremos sobre esto, estiman que está formado por 1,8 billones (trillion) de piezas que pesarían 80.000 toneladas.

Si hacemos la división propuesta en el título, y hay que tener un poco de cuidado con tanto cero, resulta que cada una de esas 'piezas' pesaría, quitamos doce roscos, 0,080 g /1,8 = 0,044 g. O sea, poco más de 4 centigramos. Eso cuando una de las tan habituales botellas de PET anda sobre 30 g y un tapón ronda los 2 g. Así que no entendemos muy bien qué se pretende con ese apocalíptico conteo de vocación molecular ¿computaría vd. los habitantes del planeta por el nº de sus huesos? (1) Máxime cuando el propio gráfico que aportan reconoce que el 92% de la plástica masa está formada por residuos de más de 5mm.


Vamos ahora con lo de ‘la isla’. El ‘patch’ (parche) cuya extensión cifran en 1,6 millones de km² es la superficie marina en la que la densidad de plástico supera 1 kg/km ². Y en tan balompédico país como el nuestro, nada como los campos de fútbol para medir áreas. Así que como en un km ² caben más de un centenar, pongamos 120 bien hermosos terrenos de juego, a treinta botellas por kilo, resulta que esa ‘isla’ estaría formada por uno de esos envases flotando cada cuatro campos. Sin duda, una guarrería. Pero isla, lo que es isla, no la llamaríamos nosotros. Desengáñense los lectores que ya se hubieran imaginado una lámina de agua en la que hubiera que ir apartando desechos para avanzar.

Lo peor de estas malas informaciones es que crean expectativas que, cuando se contrastan con la realidad, ¡anda era esto!, acaban por desacreditar las causas a las que pretenden servir.  

Los desechos plásticos son un importante problema que hay que gestionar, pero sin recurrir para ello a escenificaciones irreales. No se puede hacer nada, y menos buena ecología, con mala información.

Para finalizar, sepan que las barreras propuestas son de ..., ¡lo han adivinado!, plástico. No satanicen el material, luchen contra su mal uso.




P.S.- Una interesante lectura, publicada hoy mismo, sobre prácticas desinformativas es La otra gran mentira de la homeopatía.




(1) hemos evitado la tentación de recurrir a las células porque cada uno de nosotros tiene cerca de 40 billones (fuente).





martes, 13 de marzo de 2018

Otros aviones reconvertidos (1ª parte)


Tras repasar en un anterior apunte algunos aviones reconvertidos en hoteles, y hasta el singular caso de un famoso 747 que pasó de restaurante a iglesia, proseguimos hoy el recorrido por otras aeronaves que han recibido un atípico uso tras dejar de volar. Y lo hacemos con el ejemplo más antiguo que tenemos identificado, la gasolinera Bob's Air Mail Service Station que Bob Spencer erigió en 1934 en la ciudad de Los Ángeles (5453 Wilshire Boulevard). Una instalación que construyó utilizando un Fokker F-32 cuyas alas protegían los surtidores, más del sol, que de la allí bastante infrecuente lluvia. En la foto inferior puede apreciarse que el aparato fue rebautizado como The Happy Landing.


El posterior uso de otros aviones en similares instalaciones ha recurrido, en general, a colocarlos sobre una construcción convencional que permitía contar con una oficina y almacén más funcionales. Un notable ejemplo es el bombardero B-17 que Art Lacey instaló al finalizar la Segunda Guerra Mundial en su gasolinera de Oregón. Una estación de servicio que estuvo operativa hasta 1991, aunque el avión todavía pasó unos cuantos años más en ese lugar hasta ser retirado para su restauración.


Aunque no se trate de un avión real, cabe señalar que a finales de los años veinte un quiosco de comida de Los Ángeles denominado The Dogout (el refugio; 6157 E. Whittier Blvd.), ya lucía una llamativa decoración que recreaba un avión estrellado. La complementaba con una bélica barrera formada con sacos terreros (más fotos en la web de la Biblioteca pública de Los Angeles incluida una de la también aeronaútica, pero menos trágica, decoración previa).

Un ejemplo moderno de la aplicación de un concepto similar es The Quik Stop Mini-Mart que se mantiene en servicio en la localidad californiana de Caruthers.



Y otra moderna utilización de ese tipo de reclamo puede encontrase en el centro comercial Royal Garden Plaza de la ciudad tailandesa de Pattaya. Un juego, que se prolonga en el interior, destinado a promocionar un 'museo' de la franquicia Ripley`s Believe it or not.


El primer avión del que tenemos documentado que fuera habilitado para desempeñar funciones hosteleras es el Sky-Hi Restaurant que fue inaugurado en 1964 en la confluencia de la avenida Cicero con la calle Monroe de la ciudad de Chicago (Illinois). La adjunta postal publicitaria muestra tanto el exterior de ese DC-6, como el interior donde la camarera aparece ataviada cual azafata.

Debajo de la foto adicional del restaurante de Chicago que hemos incluido puede verse un North Star DC4, una especie de híbrido entre el DC-4 y DC-6, que en 1965 comenzó a operar como cafetería en las proximidades del aeropuerto Benito Juárez de la ciudad de México. Aquel establecimiento fundado por el empresario Joaquín Vargas con el nombre de Servicio Aeropuerto pronto fue redenominado como restaurante Wings para convertirse en el embrión de la exitosa cadena desarrollada bajo esa enseña que actualmente solo es una parte del grupo empresarial MVS. Añadimos un enlace a otras fotos de ese avión, tanto en activo como en su función hostelera.

 

De similar época es el Flygkafféet instalado sobre un DC-3 en la población sueca de Norrtälje, pero no podemos concretar con precisión su fecha de inauguración.

 

Nos vamos a Francia para proseguir el recorrido en el desaparecido restaurante Grill-Avia Airplane. Este fue construido en la localidad de Amberieu-en-Bugey utilizando dos aviones Sud-Ouest S.O.30 Bretagne de los que tan solo se fabricaron 39 ejemplares. Este peculiar local, cuyo año de inauguración no hemos encontrado, resultó destruido por un incendio el 20 de marzo de 1971.



Volvemos a Estados Unidos donde Jim Flannery adquirió en 1967 un Superconstellation para utilizarlo como cocktail bar en su restaurante de Penndel (Pennsylvania). Inaugurado en agosto del año siguiente, el negocio pasó por  varios nombres ("Jim Flannery's Restaurant" hasta el 81, "Amelia's Restaurant" hasta el 86, reabierto en 1992 como "The Airplane Family Restaurant and Diner") hasta que la compañía Amoco procedió en 1996 a su retirada para instalar en ese lugar una estación de servicio. Donado al Air Mobility Command (AMC) Museum de Dover (Delaware), fue restaurado a partir del año 2003 para recrear la versión militar de este aparato utilizada por la USAF conocida como C-121C (más detalles).



Un Lockheed Constellation de Air France, un avión más conocido como un "Connie", que es el modelo antecesor del que acabamos de ver, fue convertido en 1976 en restaurante del pequeño aeropuerto de  Grenwood Lake de West Milford (Nueva Jersey), pero fue cerrado al poco tiempo ante el escaso éxito obtenido. Tras languidecer sin uso durante años, en 2005 fue reconvertido en las oficinas de una escuela de pilotaje. La historia detallada de ese aparato puede leerse en el siguiente enlace.




Algo antes, en la isla de Malta ya había sido convertido en restaurante otro "Connie" que abrió sus puertas en 1974 cerca de la pequeña localidad de Kirkop. Un negocio que solo permaneció abierto hasta 1988 y dejó el aparato abandonado hasta resultar destruido en 1977 por un incendio provocado (más detalles de la historia de ese avión). A continuación otro "Connie" restaurante más que prestó sus servicio en el aeropuerto de Toronto, pero de este apenas tenemos datos.




No tenemos datos precisos sobre cuando fue inaugurado el adjunto restaurante emplazado en un DC-7 que estuvo en funcionamiento hasta los años ochenta en la carretera I-75, cerca de la localidad de Byron (Georgia). En el siguiente enlace puede verse su aspecto en 1989, poco antes de ser desguazado.

Retornamos a Francia, en concreto al aerodromo de Chaubuisson, situado a unos 50 km de París que desde 1968 es el lugar de retiro de un Bréguet Dex-Ponts. En 1984 fue transformado en un restaurante que estuvo en funcionamiento hasta el año 2011.

 


En 1986 comenzó a funcionar en la localidad holandesa de Purmerend un restaurante emplazado en un DC-8 cuyo último propietario había sido Air Afrique. Las adjuntas fotos de esa instalación que resultaría gravemente daña por un fuego a finales de los noventa son del año 1993. En el siguiente enlace puede verse una imagen de los trabajos de acondicionamiento realizados en 1985.

Algunos aparatos han llegado a prestar servicio en diversos emplazamientos, como es el caso del restaurante Silbervogel de Hannover  instalado en un Vickers Viscount. Pero antes de abrir al público en 2003 en la citada ciudad alemana, estuvo ubicado en la campiña de Eschershausen donde fue inaugurado en 1971 con el aspecto que puede verse en la postal que se muestra a continuación.


No sigue en uso, en cambio, el Convair 990 que en 1983 fue instalado en un restaurante emplazado en el aeropuerto de Erie (Colorado). Un aparato que en los años noventa quedó en estado de abandono y acabó siendo achatarrado (más sobre ese avión). 


También es de comienzos de los años ochenta el restaurante 'Club 707' instalado en el aeropuerto de Manila en un Boeing 707, pero tan solo hemos encontrado una foto del interior fechada en 1995. 




En Nueva Zelanda un DC-3 fue transportado en 1986 hasta la pequeña localidad de Mangaweka (200 hab.) para servir de reclamo de una estación de servicio situada en la carretera interestal (SH1). Este avión, que forma parte de la pomposamente denominada Mangaweka International Airport, lució durante algún tiempo una tan llamativa como fea decoración a base galletas gigantes que asímismo les mostramos.


Un McDonald's que ha recurrido a un avión, no solo como reclamo, una función de la que hay algún otro caso como este de Springdale  (Arkansas), sino para utilizarlo como comedor, es el de la ciudad también neozelandesa de Taupo. Ese anexo aeronáutico es un DC - 3 retirado del servicio en 1984 con nada menos que 56.282 horas de vuelo, que en 1989 fue instalado por un concesionario de coches para atraer la atención. Pero tan solo al año siguiente fue adquirido por el contiguo negocio de comida rápida para ampliar sus instalaciones.

Y es en tan lejano lugar donde vamos a dejarlo por hoy tras haber repasado una veintena de aviones, aunque con algún infiltrado de puro atrezzo que nunca llegó a sumar horas de vuelo. Decirles, por último, que aún nos quedan muchos más aviones hosteleros pendientes de recorrer. No es una idea tan original como, a primera vista, pudiera parecer y ya habrán inferido que tampoco demasiado exitosa a largo plazo.